Podría ser el cometa más grande jamás visto y que ha viajado más lejos.

Cometa 2014 UN271.

Crédito: NASA/JPL.

Si todavía hubiera dinosaurios caminando en nuestro planeta, probablemente estarían teniendo horribles recuerdos al leer esta noticia sobre una roca espacial gigante precipitándose hacia el sistema solar interior desde el espacio profundo.

Un cometa recién descubierto que se dirige en la dirección del sol no es exactamente un gran problema. Eso es básicamente lo que hacen los cometas. Pero este, que ha sido catalogado como 2014 UN271, destaca por un par de motivos.

Primero, esta gélida roca espacial podría tener alrededor de 200 kilómetros de ancho, lo que la coloca en algún lugar entre un cometa gigante y un planeta enano —como referencia, considere que el cometa Hale-Bopp, uno de los cometas más grandes y brillantes en la memoria reciente, tenía solo 40 kilómetros de ancho—.

La órbita y la posición actual (en 2021) del megacometa recién descubierto 2014 UN271. La órbita se inclina más de 90° con respecto al plano de los planetas y se acerca tanto al Sol como Saturno. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

Si las primeras estimaciones de su tamaño se mantienen, 2014 UN271 podría incluso establecer el récord del cometa más grande jamás visto. Pero todavía hay bastante incertidumbre en este punto. Podría ser que parte del ancho en las primeras observaciones sea en realidad una coma o cola y que el núcleo sea mucho más pequeño de lo que parece actualmente.

Dicho esto, las imágenes pixeladas de esas primeras observaciones compartidas por el astrofísico de la Universidad de Pensilvania Pedro Bernardinelli, quien descubrió el objeto, lucen completamente sin cola.

Además de ser colosal, 2014 UN271 tiene una trayectoria orbital muy, muy larga que se origina a 2 billones de kilómetros del Sol, en el borde mismo del sistema solar.

«Desde esa distancia, la gravedad del Sol es tan débil que un susurro podría empujar esta cosa al espacio interestelar», escribe el astrónomo Phil Plait.

El astrónomo T. Marshall Eubanks estima que hará su paso más cercano al sol en poco menos de una década, el 28 de enero de 2031. Esto debería dar a observatorios como el casi completo Observatorio Vera C. Rubin en Chile varios años para observar la aproximación del cometa.

La misión Comet Interceptor de la Agencia Espacial Europea, cuyo lanzamiento está previsto para 2029, ya ha dicho que no podrá reunirse con el UN271 de 2014, pero Eubanks es optimista de que «varios» de los cohetes disponibles actualmente podrían interceptar el cometa a medida que se acerca.

Si bien este nuevo cometa es enorme, en realidad no se acercará tanto a la Tierra, en comparación con otros cometas famosos de las últimas décadas. No obstante, probablemente será visible con un buen telescopio, y los astrónomos proporcionarán muchas imágenes y nuevos datos sobre él en los próximos años.

Fuente: CNET. Edición: MP.

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