Los neandertales, que durante mucho tiempo se percibieron como poco sofisticados y brutos, realmente pintaron estalagmitas en una cueva española hace más de 60.000 años, según un estudio publicado esta semana.

Estalagmitas parcialmente coloreadas en una cueva española, Ardales, sur de España. (Joao Zilhao / ICREA / AFP).

El problema había sacudido a la comunidad paleoarqueológica desde la publicación de un artículo de 2018, el cual atribuía el pigmento ocre rojo encontrado en la cúpula estalagmítica de la Cueva de Ardales a nuestra «prima» especie extinta.

La datación sugirió que el arte tenía al menos 64.800 años, hecho en un momento en que los humanos modernos no habitaban el continente.

Pero el hallazgo fue controvertido y «un artículo científico dijo que quizás estos pigmentos eran algo natural», como resultado del flujo de óxido de hierro, dijo a la AFP Francesco d’Errico, coautor de un nuevo artículo en la revista PNAS.

Un nuevo análisis reveló que la composición y la colocación de los pigmentos no eran consistentes con los procesos naturales; en cambio, los pigmentos se aplicaron mediante salpicaduras y soplado. Además, su textura no coincidía con las muestras naturales tomadas de las cuevas, lo que sugiere que los pigmentos provienen de una fuente externa.

Pigmento en capas en una estalagmita de cueva española. (Joao Zilhao / ICREA).

Asimismo, una datación más detallada mostró que los pigmentos se aplicaron en diferentes momentos, separados por más de diez mil años. Esto «apoya la hipótesis de que los neandertales vinieron en varias ocasiones, durante varios miles de años, para marcar la cueva con pigmentos», dijo d’Errico, de la Universidad de Burdeos.

Es difícil comparar el «arte» neandertal con las pinturas murales realizadas por humanos prehistóricos modernos, como las que se encuentran en la cueva Chauvet-Pont d’Arc de Francia, de más de 30.000 años de antigüedad.

Pero el nuevo hallazgo se suma a la creciente evidencia de que los neandertales, cuyo linaje se extinguió hace unos 40.000 años, no eran los toscos parientes del Homo sapiens que durante mucho tiempo se describió.

El equipo escribió que los pigmentos no son «arte» en el sentido estricto de la palabra «sino más bien el resultado de comportamientos gráficos que intentan perpetuar el significado simbólico de un espacio».

Las formaciones de las cuevas «jugaron un papel fundamental en los sistemas simbólicos de algunas comunidades neandertales», aunque el significado de esos símbolos sigue siendo un misterio por ahora.

Fuente: ScienceAlert. Edición: MP.

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