Los rovers están cada vez más cerca de desentrañar el misterioso pasado del planeta rojo.

La cresta Vera Rubin, un destino favorito del rover Curiosity, se eleva cerca del rover casi cinco años después en esta imagen tomada por su Mastcam. Crédito: NASA.

Tras casi cinco años de haber llegado a Marte (marzo de 2017), el taladro del rover Curiosity dejó de funcionar mientras estaba en la cresta Vera Rubin, en la base del Monte Sharp. El explorador robótico había recogido una muestra de suciedad marciana y el equipo detrás de la misión decidió tomar una ruta diferente.

En lugar de dejar caer la muestra en uno de los vasos del carrusel de muestras, lo dejaron caer en un vaso precargado con una mezcla química. Las moléculas liberadas de la taza fueron atrapadas y analizadas, revelando moléculas orgánicas en Marte que ninguna agencia espacial había detectado previamente.

Ahora, los científicos detallaron su descubrimiento en un estudio publicado el lunes en la revista Nature Astronomy.

Maëva Millan, becaria postdoctoral en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y autora principal, señaló que la motivación inicial fue tener una referencia para futuros experimentos químicos realizados en muestras marcianas.

El rover Curiosity (foto) tiene 74 tazas dentro de su vientre, y nueve de esas tazas están precargadas con una mezcla química.

«Este experimento fue definitivamente un éxito», dijo Millan. «Si bien no hemos encontrado lo que buscábamos, firmas biológicas, demostramos que esta técnica es realmente prometedora».

El equipo no esperaba que la muestra fuera rica en moléculas orgánicas bien conservadas, ya que la radiación ionizante había golpeado durante mucho tiempo el suelo antiguo. Pero después de probar la muestra con la mezcla química, se identificaron moléculas orgánicas nunca antes vistas en Marte. Las dos moléculas más significativas fueron el ácido benzoico y el amoníaco.

Y aunque estas moléculas no son biofirmas, son buenos indicadores de la presencia de biofirmas.

Próximos pasos

Después de identificar las moléculas orgánicas, el equipo tiene como objetivo encontrar sus orígenes o «moléculas madre».

«Una vez que hayamos encontrado eso, podemos decir de dónde se originaron», explicó Millán. «A partir de ahora, con todas las moléculas que hemos encontrado en Marte, hemos considerado la hipótesis de que podrían provenir de procesos geológicos».

Sin embargo, dado que Curiosity tomó la muestra del cráter Gale, que se supone que tuvo agua en el pasado, entonces las moléculas podrían ser posibles indicadores de habitabilidad pasada.

Maëva Millan.

El equipo de científicos detrás del estudio está esperando el lanzamiento de la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea en 2022 para recolectar más muestras de Marte.

El rover Perseverance también está recolectando muestras de la superficie marciana, que luego serán llevadas a la Tierra para ser analizadas dentro de un laboratorio.

Todas las diferentes misiones marcianas reunieron diferentes piezas del rompecabezas de la historia de Marte. Una vez armado, podremos saber si nuestro vecino planetario alguna vez albergó vida y si esa vida llegó de algunas forma a la Tierra.

Fuente: Inverse. Edición: MP.

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