Rusia está furiosa por lo que dice que es una crítica injusta a su programa espacial y ha contraatacado, en lo que parece ser una escalada en el conflicto con EE.UU.

La última incorporación del país a la Estación Espacial Internacional (EEI), el módulo Nauka tan esperado, se acopló al puesto de avanzada a fines del mes pasado. Pero sus propulsores se dispararon inesperadamente poco después, lo que provocó que toda la estación girara una revolución y media.

La comunidad internacional no quedó impresionada y generó una cantidad considerable de mala prensa en el programa espacial y su agencia, Roscosmos. Los críticos se preguntaron en voz alta si Rusia se ha convertido en un lastre e incluso si la NASA debería continuar su asociación con ella.

Ahora, en respuesta, el servicio de noticias estatal ruso TASS está imponiendo sus propias acusaciones dramáticas —eso sí, con poca o ninguna evidencia que respalde sus afirmaciones—.

El servicio de noticias ahora sugiere que una astronauta de la NASA, Serena Auñón-Chancellor, tuvo un colapso mental mientras estaba a bordo de la EEI y dañó intencionalmente un módulo espacial ruso para regresar a la Tierra a principios de 2018, tal como señaló Eric Berger de Ars Technica (quien fue señalado por el informe TASS por criticar el programa espacial de Rusia después del incidente de Nauka).

Según el informe, Auñón-Chancellor experimentó «una aguda crisis psicológica» como consecuencia de una trombosis venosa profunda, que según TASS provocó que perforara varios agujeros en la pared del módulo para poder regresar antes a casa.

El orificio que, según los rusos, fue producto del colapso nervioso de una astronauta de la NASA.

Esa es una acusación increíblemente seria y que requeriría pruebas extraordinarias. Pero todo lo que ofrece TASS es una acusación anónima de una fuente de Roscosmos y la evidencia circunstancial de que una cámara no pudo capturar lo que sucedió. TASS también afirma que «los estadounidenses» se negaron a realizar una prueba de polígrafo —lo que también es una afirmación débil, ya que la mayoría de los expertos ahora están de acuerdo en que no son efectivos para detectar mentiras—.

Es cierto que hubo un incidente en 2018 en el que la autoridad espacial rusa afirmó haber encontrado evidencia de «varios intentos de perforación» en las paredes de la EEI.

Rusia escaló el incidente al hacer que dos cosmonautas rusos se embarcaran en una caminata espacial para investigar los dos pequeños agujeros en diciembre de 2018.

Desde entonces han surgido dos teorías populares para explicar cómo aparecieron los agujeros allí: pequeños trozos de desechos espaciales o micrometeoritos que perforaron la pared externa de la estación, o bien un ingeniero ruso descuidado en la Tierra trató de encubrir su trabajo de mala calidad con superpegamento —un parche sobre los agujeros—.

Pero los funcionarios rusos nunca descartaron el sabotaje, y ahora la agencia estatal de noticias del país del oso parece estar usando la ambigüedad en torno al incidente como una conveniente réplica a las críticas de su inequívoca pifia después del atraque de Nauka.

Fuente: Futurism. Edición: MP.

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