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Todos los guerreros vikingos esperan una muerte gloriosa en la batalla para llegar a Valhalla, o al menos eso es lo que la cultura pop nos quiere hacer creer. Pero, ¿qué es Valhalla? ¿Y qué pasaba con los que no querían o podían llegar ahí?
Valhalla (en nórdico antiguo Valhöll, el ‘salón de los caídos’) es la sala donde el dios Odín alberga a los difuntos que considera dignos de morar con él.
Según el poema nórdico antiguo Grímnismál (‘La canción del encapuchado’), el techo del Valhalla «dorado y brillante» está hecho de escudos y tiene lanzas como vigas. Asientos hechos de corazas rodean las numerosas mesas de festejo del vasto salón. Sus puertas están vigiladas por lobos, y las águilas vuelan sobre ella.
Los muertos que residen en Valhalla, los einherjar, viven una vida que habría sido la envidia de cualquier guerrero vikingo. Durante todo el día, luchan entre sí, realizando innumerables actos valerosos. Pero cada noche, todas sus heridas se curan y recuperan la salud completa. Seguramente tienen mucho apetito con todas esas batallas, y sus cenas no decepcionan. Su carne proviene del jabalí Saehrimnir, que vuelve a la vida cada vez que es sacrificado y descuartizado. Como bebida tienen hidromiel que proviene de la ubre de la cabra Heidrun. Por lo tanto, disfrutan de un suministro interminable de comida y bebida excepcionalmente finas. Además, son atendidos por las hermosas valquirias.
Pero los einherjar no vivirán esta vida encantada para siempre. Los residentes avezados en la batalla de Valhalla están allí por voluntad de Odín, quien los ha reunido con el propósito perfectamente egoísta de que acudan en su ayuda en su predestinada lucha contra el lobo Fenrir durante el Ragnarok, una batalla en la que Odín y los einherjar están condenados a fenecer.
La única fuente nórdica antigua que proporciona una afirmación directa sobre cómo la gente consigue su pase para entrar en el Valhalla es la Edda en prosa de Snorri Sturluson, un erudito islandés del siglo XIII. Según este autor, los que mueren en batalla son llevados al Valhalla, mientras que los que mueren por enfermedad o vejez se encuentran en Hel, el inframundo.
Esto queda claro cuando hacemos un repaso de las filas de Valhalla, predominantemente llenas de guerreros de élite, sobre todo héroes y gobernantes. Y, de hecho, cuando las fuentes del nórdico antiguo mencionan a personas particulares que residen en en Valhalla, casi invariablemente se ajustan a esa descripción, junto con practicantes de élite de otros roles que habría contenido el salón de un jefe de la era vikinga, como el poeta Bragi.
La descripción más famosa de Valhalla en la literatura nórdica antigua, la de Grímnismál, lo retrata como ubicado en Asgard, la fortaleza celestial de los dioses.
Sin embargo, otras líneas de evidencia sugieren que —al menos a veces— se consideraba que estaba ubicado bajo tierra, siendo una suerte de inframundo más general.
Como hemos señalado anteriormente, la batalla continua que tiene lugar en Valhalla es una de las características definitorias del lugar. El historiador medieval danés Saxo Grammaticus describe al héroe Hadding descubriendo un lugar así en el inframundo. Además, el mismo nombre Valhöll, el ‘salón de los caídos’, parece claramente relacionado con el nombre Valhallr, la ‘roca de los caídos’, un título dado a ciertas rocas y colinas donde se pensaba que moraban los muertos en el sur de Suecia —y uno de los mayores centros históricos del culto a Odín—.
Entonces, ¿dónde estaba ubicado Valhalla? Depende de la fuente que consultemos. Evidentemente, los vikingos no percibieron ninguna diferencia absolutamente firme entre Valhalla y las otras salas de los muertos.
Como bien hemos mencionado líneas arriba, aquellos que no tenían la «dicha» de expirar su último aliento en el fragor de la batalla, terminaban en Hel, el inframundo a cargo de la diosa Hela, hija de Loki. No obstante, había algunas excepciones a esto.
Por ejemplo, aquellos virtuosos en vida que morían naturalmente iban también al cielo, pero no al Valhalla, sino al Vingólf (otra de las moradas de los dioses). Asimismo, los que morían ahogados en el mar no podían ser recibidos por Hela, dado que pertenecían a la diosa Rán —es decir, a Hel solo entraban aquellos muertos en tierra firme—.
Rán usa su red para arrastrar a un marino a las profundidades en una ilustración de Johannes Gehrts, 1901.
Las mujeres nobles tampoco iban a Hela, ya que eran acogidas por Freyja luego de su muerte, mientras que las doncellas moraban en los salones de la diosa vidente Gefjun.
Si bien ir a Valhalla parece una digna recompensa para le guerrero vikingo, ¿qué tan mala era la alternativa más común? ¿Tenía alguna similitud con el infierno cristiano que —en inglés— se pronuncia igual?
Para responder esto, primero repasemos la etimología. Los nombres de Hel y Hell (infierno en inglés) provienen de la misma raíz en el idioma protogermánico, que es un antepasado tanto del nórdico antiguo como —a través del inglés antiguo— del inglés moderno.
Una valquiria, con un cuerno para beber en las manos, espera a las puertas del Valhalla. Piedra de Tjängvide (Gotland), actualmente en el Museo Histórico Nacional sueco, Estocolmo.
Los eruditos contemporáneos han reconstruido esa raíz común como haljo (‘lugar oculto’), y las palabras derivadas de haljo parecen haber sido utilizadas para denotar el inframundo en prácticamente todas las lenguas germánicas.
Los angloparlantes modernos llaman al concepto cristiano de una tierra de condenación Hell porque el concepto se llamaba hel o helle en inglés antiguo. Presuntamente, hel/helle se refería al mismo tipo de inframundo pagano germánico que el nórdico Hel, y los misioneros cristianos de los anglosajones usaron la palabra más cercana que pudieron encontrar en inglés antiguo para referirse al reino de Satanás.
Pero aparte del hecho de que Hel e Hell son ambos reinos de los muertos ubicados bajo tierra —y aquí la respuesta—, los dos conceptos no tienen nada en común. Las fuentes nórdicas dejan claro que el lugar no es ningún tipo de recompensa por la moral, conducta o creencia, ni tampoco un castigo por conducta inmoral o creencia impía.
De todas las fuentes en nórdico antiguo, solo una describe a Hel como un lugar desagradable: la Edda en prosa de Snorri Sturluson. Sin embargo, fue escrita muchas generaciones después de que el paganismo nórdico hubiera dado paso al cristianismo y dejado de ser una tradición viva, por lo que el autor tenía la costumbre de ampliar la evidencia disponible para presentar a sus antepasados precristianos como anticipando aspectos del cristianismo. Imagen: representación de Hela.
Además, si bien el inframundo no se describe a menudo en las fuentes, cuando sí, generalmente se expresa en términos neutrales o incluso positivos. Es presentado como un lugar donde los muertos viven de alguna manera —y a veces como una tierra de vida asombrosamente abundante al otro lado de la muerte—. Los difuntos en Hel pasan su tiempo haciendo el mismo tipo de cosas que hacían los hombres y mujeres de la era vikinga: comer, beber, pelear, dormir, etc. No era tanto un lugar de dicha o tormento eterno, sino más bien una continuación de la vida en otro lugar o plano de existencia.
Si tomamos lo anterior en cuenta, obviamente no suena tan divertido como ir al Valhalla y luego presenciar en primera fila el fin del mundo.
Referencias:
Por MysteryPlanet.com.ar.
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