Un puesto de comida rápida de 2.000 años desenterrado de las cenizas de Pompeya, ha dado a los investigadores nuevas pistas sobre los hábitos alimenticios de los antiguos romanos.

Termopolio. Pompeya.

Crédito: Luigi Spina/ AFP Photo/Pompeii Press Office.

La ornamentada barra, decorada con patrones policromos y congelada por ceniza volcánica, fue parcialmente exhumada el año pasado, pero los arqueólogos ampliaron el trabajo en el sitio para revelarlo en todo su esplendor.

Pompeya fue enterrada en un mar de lava hirviendo cuando el volcán en el cercano monte Vesubio entró en erupción en el 79 d.C., matando entre 2.000 y 15.000 personas. Aún hoy en día, los arqueólogos continúan haciendo descubrimientos allí.

El termopolio —del griego termo para ‘caliente’ y poleo para ‘vender’— estaba ubicado en lo que era una concurrida intersección, y era el equivalente de la era romana a un puesto de comida rápida.

Crédito: Luigi Spina/ AFP Photo/Pompeii Press Office.

El equipo encontró fragmentos de huesos de pato, así como restos de cerdos, cabras, peces y caracoles en vasijas de barro. Algunos de los ingredientes se habían cocinado juntos como una paella de la época. En el fondo de un frasco se encontraron habas trituradas, que se utilizaban para modificar el sabor del vino.

«Estaba cubierto de lava y cuando la quitamos, apareció un aroma a vino muy intenso. El olor era tan fuerte que podíamos percibirlo a través de nuestras máscaras», aseguró Teresa Virtuoso, arqueóloga que supervisa al equipo de científicos que excava en el sitio.

Testigo de la antigüedad

En el lugar se hallaron ánforas, una torre de agua y una fuente junto con restos humanos, incluidos los de un hombre que se cree que tenía alrededor de 50 años y estaba cerca de la cama de un niño.

«Es posible que alguien, quizás el hombre más viejo, se quedara atrás y muriera durante la primera fase de la erupción», comentó Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

«También se encontraron los restos de otra persona que podría ser un ladrón oportunista o alguien que huía de la erupción y que se sorprendió por los vapores ardientes justo cuando tenía la mano en la tapa de la olla que acababa de abrir», agregó el experto.

Crédito: Luigi Spina/ AFP Photo/Pompeii Press Office.

En la última etapa de su trabajo, los arqueólogos descubrieron una serie de escenas de naturaleza muerta, incluidas representaciones de animales que se cree que estaban en el menú, en particular patos reales y un gallo, para servir con vino o bebidas calientes.

Anteriormente se había desenterrado un fresco con una imagen de una ninfa Nereida montada en un caballito de mar y gladiadores en combate.

Dieta romana

Como siguiente paso, los científicos esperan poder realizar un análisis más detallado para determinar los platos al paso que consumían los habitantes de esta ciudad.

«Analizaremos el contenido de las vasijas para determinar los ingredientes y comprender mejor qué tipo de comidas eran», dijo Chiara Corbino, otra arqueóloga involucrada en la excavación de Pompeya.

El termopolio fue muy popular en el mundo romano. Pompeya sola tenía alrededor de 80.

El enorme sitio que se extiende sobre 44 hectáreas (110 acres) es lo que queda de una de las ciudades más ricas del Imperio romano. Capas de ceniza enterraron muchos edificios y objetos en un estado casi prístino, incluidos los cadáveres acurrucados de las víctimas.

Pompeya es el segundo sitio más visitado de Italia después del Coliseo de Roma y el año pasado atrajo a unos 4 millones de turistas.

Fuente: ScienceAlert/Ansa. Edición: MP/LN.

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