Hay un «objeto oscuro» haciendo agujeros en nuestra galaxia. No lo podemos ver y tal vez no esté hecho de materia ordinaria. Sin embargo sus efectos acaban de ser detectados.

«Es como si fuera una bala densa», dijo Ana Bonaca, investigadora de Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, quien descubrió evidencia de un objeto oscuro que desapareció literalmente una franja de estrellas del cielo.

Bonaca presentó su hallazgo ayer en la conferencia de la Sociedad Física Americana, describiéndolo como una serie de huecos en la corriente estelar más extensa de la Vía Láctea: GD-1 —las corrientes estelares son líneas de estrellas que se mueven juntas dentro de una galaxia, a menudo originando amasijos menores de estrellas que colisionaron con la galaxia en cuestión—.

Las estrellas en GD-1, remanentes de un cúmulo globular que se zambulló en nuestra galaxia hace mucho tiempo, se extienden en el firmamento. Y bajo condiciones normales, se verían como una simple línea estirada por la gravedad de nuestra galaxia; además tendría una sola interrupción o hueco en el punto donde estuvo el cúmulo globular original antes que se precipitaran las estrellas en dos direcciones.

Ahora, Bonaca ha demostrado que GD-1 tiene un segundo hueco con un borde irregular —una región que las investigadora ha llamado «espuela» GD-1—, como si algo hubiera perforado a través de la corriente estelar no hace mucho tiempo, arrastrando estrellas con su enorme gravedad.

El descubrimiento fue posible gracias a los datos proporcionados por la misión Gaia, un programa de la Agencia Espacial Europea para cartografiar miles de millones de estrellas en nuestra galaxia y sus movimientos a través del cielo.

«No podemos relacionar este impactador con ningún objeto luminoso que hayamos observado antes», le comentó Bonaca a Live Science. «Es mucho más masivo que una estrella, algo con un millón de veces la masa del Sol. No hay estrellas que tengan esa masa, por lo que podemos descartar esa posibilidad. En caso que se tratara de un agujero negro, sería uno supermasivo, del tipo que podemos encontrar en el centro de nuestra propia galaxia».

«No es imposible que exista un segundo agujero negro supermasivo en la Vía Láctea», agregó. «Pero esperaríamos ver alguna señal de él, como fulgor o radiación de su disco de acreción. Además la mayoría de galaxias grandes tienen solo un agujero negro en su centro».

Arriba: Esta imagen muestra como GD-1 luce de acuerdo a las últimas observaciones. Abajo: Modelo de computadora que predice cómo debería lucer GD-1 realmente. Crédito: New Astrophysical Probes of Dark Matter, Ana Bonaca/GAIA.

Descartando las posibilidades anteriores, la única opción obvia que queda es que se trate de una gran aglomeración de materia oscura.

Sin embargo, Bonaca aclara que no se puede descartar del todo que el impactador haya sido un objeto luminoso, pues se desconoce la velocidad durante el impacto: «Podría haberse movido muy rápido y no ser tan masivo como se calcula —una verdadera bala oscura—, o bien muy lento pero ser muy masivo —como un martillo oscuro—. Hasta que podamos responder esa cuestión, es imposible tener una certeza de dónde pudo haber terminado el objeto.

Aún así, la posibilidad que este sea el hallazgo de un verdadero objeto de materia oscura, es muy tentadora. Una densa bola de algo no visto atravesando parte de la Vía Láctea ofrecería a los físicos un nuevo trozo de evidencia de que la materia oscura es real y que es «grumosa» como la mayoría de teorías predicen.

Fuente: Live Science.

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 1 comentario
Comentarios
May 16, 2019
11:58
#1 HORACIO:

Ummmm un poco de ciencia ficcion esta nota…si cada estrella es un sol y suponemos que hay un sistema planetario cerca de cada una…ESTA APLANADORA SE LLEVO PUESTO TODO.¿¿??? aparte esta chica ya chequeo todas las galaxias.¿¿?? haber si cada una tiene un solo agujero negro.¿¿? y si agregamos la distancia de años luz que esta …..ESO YA PASO.!!!!!

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