La Navidad fue establecida con el objetivo de suplantar una gran serie de celebraciones paganas que tenían lugar durante el solsticio de invierno del hemisferio norte. En las tierras escandinavas era Yule, de la cual la Navidad parece haber tomado prestados una gran cantidad de elementos. Veamos cuáles.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos).

Esta tradición, además, se unía a Yule, la celebración del solsticio de invierno, que duraba alrededor de doce días y estaba dedicada a la familia, a los parientes y amigos ausentes, como así también a la fertilidad. Con este motivo, los antiguos nórdicos tenían ciertas prácticas muy similares a las de la actual Navidad:

  • La primera y más obvia, como menciona el párrafo anterior, el juntarse en familia o con los amigos y disfrutar de un buen banquete.
  • Se encendía el leño de Yule, un leño del año anterior, para hacerlo arder por 12 horas. Luego se esparcían las cenizas por los campos para hacerlos fértiles y traer buena suerte para las cosechas del año que viene. Esto podría remitirnos a un importante lugar de las casas navideñas, la chimenea y su hogar, donde arden las brazas en el invierno del hemisferio norte, y también el lugar por donde desciende Santa Claus para dejar los regalos.

  • Se decoraban las viviendas con muérdago, por ser el que crece en el roble. En Navidad, sobre todo en la latitudes del norte, el muérdago aún sigue siendo un elemento decorativo para las fiestas, y la tradición de que dos personas deben besarse si pasan debajo de una rama de muérdago al mismo tiempo, justamente proviene de un viejo mito escandinavo.
  • Se mantenía una vigilia nocturna para esperar el sol, de la misma manera que esperamos hasta pasada la medianoche y madrugada para festejar y seguir festejando durante la Navidad.
  • Se recorría el pueblo brindando y cantando, en una práctica llamada wassai; derivado del anglosajón waes hael que significa ‘seas sano’. Con el tiempo se convirtió en la práctica de ir cantando canciones típicas puerta por puerta: los Villancicos.

  • Se colgaban figuras de madera en la puerta de la vivienda como la cabra Yule, un importante animal que llevaba las ofrendas para los sacrificios y cuyas raíces se hayan en el mismísimo Thor. Y es que este dios viajaba en un carro tirado por dos machos cabríos mágicos llamados Tanngrisnir y Tanngjóstr que tenían la peculiaridad de que Thor podía cocinarlos para alimentarse y luego revivirlos cubriendo los huesos con la piel y utilizando el poder regenerador de su martillo… Esto podría recordarnos a los renos que tiran del trineo mágico de Navidad con los regalos, aunque claro, Santa parece lo suficiente bien alimentado como para comerse a sus renos.

El macho cabrío solía ser el animal que llevaba las ofrendas para los sacrificios.

Actualmente en la cultura neopagana, esta celebración ha sido reconstruida en muy variados grupos, como en el caso de la Religión Ásatrú con doce días de celebraciones; y la Religión wicca, que algunos aplican una forma de celebrar estas fiestas a través de «ocho días solares festivos», llamados comúnmente «Sabbats de la rueda anual».

Derribando a Yggdrasil

Con la evangelización de los pueblos nórdicos, los conversos​ tomaron la idea del árbol Yggdrassil y del leño Yule para celebrar el nacimiento de Cristo durante una fecha cercana al solsticio, pero cambiándole totalmente el significado.

Yggdrasil.

Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasaba el tiempo, las manzanas y las velas se transformaron en esferas, luces y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por San Nicolás o también conocido como Santa Claus (y Papá Noel). Este personaje también —¡adivinaron!— tiene un origen pagano. Pero para no extendernos más aquí, les dejamos directamente el artículo explicativo en el siguiente enlace: Los ritos chamánicos en el origen de la leyenda de Santa Claus.

Sin comentarios
Etiquetas: , , , , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Pinterest Email

Artículos Relacionados

 0 comentarios
Sin comentarios aún. ¡Sé el primero en dejar uno!
Dejar un comentario