El nuevo hallazgo, realizado en un sitio donde previamente se habían encontrado evidencias de que los neandertales les llevaban flores a sus muertos, puede arrojar luz sobre los ritos funerarios y la genética de esta especie humana extinta.

La cueva de Shanidar, en el norte de Irak, es conocida como «la tumba de las flores». Cerca de diez fragmentos de esqueletos de neandertal fueron desenterrados allí entre los 1950s y los 1960s, uno de ellos rodeado de polen antiguo. Esto último fue interpretado en aquel entonces como evidencia de que los huesos —que pertenecían a un hombre de entre 30 y 45 años— habían sido enterrados con flores en un rito funerario. Este hecho contradijo el paradigma reinante que sostenía que esta especie de homínido era una bestia, más cercana a los animales que a los humanos.

Sin embargo, la interpretación del rito funerario fue controvertida, y varios detractores apuntaron a explicaciones alternativas, tales como que el polen pudo haber sido depositado allí por un animal.

Cueva Shanidar.

Desde entonces, ha surgido más evidencia que sugiere que los neandertales eran más inteligentes de lo que pensábamos, pero dado que ha pasado mucho tiempo desde que caminaron sobre la tierra, el hallazgo de sus restos es algo muy raro.

Por lo que la pregunta permanece: ¿Cómo lidiaban los neandertales con sus difuntos?

Ahora, un equipo británico ha desenterrado en Shanidar otro esqueleto parcial —no necesariamente nuevos restos, sino que probablemente el resto de uno de los diez hallados inicialmente, de los cuales solo se rescataron pequeños fragmentos originalmente—.

Se trata del primer esqueleto articulado de neandertal excavado en 20 años, y el primero de la cueva en cerca de 50 años. Y todo parece apuntar a un entierro deliberado.

Los arqueólogos han bautizado al esqueleto Shanidar Z.

«Mucha de la investigación de cómo los neandertales trataron a sus muertos implica regresar a los hallazgos de hace sesenta o incluso cien años, cuando las técnicas arqueológicas eran más limitadas», comenta Emma Pomeroy, del Departamento de Arqueología de Cambridge y autora principal del nuevo artículo. Por eso, los nuevos hallazgos «permitirán utilizar tecnologías modernas para explorarlo todo, desde el ADN antiguo hasta las preguntas sobre cómo morían y si se parecían a las nuestras».

Por accidente

Los huesos —como en muchas ocasiones— fueron descubiertos por accidente. Los arqueólogos estaban buscando en realidad las ubicaciones de los diez esqueletos originales para analizar y datar los sedimentos..

Los trabajos en el sitio comenzaron en 2014, pero se detuvieron  en poco tiempo por temor a que los terroristas del ISIS se acercaran demasiado. Se reanudó al año siguiente.

No fue hasta 2016 que una costilla emergió de la pared de una de las zanjas, seguida de una vértebra lumbar, luego los huesos de una mano derecha apretada. Durante 2018 y 2019 finalmente descubrieron un cráneo completo, aplastado por miles de años de sedimentos y huesos de la parte superior del cuerpo.

Mediana edad

Los primeros análisis sugieren que los restos tienen 70.000 años de antigüedad y que se trata de un adulto de mediana edad, aunque el sexo aún no se ha determinado. Shanidar Z ha sido prestado a los laboratorios arqueológicos de Cambridge, donde se escanea para ayudar a construir una reconstrucción digital.

El esqueleto de Shanidar Z in situ.

El equipo también está trabajando en muestras de sedimentos de todo el nuevo hallazgo, buscando signos de cambio climático en fragmentos de conchas, huesos de ratones y caracoles antiguos, así como rastros de polen y carbón que podrían ofrecer información sobre actividades como cocinar y el famoso «entierro de flores».

Entierros deliberados y ADN

El esqueleto de Shanidar Z consiste de la parte superior del cuerpo hasta la cintura. Estaba posicionado de espaldas, con el brazo izquierdo doblado y la mano bajo la cabeza, como si se tratara de alguien durmiendo (ver ilustración bajo estas líneas).

La pose es muy diferente a la del esqueleto del «entierro floral», que fue dispuesto en posición fetal, justo al lado del último descubrimiento.

Asimismo, una prominente roca cerca de la cabeza de Shanidar Z podría ser, de acuerdo a los investigadores, una suerte de marcador para que los demás neandertales depositaran allí repetidamente sus muertos —aunque será difícil determinar si el tiempo entre muertes era de semanas, décadas o incluso siglos—.

«La nueva excavación sugiere que algunos de estos cuerpos fueron colocados en un canal en el piso de la cueva creado por el agua, que luego fue excavado intencionalmente para profundizarlo», comenta Graeme Barker, del Instituto de Arqueología McDonald en Cambridge. «Existen evidencias sólidas de que fueron enterrados deliberadamente».

Las tomografías computarizadas han revelado que el hueso petroso de Shanidar Z, situado en la base del cráneo y uno de los más densos del cuerpo, parece estar intacto, lo que ofrece la esperanza de recuperar el ADN de los neandertales de la región seca y caliente donde probablemente se cruzaron con los humanos modernos cuando salieron de África.

La investigación ha sido publicada en Antiquity.

Fuente: ScienceAlert.

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