Recientemente se ha sugerido que esta estrella gigante en el hombro de la constelación de Orión podría estallar en cualquier momento, espectáculo que sería visible desde nuestro planeta. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que un acto de canibalismo estelar podría haber renovado y extendido su expectativa de vida.

Un nuevo modelo propone que Betelgeuse fue una vez dos estrellas, hasta que la mayor devoró a la más pequeña, algo que podría explicar varias de sus particulares propiedades.

Betelgeuse es una estrella de dimensiones colosales, con un diámetro de 965 millones de kilómetros —en comparación, más grande que la órbita de Marte—. A una distancia relativa de 520 años luz de la Tierra, también es una de las pocas cuya superficie puede ser escudriñada con telescopios.

«Al monitorear la superficie de la estrella, diferentes investigadores han calculado que su ritmo de rotación está en algún punto entre 17.700 y 53.000 kilómetros por hora», dijo Manos Chatzopoulos, astrónomo de la Universidad Estatal de Luisiana, en la reunión de la Sociedad Americana de Astronomía que tuvo lugar este mes.

«Esto es sorprendente porque una estrella que envejece y entra en la fase de gigante roja, como lo ha hecho Betelgeuse, típicamente disminuye su rotación, tal como lo haría una patinadora sobre hielo con sus brazos para disminuir su giro», explicó Chatzopoulos.

La estrella Betelgeuse en infrarrojo.

«Betelgeuse también es una estrella en fuga, ya que se mueve a una velocidad increíble de 108.000 kilómetros por hora en relación al fondo de estrellas de la Vía Láctea», agregó. «Para ser una estrella tan famosa, que todos conocen y aman, es raro que nadie haya tratado de explicar la combinación de estas dos cosas».

Una pista para resolver el misterio provendría del lugar de origen de la estrella, una densa región estelar conocida como asociación Orión OB1a. Junto con sus colegas, Chatzopoulos ha sugerido que las interacciones gravitacionales con muchas estrellas de la región podría haber impulsado a Betelgeuse a altas velocidades millones de años atrás, explicando así su hipervelocidad.

Pero, de acuerdo a los investigadores, Betelgeuse también pudo tener una compañera menor. Y al envejecer y expandirse, el destino de esta compañera fue terminar en la fauces de la gigante roja, incrementando su ritmo de rotación.

El equipo de Chatzopoulos corrió sofisticadas simulaciones de modelos de evolución estelar, incorporando estas ideas. Los resultados que mejor encajan con las características observadas de Betelgeuse sugieren que en el pasado efectivamente era un binomio. Una de las estrellas tenía 16 veces la masa del Sol, mientras que la otra 4 veces.

Los modelos también fueron capaces de igualar la cantidad de nitrógeno visto en la atmósfera de Betelgeuse, que es usualmente alto. «Esta es potencialmente la pieza de evidencia que lo corrobora, porque el desgarre una estrella compañera podría haber dragado nitrógeno del centro de Betelgeuse», dijo el astrónomo.

Ilustración de la constelación de Orión, y la estrella Betelgeuse en color rojo.

Un trabajo anterior por parte del mentor de Chatzopoulos ya había planteado la idea de la fusión de dos estrellas en el hombro de Orión. La nueva investigación expande esta idea y le agrega simulaciones específicas para la rotación y velocidad de la gigante roja.

«Pienso que es interesante», señaló Andrea Dupree, astrofísica senior del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, quien no estuvo involucrada en el estudio.

Dupree y sus colegas previamente propusieron que Betelgeuse podría haber devorado compañeros exoplanetarios. Pero ella cree que sería útil echar una mirada más cercana a las propiedades de la estrella, algunas de las cuales no han sido medidas en 30 años, antes de decir algo definitivo.

Recientemente se detectaron ondas gravitacionales provenientes de la zona donde esta Betelgeuse. Sin embargo, como bien indica el gráfico, la gigante roja se encuentra en medio de los lugares donde se originaron las ondas, descartándose así por completo que tenga algo que ver con su futuro como supernova.

Betelgeuse ha estado últimamente en los titulares de los medios masivos por la posibilidad de que se convierta en una supernova, en una espectacular explosión cuyo brillo, cuando llegue a la Tierra, iluminará los cielos por espacio de dos semanas.

Sin embargo, si lo presentado por Chatzopoulos es correcto, Betelgeuse fue rejuvenecida al engullir y consumir a su compañera menor. Esto puede haber llevado a los científicos a subestimar la edad de la estrella, lo que significa que su explosión no sucederá pronto como ha sido sugerido.

«Como astrónomo especializado en supernovas, eso tal vez sea un poco decepcionante. Todos nosotros, los que estudiamos supernovas, deseamos que suceda durante nuestro tiempo de vida», concluyó el astrónomo.

Fuente: Live Science.

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