Tenemos que remontarnos a la guerra de las Malvinas de hace 40 años para encontrar la última vez que fuerzas enemigas hundieron un barco de tamaño y prestigio comparables.

El crucero Moskva de la Armada rusa patrulla en el mar Mediterráneo, frente a la costa de Siria, el 17 de diciembre de 2015. Crédito: Max Delany/AFP.

El buque Moskva de la Armada rusa se hundió el jueves pasado en el mar Negro, menos de 24 horas después de que surgieran afirmaciones de que fue alcanzado por misiles de crucero antibuque ucranianos Neptune con base en tierra.

Si bien actualmente no sabemos con certeza qué le sucedió exactamente al crucero, el hecho de que terminó hundiéndose es muy significativo en sí mismo —si fuera el resultado de la acción del enemigo, sería un evento extremadamente raro—. De hecho, tenemos que remontarnos a la guerra de las Malvinas de hace 40 años para encontrar la última vez que fuerzas enemigas hundieron un barco de tamaño y prestigio comparables. Antes de eso, un barco de tal tamaño no ha sido destruido en combate desde la Segunda Guerra Mundial.

En un posible intento de encubrimiento por parte del Kremlin, los rusos insinuaron en un principio que fue un accidente. El Pentágono, por su parte, no ha revelado aún cómo considera que se produjo el daño, aunque sí que un incendio a bordo tuvo tal ferocidad que toda la tripulación se vio obligada a evacuar y que el daño resultante finalmente condujo al hundimiento del barco.

Por otra parte, también han emergido rumores que de que el Moskva podría haber tenido en su carga dos ojivas nucleares —que ahora descansan con los peces en el fondo del mar Negro—.

Poderoso mensaje

El significado más inmediato para Rusia es la pérdida de su buque insignia en el mar Negro, y uno de los pocos Slavas —designación OTAN para los cruceros de la designación soviética Proyecto 1164 Atlant— jamás completados. Además de haber sido uno de los seis barcos más grandes de la Armada rusa en general, el Moskva era un importante activo de defensa aérea y antibuque en la región, repleto de misiles tierra-aire de largo alcance y misiles antibuque supersónicos.

Crucero de misiles Moskva. Crédito: Servicio de Prensa de la Flota del Mar Negro/TASS.

Vale la pena señalar que el Moskva es el segundo buque de guerra de la Armada rusa que se pierde durante la guerra en Ucrania. El mes pasado, el barco de desembarco Saratov de la clase Alligator del Proyecto 1171 (originalmente informado como Orsk) fue incendiado en el puerto ocupado por Rusia de Berdyansk en el mar de Azov. El Ministerio de Defensa de Ucrania afirmó que uno de sus misiles balísticos de corto alcance (SRBM) Tochka (SS-21 Scarab) fue responsable del infierno, pero no hay evidencia firme de esto y parece más probable que el barco fuera víctima de un incendio accidental que se propagó a las municiones que transportaba o había descargado.

Desde el General Belgrano

En términos más generales, que un gran combatiente del porte del Moskva —con un desplazamiento (el peso del mismo para una condición determinada de carga) de 11.500 toneladas— quede inutilizado por cualquier tipo de acción enemiga es un hecho extremadamente raro, siempre que eso sea lo que sucedió.

La última vez que un crucero fue completamente destruido por la acción enemiga fue el 2 de mayo de 1982, durante la guerra de las Malvinas que se libró en el Atlántico Sur entre el Reino Unido y Argentina. En un incidente un tanto controvertido, el crucero de la Armada Argentina General Belgrano fue hundido por el submarino nuclear británico HMS Conqueror, con la pérdida de más de 300 tripulantes.

El crucero de la Armada Argentina ARA General Belgrano se escora pesadamente a puerto en el océano Atlántico, luego de ser atacado por el submarino británico Conqueror durante el conflicto de las Malvinas. Crédito: Asociación de Prensa.

El envejecido General Belgrano, que había entrado en servicio por primera vez con la Marina de los EE.UU. en 1938 como USS Phoenix y sobrevivió al ataque a Pearl Harbor, había sido elegido para liderar uno de los dos grupos de acción de superficie como parte de un ataque de pinza argentino que tenía como objetivo atrapar a los dos portaaviones británicos al este de las Malvinas.

Con la esperanza de reducir la amenaza de un ataque submarino, los argentinos trasladaron a los dos grupos involucrados en el ataque planificado a aguas menos profundas, pero el Conqueror siguió detrás del crucero. Con un plan inminente de desembarcar fuerzas especiales en las Malvinas y no dispuesto a arriesgarse a perder al general Belgrano, el comandante de la fuerza de tarea británica, el almirante Sandy Woodward, solicitó permiso para enfrentarse al buque de guerra argentino. Se dispararon dos torpedos desde el Conqueror y la pérdida de vidas resultante a bordo del crucero se vio agravada por los malos preparativos —incluidas las puertas y escotillas diseñadas para contener la explosión que se dejaron abiertas—.

La controversia en torno al incidente se centra en el hecho de que el General Belgrano fue atacado cuando estaba fuera de la llamada «zona de exclusión total», que cubría un radio de 200 millas náuticas desde las Malvinas. Si bien hubo protestas posteriores sobre la legalidad de la acción, el hecho es que los británicos habían advertido previamente a Argentina que cualquier barco que representara una amenaza potencial para su propio grupo de trabajo sería hundido.

Totalmente equipado, el crucero argentino desplazó 13.645 toneladas, lo que lo colocaría por delante del Moskva, aunque algunos relatos afirman que el buque de guerra argentino navegaba con un desplazamiento menor que el crucero ruso, al menos en el momento en que fue hundido.

Fuente: The War Zone. Edición: MP.

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Comentarios
Abr 19, 2022
8:46
#1 José García Álvarez:

A las pérdidas de vidas humanas se unen las económicas. Esta Humanidad cerril siempre ha sido lo mismo, ignorando la Paz y la Fraternidad, que les llevaría a subsanar las necesidades de tanto desamparado como hay en el mundo. Un mundo maligno que pronto encontrará su destino final.

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