En las profundidades del hielo en Groenlandia y la Antártida, los investigadores han encontrado señales de un enorme «tsunami» solar que se estrelló contra la atmósfera de la Tierra hace más de 9.000 años.

Crédito: NASA/SDO/AIA/LMSAL.

Esta supertormenta antigua fue provocada por una ola de plasma caliente y magnetismo del Sol, y es significativamente más grande que cualquier cosa que hayamos registrado en la historia reciente. Los hallazgos tienen a los científicos preocupados por nuestra capacidad de predecir cuándo será la próxima.

Las tormentas solares en la Tierra ocurren cada pocos años, cuando la actividad del Sol está en su punto máximo, pero esta supertormenta antigua está en una escala completamente diferente y parece haber golpeado durante una fase tranquila del ciclo solar.

En los últimos años, los científicos han advertido que no estamos preparados para una tormenta solar de este tamaño. Los expertos aún no han descubierto cómo predecir estos eventos raros pero desastrosos, y la infraestructura que hemos construido hoy es excepcionalmente vulnerable a la lluvia radiactiva geomagnética.

Si una de estas supertormentas golpeara mañana, podría afectar a los satélites y astronautas en órbita, así como al control del tráfico aéreo, las redes eléctricas y los cables submarinos, lo que provocaría límites de viaje, apagones y cortes globales de Internet que podrían durar meses.

Una supertormenta solar podría inutilizar por varios meses la tecnología de la cual tanto dependemos actualmente.

Solo considere lo que sucedió en 1859, cuando teníamos mucha menos infraestructura en juego. El Evento Carrington fue una tormenta solar tan severa que colapsó los sistemas de telégrafo en Europa y América del Norte, al tiempo que provocó auroras en todo el mundo, desde Australia hasta Hawái, China y México.

Pero lo que sucedió hace 9.000 años podría hacer que ese evento notorio se desvanezca.

Una erupción solar o una eyección de masa coronal es lo que suele desencadenar una tormenta solar. Esto último ocurre cuando el Sol arroja aproximadamente mil millones de toneladas de partículas energéticas al espacio, y si el eructo es lo suficientemente grande, estas partículas pueden golpear la atmósfera de la Tierra en tan solo 15 horas.

La reacción produce varios nucleidos radiactivos, como el carbono-14, el berilio-10 y el cloro-36. Los rastros de estos distintos isótopos, congelados en hielo o atrapados en sedimentos, pueden ayudarnos a dilucidar la historia de los eventos solares extremos en la Tierra, para que podamos comprender mejor con qué frecuencia ocurren.

El análisis de los núcleos de hielo llevó a los investigadores a sus sorprendentes resultados Crédito: Raimund Muscheler.

Los núcleos de hielo recientes analizados de Groenlandia y la Antártida ahora han revelado algunos de los picos de producción de berilio-10 y cloro-36 más grandes jamás detectados en el pasado lejano de la Tierra. La evidencia sugiere fuertemente que hubo una tormenta solar extrema unos 9.125 años antes del presente.

«Este es un trabajo analítico costoso y que requiere mucho tiempo», subraya el geólogo Raimund Muscheler de la Universidad de Lund en Suecia. «Por lo tanto, quedamos gratamente sorprendidos cuando encontramos un pico de este tipo, que indica una tormenta solar gigante hasta ahora desconocida en relación con la baja actividad solar».

A juzgar por la proporción de isótopos de cloro-36 a berilio-10, este evento puede haber sido incluso más grande que la tormenta solar más grande registrada hasta la fecha en otros núcleos de hielo y anillos de árboles, que data del año 774. Ambas tormentas prehistóricas fueron mucho más grandes que cualquier cosa que hayamos visto desde la década de 1950, «lo que implica una amenaza hasta ahora subestimada para nuestra sociedad», según los autores del artículo.

«Estas enormes tormentas actualmente no están suficientemente incluidas en las evaluaciones de riesgo», advierte Muscheler. «Es de suma importancia analizar qué podrían significar estos eventos para la tecnología actual y cómo podemos protegernos».

De lo contrario, el Sol podría pillarnos totalmente desprevenidos.

El estudio fue publicado en Nature Communications.

Fuente: Universidad de Lund/SciAl. Edición: MP.

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 1 comentario
Comentarios
Ene 29, 2022
0:35
#1 HORACIO:

EXCELENTE NOTA ..CON UN TEMA POR DEMAS DE INTERESANTE....me pregunto cuantas veces termino casi todo....y empezo nuevamente una nueva era...cada arbol de hoy es pruducto de una semilla que dejo un arbol ya extinto...lo mismo pasa con los ciclos de la humanidad...creo que cada 10.000 años hay un nuevo brote !

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