Algo cuyo origen no es nada natural se encuentra entre las muestras del asteroide Ryugu traídas a la Tierra en una cápsula de la misión Hayabusa 2, a principios de diciembre. ¿De qué se trata?

Objeto artificial. Ryugu.

«Aún no hemos confirmado el origen del objeto artificial (人工 物). Se utilizó un proyectil durante la recolección de las muestras y es posible que este sea aluminio separado del cuerno del muestreador en ese momento», se lee en la cuenta de Twitter de la sonda japonesa.

El objeto en cuestión apareció en un contenedor con muestras obtenidas en la segunda operación de recolección de la misión, en julio de 2019, para la que se utilizó un proyectil.

Dos superficies diferentes

Las muestras que los funcionarios espaciales japoneses describieron ayer son tan grandes como 1 centímetro (0,4 pulgadas) y duras como una roca, no se rompen cuando se recogen o se vierten en otro recipiente. Los gránulos arenosos negros más pequeños que la nave espacial recogió y devolvió por separado se describieron la semana pasada.

La nave espacial Hayabusa 2 obtuvo los dos conjuntos de muestras el año pasado de dos ubicaciones en el asteroide Ryugu, a más de 300 millones de kilómetros de la Tierra. Los dejó caer desde el espacio sobre un objetivo en el interior de Australia, y las muestras se llevaron a Japón a principios de diciembre.

Los gránulos de arena que la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) describió la semana pasada fueron del primer touch-and-go de la nave espacial en abril de 2019 (llamado así por la acción de la nave de tocar brevemente la superficie para recoger fragmentos y luego elevarse).

«Los fragmentos más grandes eran del compartimento asignado para el segundo touch-and-go en Ryugu», dijo Tomohiro Usui, científico de materiales espaciales.

Para obtener el segundo conjunto de muestras en julio del año pasado, Hayabusa 2 dejó caer un impactador que explotó contra la superficie del asteroide, recolectando luego el material del orificio dejado para que las muestras no se vieran afectadas por la radiación espacial y otros factores ambientales.

Usui dijo que las diferencias de tamaño sugieren una dureza diferente del lecho rocoso del asteroide. «Una posibilidad es que el lugar del segundo aterrizaje fuera un lecho de roca dura y partículas más grandes se rompieron y entraron al compartimiento».

JAXA continúa el examen inicial de las muestras de asteroides antes de realizar estudios más completos el próximo año. En cuanto al fragmento artificial, aún no se ha determinado de maneral oficial de qué se trata exactamente, aunque se presume es parte de la contaminación humana inevitable de la misión.

Fuente: EP/Phys.org. Edición: MP.

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 1 comentario
Comentarios
Dic 25, 2020
17:33
#1 HORACIO:

SIN DUDAR LA OPERACION FUE TODO UN EXITO…….pero si alguien se quiere hacer el picaro o truchar pueden llegar a poner cualquier cosa dentro de ese recipiente.!

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