La primera misión espacial para retirar de la órbita de la Tierra chatarra lanzada por el hombre comenzará en 2025. Será como parte de una iniciativa que podría representar el inicio de la limpieza de más de 3.000 satélites en desuso.

La startup suiza Clearspace fue seleccionada para la misión por la Agencia Espacial Europea (ESA) después de una competitiva licitación, indicó la entidad en su sitio web.

La firma se embarcará en marzo en el proyecto, luego de presentar las propuestas finales. El contrato inicial pretende establecer un nuevo mercado para la eliminación de escombros y servicio en órbita, según la ESA.

«Imagínense lo peligroso que sería navegar en alta mar si todos los barcos perdidos en la historia todavía estuvieran a la deriva sobre el agua», dijo en el comunicado el director general de ESA, Jan Wörner, para graficar la importancia de la tarea. «Esa es la situación actual en órbita, y no podemos permitir que continúe», agregó.

Clearspace fue fundado por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, (EPFL, por sus siglas en inglés), en Suiza. El presidente ejecutivo de la firma, Luc Piguet, señaló que la eliminación de chatarra espacial es cada vez más apremiante debido a «la inminente aparición de megaconstelaciones formadas por cientos o incluso miles de satélites».

La era espacial comenzó el 4 de octubre de 1957 cuando la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1. Desde entonces la basura espacial en órbita ha ido en aumento de forma continuada.

«A la fecha existen casi 2.000 satélites activos en el espacio, lo que se compara con 3.000 fallidos», indicó la ESA. «Si se incluye toda la chatarra, existen alrededor de 21.000 piezas, de las cuales algunas tienen al menos 10 centímetros de tamaño».

En su informe, la agencia advirtió que los objetos más grandes podrían volver a entrar en la atmósfera y chocar contra la superficie terrestre, en áreas que podrían estar pobladas. Independientemente de su propósito, la mayoría de los satélites tienen una vida útil de entre 3 y 15 años.

Un robot suicida

La primera misión de la startup suiza se llamará ClearSpace-1. En ella la ESA lanzará al espacio un robot experimental. Este tendrá cuatro brazos que en teoría le servirán para «abrazar» la chatarra espacial y arrastrarla con él hacia la atmósfera terrestre, en lo que será un acto suicida —destruyéndose junto con su objetivo—.

A pesar que el impacto de remover un satélite muerto de la órbita es lo equivalente a sacar un balde de agua del Lago Superior, los investigadores de la misión esperan que el proyecto pavimente el camino hacia un nuevo régimen de limpieza de basura espacial, algo que nuestra atmósfera necesita desesperadamente.

Interpretación artística del robot de la misión ClearSpace-1 haciendo su trabajo. Crédito: ESA.

En el año 2025, ClearSpace-1 pondrá a prueba los «músculos» de los brazos de su robot en una pieza de tamaño medio conocida como Vespa, la cual fue depositada en 2013 por el lanzador Vega de la ESA a 800 km de la superficie terrestre. Esta chatarra tiene forma de cono y pesa unos 100 kilogramos, lo que la hace un objetivo relativamente liviano para ser capturado por el robot en su misión debut y despedida.

Se estima que el costo de esta misión sola rondará los 133 millones de dólares, según reporta The Guardian.

Mientras tanto, otras naciones y agencias espaciales han propuesto otras maneras de remover basura del espacio. Entre ellas, desplegar pequeñas redes, arpones, cables, y hasta utilizar láseres montados en satélites para empujar los escombros pequeños y que se quemen en la atmósfera. Son tiempos modernos, y parece que un nuevo negocio está naciendo: ¡recolección de residuos espaciales!

Fuente: ESA/Space.com.

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