Una ancestral iglesia del siglo IV, que contiene tanto artefactos cristianos como paganos, ha sido desenterrada en un pueblo en el norte de Etiopía.

El hallazgo arroja algo de luz sobre una civilización relativamente poco conocida de África que estuvo entre las primeras en convertirse al cristianismo.

Los arqueólogos descubrieron la antigua iglesia, construida al estilo romano conocido como basílica, cuando excavaban en el pueblo enterrado de Beta Samati. Este pueblo, cuyo nombre significa ‘casa auditorio’ en el idioma tigriña, formaba parte del reino centrado en la ancestral ciudad de Aksum.

Aksum fue una potencia regional entre el 80 a.C. y el 825 d.C.. Su ubicación cercana al mar Rojo y en la ruta a la India, convirtió a este reino en un importante socio comercial del Imperio romano. Sin embargo, su nombre es poco conocido para la mayoría de la gente.

«Una de las cosas que estamos haciendo es tratar de cambiar eso», dijo el arqueólogo Michael Harrower de la Universidad John Hopkins en Baltimore. «La gente reconoce ampliamente el antiguo Egipto, la antigua Grecia y Roma… pero desconoce totalmente que la civilización aksumita fue una de las más poderosas del mundo antiguo, y realmente una de las primeras».

La nueva investigación arqueológica liderada por Harrower, detallando sus excavaciones en Beta Samati de 2011 a 2016, se describe en un artículo publicado hoy en la revista Antiquity.

Durante una expedición alemana en 1906, los científicos habían investigado sitios pertenecientes al reino aksumita, pero las agitadas políticas de Etiopía —incluyendo 16 años de guerra civil— no habían permitido las pesquisas arqueológicas exhaustivas, siendo solo esporádicas y muy superficiales desde aquel entonces.

Reino antiguo

En el nuevo estudio, Harrower y sus colegas detallan la excavación  de un montículo alto llamado «tell», que fue formado por edificios antiguos sepultados. Encontraron que las personas vivieron en Beta Samati desde fechas cercanas al 750 a.C., en lo que se conoce como el periodo pre-aksumita, hasta alrededor del año 650 d.C., cuando el reino colapsó misteriosamente.

«Esto significa que el asentamiento existió durante tiempos paganos, a través de la era cristiana y hasta los inicios de los reinos islámicos», explica Harrower.

Un descubrimiento clave dentro del «tell» es la antigua iglesia, que se piensa fue construida cuando el reino de Aksum se convirtió al cristianismo, alrededor del mismo tiempo cuando la nueva religión se diseminaba a lo largo y ancho del Imperio romano bajo las órdenes del emperador Constantino (323 d.C.).

Aksum también es el hogar de la Iglesia de Santa María de Sion —donde se especula que pudo terminar el Arca de la Alianza que contenía los Diez Mandamientos—. Sin embargo, según reporta Live Science, lo que yace dentro de esta iglesia es solo una réplica del arca.

«La basílica que hemos encontrado es bastante importante», dijo Harrower. «Han habido otras basílicas conocidas del siglo cuarto, pero la mayoría de ellas fueron descubiertas hace mucho tiempo y carecían de artefactos o información sobre lo que pudieron contener».

En contraste, la iglesia temprana de Beta Samati alberga un tesoro de artefactos antiguos, de origen cristiano, monedas de bronce, figurillas de arcilla y una gran cantidad de ánforas utilizadas antaño para almacenar vino importado o aceite de oliva.

«Esto nos dice que quienquiera que utilizara este edificio, tenía acceso a bienes importados de lujo y estaba interconectado con las redes de comercio del mundo antiguo», explicó el arqueólogo.

Las monedas ayudaron a confirmar la edad de la basílica. Una de ellas fue acuñada durante el reino del rey Ezana, en el siglo IV, y está decorada con una luna creciente que simboliza el dios árabe Almaqah. Por otro lado, también se encontraron monedas con la cruz cristiana, pertenecientes al 325 d.C.

El tesoro

Otros artefactos revelaron el propósito de la basílica cristiana y lo que podrían ser influencias paganas persistentes.

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue un dije de piedra negra, decorado con la cruz cristiana y el lema «venerable» escrito en la lengua extinta ge’ez. «Tiene el tamaño de algo que podrías colgarte en el cuello», especificó Harrower. «Por lo que tal vez fue portado por un sacerdote».

Dije que pudo ser parte de un collar.

Otros artefactos, tales como figurillas de cerámica de ganado y cabezas de toro, quizás sean evidencia de una veneración pagana anterior en Beta Samati. «Probablemente hubo un periodo de tiempo en el que se mezclaron las creencias paganas con las cristianas que las terminaron reemplazando», explicó.

Uno de los hallazgos más notables en Beta Samati, es un anillo de oro incrustado con una piedra cornalina semipreciosa, lo que sugiere también un mejunje de ideas locales y foráneas.

Mientras que el anillo muestra influencias de técnicas romanas, el motivo de una cabeza de toro junto con vides en la incrustación de cornalina, son aksumitas. «Ellos utilizaron ideas provenientes del Mediterráneo, ¡pero las adaptaron al estilo africano!», señaló el experto.

Harrower y sus colegas planean regresar pronto a las excavaciones en Beta Samati, y esperan que la región se vuelva mejor conocida a través de su trabajo de campo.

«Estamos tratando de hallar maneras de alentar a la gente a venir aquí. Hay un montón de oportunidades en esta área para hacer senderismo, el paisaje es hermoso, con una gran historia detrás y cosas interesantes para ver», concluyó.

Fuente: Live Science.

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