Los restos hundidos del famoso barco Titanic fueron golpeados el año pasado por un submarino, y los responsables mantuvieron el accidente en secreto hasta ahora.

El incidente tuvo lugar durante una serie de inmersiones del Triton, sumergible de la empresa británica EYOS Expedition, que logró en el 2019 observar y grabar el famoso transatlántico por primera vez desde 2005.

El líder de la expedición admitió esta semana que el sumergible de última generación colisionó con el naufragio en julio cuando «corrientes intensas y altamente impredecibles» causaron que el piloto perdiera el control, en lo que podría considerarse como la primera colisión con el Titanic hecha pública desde que se descubrió el naufragio en 1985.

«Accidentalmente hicimos contacto con el Titanic. […] Luego observamos una mancha roja de óxido en el costado del submarino», cita el New York Post al jefe de la expedición, Rob McCallum.

El Titanic.

No obstante, la compañía estadounidense RMS Titanic, a la que pertenecen los derechos sobre los restos del crucero, acusó a EYOS Expedition —y a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés)— de no informarle sobre lo ocurrido sino hasta el mes pasado. Según RMS Titanic, la administración sabía del choque, pero prefirió guardarlo en secreto.

Batalla legal por los tesoros del Titanic

Estas declaraciones se dan en el contexto de una batalla judicial histórica para decidir el futuro del Titanic, más de un siglo después de que el llamado barco se hundiera en el Atlántico Norte.

La presión de los familiares, unida a la amenaza concreta del primer proyecto de desguace parcial de la proa con el fin de extraer tesoros del interior, ha obligado a Gran Bretaña y Estados Unidos a firmar un tratado internacional para impedir toda visita no autorizada al pecio del imponente buque, que yace a 13.000 pies de profundidad (más de 4 kilómetros de agua) a unos 600 kilómetros de la costa de Terranova.

El tratado en cuestión, de 2003, pero ratificado a finales de 2019 por Mike Pompeo, concede a los dos países la potestad para autorizar expediciones al pecio hundido o retirar artefactos localizados en su interior. Ya tiene como primer desafío pararle los pies a la empresa RMS Titanic Inc., eventual «administradora» del naufragio desde 1993, que se dispone a abrir el techo de una de las cubiertas para extraer objetos, si bien afirma que lo hará «para evitar su destrucción», según informó The Telegraph.

De momento ya han anunciado que quieren rescatar la radio sin hilos de Marconi que iba a bordo, cerca del puente de mando como se observa en el gráfico que publicamos, y que sirvió para lanzar el mensaje Save Our Souls, que hizo famosas para siempre las siglas SOS. El presidente de RMS Titanic Inc., Bretton Hunchack, declaró que el deterioro del pecio es tan veloz que es hora de poner a salvo «contenidos preciosos» que de otro modo se perderán para siempre.

Muchos descendientes, activistas y expertos temen que, una vez abierta la cubierta del pecio, nada impida rebuscar entre los restos hasta agotar las posibilidades de recuperar joyas, restos de cuadros y objetos de valor o coleccionismo, dando lugar a una verdadera caza de tesoros contra el tiempo. Y piden paz para una tumba en la que permanece el recuerdo de los más de 1.500 náufragos

Fuente: The Telegraph. Edición: ABC/RT.

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