El hecho no solo será histórico para la compañía dirigida por Elon Musk, sino también para la NASA, ya que será el primer vuelo tripulado en lanzar astronautas de esta agencia desde territorio estadounidense en casi una década.

Llamada Demo-2, la misión llevará a los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley a la Estación Espacial Internacional (EEI) a bordo de la nave Crew Dragon. Desde julio de 2011, cuando la flota de transbordadores fue retirada, la NASA había pasado a depender de las cápsulas rusas Soyuz para este tipo de viajes espaciales, algo de lo que SpaceX ahora pretende hacerse cargo.

El despegue está programado para las 4:32 p.m. EDT (2032 GMT) del próximo 27 de mayo, desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida. Justamente, este es el mismo punto de partida que las misiones Apolo y el último de los transbordadores espaciales.

«En mayo 27, una vez más astronautas estadounidenses con cohetes estadounidenses partirán desde suelo estadounidense», tuiteó el administrador de la NASA Jim Bridenstine.

La agencia no ha establecido una duración específica para la misión, describiéndola solo como «una estadía extendida en la estación espacial». Una vez que se complete, Behnken y Hurley regresarán a la Tierra descendiendo sobre el océano Atlántico, cerca de la costa de Florida, donde serán recogidos por un barco de SpaceX.

SpaceX lanzó su primer vuelo no tripulado a la EEI en marzo de 2019, Demo-1. Y mientras fue un éxito, la cápsula fue destruida un mes después durante pruebas en tierra de su sistema de aborto —utilizado para proteger a los astronautas durante una emergencia—. Luego de solucionar problemas con este último sistema, fue probado nuevamente en otra nave en enero de este año. La compañía también completó una serie de pruebas del paracaídas, dejando todo listo para el lanzamiento de Demo-2.

Tan histórico como la pandemia

Dale Ketcham, vicepresidente de Space Florida, declaró a CNN que el 27 de mayo será tan histórico como la pandemia que combate el mundo. Pese a la gravedad de la situación que estamos viviendo, el directivo dice que la NASA tenía la obligación de mantener vivo el programa Commercial Crew, por ello era imposible pensar en un aplazamiento de la misión. Por supuesto, tampoco se permitirá la reunión de espectadores en las inmediaciones del lugar.

«Como una prueba final de vuelo para SpaceX, esta misión validará el sistema de transporte de tripulación de la compañía, incluidas la plataforma de lanzamiento, el cohete, la nave espacial y las capacidades operativas. Esta también será la primera vez que los astronautas de la NASA probarán los sistemas de estas naves espaciales en órbita», mencionó la agencia espacial a través de un comunicado en su web.

Fue en 2014 cuando la NASA invirtió en empresas privadas para desarrollar una nueva generación de naves espaciales tripuladas. SpaceX recibió 2.600 millones de dólares, mientras que Boeing alcanzó los 4.200 millones. El plan de ambas compañías era tener sus propuestas listas en 2017, no obstante, diversos obstáculos ocasionaron un retraso de dos años. A pesar de disponer de un menor presupuesto, los dirigidos por Elon Musk demostraron estar por delante de su competencia.

Fuente: Space.com. Edición: Hipertextual.

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