Astrónomos que analizan mapas en 3D de las formas y tamaños de las nubes moleculares cercanas han descubierto una cavidad gigantesca en el espacio.

Los astrónomos han descubierto una cavidad esférica gigante dentro de la Vía Láctea; su ubicación se muestra a la derecha. Una vista ampliada de la cavidad (izquierda) muestra las nubes moleculares de Perseo y Tauro en azul y rojo, respectivamente. Aunque parecen sentarse dentro de la cavidad y tocarse, las nuevas imágenes en 3D de las nubes muestran que bordean la cavidad y están a una distancia considerable. Crédito: Alyssa Goodman / Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian.

El vacío en forma de esfera, descrito hoy en Astrophysical Journal Letters, se extiende por unos 150 parsecs —casi 500 años luz— y está ubicado en el cielo entre las constelaciones de Perseo y Tauro, regiones en el espacio donde se forman las estrellas.

«Cientos de estrellas se están formando o ya existen en la superficie de esta burbuja gigante», dijo Shmuel Bialy, investigador postdoctoral en el Instituto de Teoría y Computación (ITC) del Centro de Astrofísica (CfA) que dirigió el estudio. «Tenemos dos teorías: o una supernova estalló en el centro de esta burbuja y empujó el gas hacia afuera formando lo que ahora llamamos la “Supercascarón Per-Tau”, o una serie de supernovas que ocurrieron durante millones de años la crearon con el tiempo».

Mapeo de viveros estelares

Hay muchas teorías diferentes sobre cómo el gas se reorganiza para formar estrellas. Los astrónomos han probado estas ideas teóricas usando simulaciones en el pasado, pero esta es la primera vez que se han usado vistas tridimensionales reales —no simuladas— para comparar la teoría con la observación y evaluar qué teorías funcionan mejor.

En esta ocasión, los investigadores utilizaron datos de Gaia, el observatorio satelital de la Agencia Espacial Europea, que ha estado trabajando desde 2013 para mapear la Vía Láctea en tres dimensiones con el mayor detalle y la mayor precisión posible. Es una de las herramientas más poderosas que tenemos para ayudarnos a comprender la arquitectura y, por lo tanto, la historia de nuestra galaxia natal.

Vista lateral del caparazón Per-Tau. (Bialy et al., ApJL, 2021).

Estos datos se analizaron utilizando un software llamado Glue, que permite a los científicos crear visualizaciones interactivas en 3D. A partir de esto, los astrónomos pudieron construir mapas en 3D del gas en estas y otras nubes moleculares.

«Hemos podido ver estas nubes durante décadas, pero nunca supimos su verdadera forma, profundidad o grosor. Tampoco estábamos seguros de qué tan lejos estaban», dijo la astrónoma Catherine Zucker, también de Harvard-Smithsonian CfA. «Ahora sabemos dónde se encuentran con solo un 1 por ciento de incertidumbre, lo que nos permite discernir este vacío entre ellas».

Monumento cósmico

¿Pero qué es lo que sucedió con el Cascarón Per-Tau? Según sugiere la reciente reconstrucción, entre 6 y 22 millones de años atrás, múltiples eventos de supernovas excavaron un vacío en el medio interestelar. Esto creó tanto el caparazón como las nubes moleculares de Perseo y Tauro. Actualmente, la burbuja ya no parece expandirse, ahora sirve como un monumento al círculo cósmico de la vida.

«Esto demuestra que cuando una estrella muere, su supernova genera una cadena de eventos que, en última instancia, pueden conducir al nacimiento de nuevas estrellas», concluyó Bialy.

Si te interesa ver lo descrito aquí con tus propios ojos, puedes explorar un modelo 3D interactivo del caparazón Per-Tau en el sitio web de Harvard.

El artículo del equipo ha sido publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Fuente: SciAl/STD/EurekAlert. Edición: MP.

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