Un robot submarino llamado Icefin ha llegado donde ningún otro sumergible estuvo antes: las entrañas del conocido como «glaciar del Juicio Final», descubriendo bajo él temperaturas inusual y preocupantemente cálidas.

Icefin.

El pedazo de hielo, llamado oficialmente glaciar Thwaites, se ganó su temible apodo porque es uno de los glaciares de más rápido derretimiento del continente blanco. Aún así, los científicos se sorprendieron al hallar que las aguas en la línea base (la región donde el glaciar se junta con el lecho marino), está a más de 3.6 grados Celsius sobre la temperatura de congelamiento normal.

«Las aguas cálidas en esta parte del mundo, tan remota como parece, deberían servirnos como advertencia sobre los cambios bruscos que el planeta ha sufrido y sufrirá debido al cambio climático», dijo David Holland, investigador principal de la expedición y director del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Ambientales de la Universidad de Nueva York.

La travesía para recolectar estos datos no fue sencilla. Los científicos arrojaron el sumergible en forma de torpedo a través de un hoyo de 700 metros perforado en el glaciar.

«Estamos orgullosos de Icefin, dado que representa una nueva manera de buscar en los glaciares y capas de hielo», dijo Britney Schmidt, científica principal del proyecto y profesora asociada de Ciencias Atmosféricas y de la Tierra en Georgia Tech. «Por primera vez, somos capaces de conducir muchos metros bajo el hielo para medir y mapear los procesos que no podríamos alcanzar de otra forma. Hemos hecho la primera observación cercana de la zona base. Es nuestro momento equivalente a caminar en la Luna».

El equipo, llamado MELT (por Melting Thwaites), pasó los últimos dos meses en un clima con temperaturas que alcanzaban los -30 ºC. Después de descender el primer tramo a través del glaciar, Icefin recorrió casi 2 kilómetros hasta la zona base, donde tomó medidas e imágenes que permitieron hacer un mapa del área, al igual que entender las temperaturas y el paisaje cambiante.

El glaciar Thwaites, cuyo tamaño es similar al del estado de Florida (EE.UU.), se está derritiendo a un gran ritmo, tanto que actualmente es responsable por el 4 % de la subida de los océanos a nivel global. Y es que la cantidad de hielo fluyendo hacia el mar desde Thwaites y glaciares adyacentes se ha duplicado en los últimos 30 años, convirtiendo a esta zona en una de las más cambiantes de la Antártida.

Asimismo, Thwaites es crucial para la Antártida, ya que impide que el hielo detrás suyo fluya libremente hacia al océano.

«Su capa de hielo, o capas permanentes de hielo flotante, actúan como suciedad que tapona la cañería, impidiendo que el glaciar fluya con toda su potencia hacia el océano», explicó Stef Lhermitte, profesor asistente del Departamento de Geociencia y Detección Remota de la Universidad de Tecnología Delft en Países Bajos.

«Sabemos que aguas oceánicas más cálidas están erosionando muchos de los glaciares de la Antártida Occidental, pero estamos particularmente preocupados por Thwaites», precisó Keith Nicholls, una oceanógrafo del British Antarctic Survey (BAS) y parte del equipo MELT. «Estos nuevos datos proveerán una nueva perspectiva sobre los procesos que están teniendo lugar, lo que nos permitirá predecir los futuros cambios con más certeza».

Además de desplegar a Icefin, los investigadores enviaron otros instrumentos al océano para tomar núcleos sedimentarios. El equipo incluso desplegó un segundo vehículo Icefin a otra ubicación —la capa de hielo Ross— en colaboración con el instituto Antarctica New Zealand.

Los investigadores aún se encuentran analizando los datos obtenidos y planean publicar sus hallazgos el próximo marzo.

Fuente: Live Science.

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