Al ser lanzados correctamente, los búmeran pueden ser armas letales. De hecho, pinturas rupestres en Australia muestran que han sido usados como tales por miles de años. Ahora los científicos creen haber hallado los restos de una víctima de un ataque con búmeran: un esqueleto de 800 años con un largo tajo en su cráneo.

Kaakutja.

‘Kaakutja’ habría muerto de un golpe fatal propinado por un búmeran.

Los restos sepultados cuidadosamente en posición fetal, fueron encontrados en la orilla erosionada de un río que recorre el Parque Nacional Toorale, en Nueva Gales del Sur, Australia, y pertenecen a un hombre de entre 25 y 35 años a la hora de fallecer.

Los investigadores han bautizado al hombre como Kaakutja, un término de los aborígenes baakantji que significa ‘hermano mayor’.

De acuerdo a los primeros análisis, Kaakutja consumió cangrejo de río y zarigüeya como su última comida, y el conflicto era parte de su estilo de vida; se encontraron dos heridas parcialmente cicatrizadas en la cabeza además de aquellas que le causaron la muerte: dos costillas fracturadas y un corte en su rostro que va desde el frente del cráneo hasta la mandíbula. Esta última herida es la que se esperaría de un arma de metal filosa, sin embargo, la datación por radiocarbono indica que Kaakutja murió a mitad del siglo 13, es decir, 600 años antes que los europeos llevaran armas de metal a Australia.

Arte rupestre que retrata un conflicto inter-tribal. Parque Nacional Gundabooka, al este de la tumba de Kaakutja.

Arte rupestre que retrata un conflicto inter-tribal. Parque Nacional Gundabooka, al este de la tumba de Kaakutja.

En busca del objeto homicida, los investigadores liderados por el paleoantropólogo Michael Westaway de la Universidad de Griffith (Australia), indagaron dentro del arsenal de armas aborígenes de la región, como hachas de piedra y un garrote de madera conocido como lil-lil.

«La herida principal de la cabeza tiene 15 centímetros de largo, lo que significa que el arma con la cual se infligió tenía un filo de al menos esta longitud», razonan los científicos. En el estudio, que se detalla en la edición de octubre de la revista Antiquity, el equipo concluyó que el borde afilado de un búmeran de madera es probablemente la causa del profundo corte. No obstante, no se tiene la certeza si el golpe del búmeran fue el que terminó con la vida de Kaakutja. «Las heridas múltiples llevaron a una gran pérdida de sangre y a la eventual muerte», añaden.

No todos los artefactos denominados comúnmente bumerán retornan al lanzador. Los que eran utilizados para la caza por los aborígenes australianos no retornaban y su nombre no era bumerán, sino 'kylie'.

No todos los artefactos denominados comúnmente bumerán retornan al lanzador. Los que eran utilizados para la caza por los aborígenes australianos no retornaban y su nombre no era bumerán, sino ‘kylie’.

Registros etnográficos de principios del siglo 20 mencionan que lo aborígenes australianos utilizaban un tipo especial de búmeran para batallar y cazar, los llamados kyliekilling sticks. Eran más grandes y pesados (de hasta 6 o 7 kilos), con una curva más abierta y, obviamente, más peligrosos.

«La naturaleza del trauma sugiere que ciertas armas tradicionales de la cultura local tenían la capacidad de infligir lesiones similares a aquellas producidas por armas blancas», concluyen los científicos, quienes además especulan que, debido a que los brazos no presentan ninguna evidencia de defensa, Kaakutja pudo haber sido asesinado en un ataque sorpresa, mientras dormía o bien mientras portaba un escudo.

Lo cierto es que este caso ofrece a los arqueólogos una singular oportunidad para estudiar los conflictos entre los indígenas anteriores al arribo de los europeos.

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