La ambición de Elon Musk y su proyecto Starlink para brindar una Internet global por medio de satélites podría estar a solo unos pocos meses de distancia.

Así lo ha revelado el empresario vía Twitter, al responder a un usuario que le preguntó si el servicio de Internet iba a estar disponible antes que termine el año en Norteamérica. «La beta privada comienza en aproximadamente 3 meses, y la beta pública en 6 meses, iniciando con las altas latitudes», escribió.

El plan de Musk contempla la colocación eventual de 40.000 satélites en órbita para crear una enorme red a nivel mundial, superando la cobertura de cualquier servicio satelital de Internet. Hasta ahora se han estado lanzando por tandas, las cuales han sido avistadas ya en varios lugares como una fila (tren) de luces moviéndose al unísono.

Los primeros pasos del proyecto apuntan a aquellas comunidades aisladas fueras de las grandes urbes. De hecho, un tercio de las áreas rurales en Estados Unidos carecen de una opción de Internet rápida, debido a los altos costos de llevar una arteria de conexión hasta estos lugares.

Es por esta razón que la Internet satelital es la solución para saltar los obstáculos geográficos que crean diferencias en el acceso al servicio. La Internet de Starlink, al igual que sus predecesores de menor escala, lloverá directamente desde el cielo a antenas ubicadas estratégicamente.

Fuerza en números

El poner la suficiente cantidad de satélites en el espacio para aplicar esto a nivel planetario, requiere de una gran inversión en infraestructura. Aquí es donde los miles de satélites de Starlink logran sacar ventaja.

Cuando Musk menciona «altas latitudes» primero, se refiere a un problema específico que la Internet satelital ha tenido por décadas. Debido a la manera que la mayoría de los satélites orbitan, este tipo de servicio ha sido mejor para personas en latitudes bajas. Sin embargo, la mayoría de la población vive sobre los 27 grados de latitud —unos cuatro grados más alto que el trópico de Cáncer—.

El arma secreta de Musk es la cantidad. Al colocar decenas de miles de satélites en la órbita y conectarlos en red uno con el otro, la idea es asegurar una cobertura inteligente global como jamás se ha visto. Cada satélite Starlink está provisto de energía solar, sensores y propulsores para detectar su ubicación y mantenerse en su lugar.

El empresario además señala que al final de sus vidas estos objetos saldrán de sus órbitas sin transformarse en basura espacial.

Contaminación visual astronómica

Una de las principales críticas a Starlink es aquella planteada por los astrónomos, quienes sostienen que los satélites —que orbitan a unos 550 kilómetros de la superficie— reflejan mucha luz y arruinan sus observaciones. En respuesta a este asunto, la compañía está trabajando para solucionarlo al modificar el ángulo de los paneles solares.

Asimismo, desde los próximos lanzamientos en adelante, los satélites poseerán «gafas de sol» para reducir su brillo. El próximo tren de satélites (el noveno) será lanzado a mediados de mayo.

Fuente: Popular Mechanics.

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