Gran Chamán y Jefe Zulú Credo Mutwa
Una rara y asombrosa conversación con Rick Martin.
(30 de Septiembre de 1999)

Se ha dicho frecuentemente que los Ancianos Nativos de cualquier tribu sostienen las llaves del conocimiento. Esta declaración jamás ha sido más claramente confirmada que en la reciente entrevista que tuve el gran privilegio de conducir con el Zulú “Sanasi” (Chamán) Credo Mutwa, que ahora tiene casi 80 años de edad. A través de los esfuerzos y asistencia de David Icke, yo pude establecer contacto con el Dr. Johan Joubert, quien cortésmente se coordinó con Credo Mutwa y permitió que esta entrevista pueda llevarse a cabo por teléfono, literalmente al otro lado del mundo, en Sudáfrica. Nosotros en “The Spectrum” quisiéramos extender nuestros más profundos agradecimientos a David Icke y al Dr. Joubert por sus desinteresados esfuerzos de sacar al mundo las Verdades de este hombre. Cuando David Icke me contó que él había pasado un tiempo con Credo Mutwa y que era posible que éste quisiera hablar con “The Spectrum”, bueno, fue todo lo que se necesitó.

A través de las maravillas de las líneas telefónicas internacionales, el 13 de agosto tuvimos lo que resultó ser ¡una sesión de 4 horas! Y no, no vamos a cortar partes para resumir, las palabras dichas aparecerán completas y en un contexto total, así es nuestra política —una cuestión de respeto por el entrevistado y también de periodismo bueno y honrado. Credo Mutwa es un hombre que David Icke describe como: “El hombre más fascinante y sabio al cual ha sido un privilegio y honor llamarlo amigo, un genio”. Luego de hablar con Credo Mutwa, no podría estar más de acuerdo. Quisiera comentar que Credo Mutwa es un hombre sin educación formal, quien fue lo suficientemente amable y concienzudo como para deletrear todas las palabras zulú o africanas, nombres propios, etc., para este artículo. Aquellos de ustedes que sean estudiantes africanos encontrarán este nivel de exactitud más ventajoso para su investigación que el lector promedio, sin embargo tal cuidado tomado por Credo es además otra faceta de su honestidad y precisión. Si usted siente que ha leído últimamente algún material que expande su pensamiento y desafía algunos sistemas de creencias, esta entrevista lo llevará un paso más allá. Como siempre, la realidad supera a la ficción.

Asimismo, la verdad —o pedazos de Verdad— revelada a cualquiera de nosotros es parte de algo más grande, y por lo tanto está en cada uno de nosotros llegar a nuestras propias conclusiones respecto a la Verdad que otros tienen para compartir con nosotros. Sentimos que es un honor el tener esta oportunidad de presentar las experiencias y conocimientos de Credo Mutwa a ustedes. Esta sorprendente información presentada por Credo Mutwa es seguramente transcendente en sus implicaciones y envergadura.

Una vez que lea esta información, entenderá fácilmente el porqué hubo intentos para silenciarlo. De igual manera, apreciará más profundamente el valor de Credo al salir hablando de la verdad sin importar las consecuencias para con su persona. Entonces, sin más vueltas, dejamos comenzar la entrevista.

Martin: Primero que nada, déjeme decir que es un honor y un privilegio el hablar con Ud., y quisiera agradecer y reconocer a David Icke y al Dr. Joubert, sin cuya ayuda no podríamos estar conversando hoy en día. Nuestros lectores están conscientes de la existencia de extraterrestres reptiloides metamorfos [*1], y lo que yo quisiera hablar con Ud. tiene que ver con las razones específicas de su presencia, su liderazgo, su agenda, y sus métodos de operación en este momento. Entonces, la primera pregunta que me gustaría hacerle es: ¿Puede confirmar que en verdad existen extraterrestres reptiloides metamorfos en nuestro planeta en este momento? Si la respuesta es positiva, ¿lo puede confirmar? ¿Podría, por favor, ser bien específico sobre ellos? ¿De dónde vienen?

*1 NOTA DEL TRADUCTOR DE MYSTERY PLANET: En la versión original en inglés dice “shape-shifting”, literalmente, forma-cambiante. Se refiere a la habilidad que tendrían estos seres reptiloides de cambiar de forma y mimetizarse para que no podamos percibir su apariencia real. Es por ello que hemos resumido el concepto en “reptiloides metamorfos”.

Credo: Señor, ¿puede su periódico enviar gente a África?

Martin: Disculpe, ¿puede repetir eso?

Credo: ¿Puede su periódico tener la gentileza de mandar a alguien a África en un futuro cercano?

Martin: Económicamente no podemos hacerlo por el momento, pero eso puede cambiar en el futuro.

Credo: Porque hay algunas cosas que yo quisiera, por favor, que su periódico revisara, independientemente de mí. ¿Ha escuchado del país llamado Ruanda en el África Central?

Martin: Sí.

Credo: La gente de Ruanda, los Hutu, al igual que los Watusi, declaran, y no son los únicos de África que dicen esto, que sus ancestros más antiguos eran una raza de seres que ellos llamaban Imanujela, que significa “los Señores que han venido”. Y algunas tribus en África Occidental, como los Bambara, también dicen lo mismo. Dicen que ellos vinieron del cielo, hace muchas, muchas generaciones atrás, una raza de muy avanzadas y temibles criaturas que lucían como hombres, y los llamaron Zishwezi. La palabra Zishwezi significa “criatura que se zambulle o desliza tanto en el cielo como en el agua”. Todos, señor, han escuchado de la gente Dogon en África Occidental, quienes dicen que la gente normal les dio cultura, pero esto no es así, el pueblo Dogon es solo uno entre muchos de los cientos de pueblos en África que claman que su rey o su tribu fue fundada por la raza de criaturas supernaturales que vinieron del cielo. ¿Me sigue?

Martin: Oh sí, mucho, por favor continúe.

Credo: Señor, yo puedo seguir y seguir, pero déjeme presentarle a mi gente, los Zulúes de Sudáfrica.

Martin: Por favor.

Credo: La gente Zulú, que es famosa por ser guerrera, la gente a quién el Rey Shaka Zulú, del último siglo, perteneció.

Cuando uno le pregunta a un antropólogo Blanco sudafricano qué significa el nombre Zulú, dirá que significa “el cielo” (risa), y por eso los Zulúes se llaman “gente del cielo”. Eso señor, no tiene sentido. En el idioma Zulú, nuestro nombre para el cielo, el cielo azul, es sibakabaka. Nuestro nombre para el espacio inter-planetario, de todas formas, es izulu y el weduzulu, que significa “espacio inter-planetario”, el cielo oscuro con estrellas que Ud. observa cada noche, también tiene que ver con viajar, señor. La palabra Zulú para viajar aleatoriamente, como un gitano o nómada, es izula. Ahora, puede ver que la gente Zulú en Sudáfrica está al tanto de que se puede viajar por el espacio —no por el cielo como un pájaro— sino a través del espacio, y los Zulúes proclaman que hace muchos miles de años atrás llegaron, de más allá del cielo, una raza de gente que era como lagarto, gente que podía cambiar de forma a voluntad. Y de las personas que casaban a sus hijas con extraterrestres, y producían una raza con poder de Reyes y Jefes de tribu, hay centenares de cuentos de hadas, señor, en los cuales una hembra lagarto asume la identidad de una princesa humana y toma su puesto, y se casa con un Príncipe Zulú.

Cada niño en Sudáfrica, señor, sabe el cuento de una princesa que se llamaba Khombecansino. Khombecansino se iba a casar con un guapo príncipe de nombre Kakaka, nombre que significa “el iluminado”. Ahora, un día mientras Khombecansino estaba recogiendo leña, se encontró con una criatura conocida como un Imbulu, y esta Imbulu era un lagarto que tenía el cuerpo y extremidades de un ser humano, pero tenía una cola larga. Y este lagarto le habló a la Princesa Khombecansino: “Oh, que bella eres, chica, yo quisiera ser como tú. Desearía lucir como tú. ¿Puedo acercarme?”, dijo la mujer lagarto Imbulu a la princesa. Y la princesa respondió: “sí, puedes”. Y cuando la lagarta se acercó, la cual era más alta, le escupió en los ojos a la Princesa y comenzó a transformarse. Es decir, la lagarta cambió repentinamente a forma humana pareciéndose cada vez más y más a la chica, con la excepción de su larga cola. Entonces, con una repentina violencia, la mujer lagarto envolvió a la princesa y le quito sus brazaletes, su collar, su falda de boda, y se los puso. Así, la lagarta se convirtió en la princesa. Ahora había dos mujeres idénticas en los arbustos, la mujer original y la reptiloide transformada. Y la mujer lagarto le dice a la original: “Ahora tu eres mi esclava. Ahora tú me acompañarás al matrimonio. ¡Yo seré tú y tú serás mi esclava, vamos!” Agarró un palo y empezó a golpear a la pobre princesa. Entonces se fue, acompañada por otras chicas, que eran damas de honor, según la costumbre Zulú, y llegó a la aldea del Príncipe Kakaka.

Pero antes de llegar, ella tenía que hacer algo con su cola, o sea, la mujer transformada tenía que, de alguna forma u otra, esconder su cola. Entonces, obligó a la Princesa a que le tejiera una malla de fibra, y luego recogió su cola y la amarró ajustadamente a sí misma. Ahora parecía una mujer Zulú atractiva, de trasero muy grande, cuando se la veía desde afuera. Después, cuando llegaron y ella se volvió la esposa del Príncipe, algo raro comenzó a suceder en la aldea. Toda la leche desaparecía porque cada noche la Princesa transformada, la Princesa falsa, se soltaba la cola, la cual chupaba toda la leche agria a través de un hueco en la punta de ésta. La suegra dijo: “¿Qué es esto, por qué se está desapareciendo la leche? Y agregó: “No, ya veo, hay un Imbulu entre nosotros”. La suegra, una mujer muy inteligente, dijo, “hay que hacer un hueco al frente de la aldea y se tiene que llenar con leche”. Y esto se hizo. Entonces, se les ordenó a todas las chicas que venían con la falsa Princesa a saltar en el hueco. Una detrás de la otra, saltaron. Y cuando obligaron a la metamorfa, a punta de lanza, a saltar, su larga cola se soltó de la malla bajo su falda y empezó a chupar leche a través del hueco, y los guerreros mataron a la metamorfa. Así, la verdadera Princesa Khombecansino se convirtió en la esposa del Rey Kakaka.

Ahora señor, este cuento tiene muchas versiones. Por toda Sudáfrica, en muchas tribus, encontrará cuentos de este fascinante ser que es capaz que cambiar de un reptiloide a un ser humano, y de reptil a cualquier otro animal que quiera. Y estas criaturas, señor, en verdad existen. No importa donde vaya por el Sur, Este, Oeste y Centro de África, encontrará que la descripción de estas criaturas es siempre la misma. Aun entre tribus que nunca, a través de su larga historia, han tenido contacto entre sí. Así que, sí HAY tales criaturas. De dónde vienen, nunca lo sabré, señor. Pero están asociadas con ciertas estrellas en el cielo, y una de estas estrellas es un grupo grande que es parte de la Vía Láctea, que nuestra gente llama Ingiyab, que significa “La Gran Serpiente”. Y hay una estrella roja, una estrella rojiza, cerca de la punta de esta orilla de estrellas que nuestra gente llama IsoneNkanyamba. Ahora, esta estrella llamada IsoneNkanyamba tiene su correspondiente en inglés. Es la estrella llamada Alpha Centauri, en inglés. Esto, señor, es algo que vale la pena investigar.

¿Por qué será que en más de 500 tribus, en las partes de África que yo he visitado en los últimos 40 o 50 años, se describen criaturas similares?

Se dice que estas criaturas se alimentan de nosotros, los seres humanos; que ellos, en un tiempo, retaron al mismísimo Dios a la guerra, porque querían el control completo del universo. Y Dios peleó una terrible batalla contra ellos y Él los venció, los hirió, y los obligó a esconderse en ciudades subterráneas.

Ellos se esconden en cavidades subterráneas profundas, porque siempre están sintiendo frío. En estas cavidades, nos cuentan, hay inmensos fuegos que son mantenidos por esclavos, por humanos, como si fueran zombis esclavos. Y también se dice que estos Zuswazi, estos Imbulu, o como quieran llamarlos, no son capaces de comer comida sólida. Ellos comen sangre humana, o se comen ese poder, la energía que se genera cuando seres humanos, en la superficie de la Tierra, están peleando y matándose en grandes cantidades. He conocido gente que ha huido, hace años, de la cercana Masaki, en Ruanda, porque fue horrorizada por lo que estaba sucediendo en su país. Dijeron que la masacre de los Hutus por los Watusi, y de los Watusi por los Hutus, está en la actualidad alimentando a los monstruos Imanujela. Que a los Imanujela les gusta inhalar la energía que es generada por la masa de personas siendo aterrorizada o siendo asesinada por otra gente. ¿Todavía está conmigo, señor?

Martin: Sí, estoy completamente con Ud.

Credo: Ahora, permítame destacar una cosa interesante, señor. Si Ud. estudia los idiomas de las naciones africanas, encontrará dentro de los idiomas de nuestra gente palabras similares a las de Oriente, Medio Oriente y hasta palabras Nativas Americanas. Y la palabra Imanujela significa “El Señor que vino”. Una palabra que cualquiera puede descubrir en Ruanda, entre los Hutu y Watusi Ruandeses, es muy similar a la palabra hebrea Immanuel, que significa “El Señor está con nosotros”. Imanujela, “los que vinieron, los Señores que están aquí”. Nuestra gente cree que nosotros, la gente de esta Tierra, no somos amos de nuestras vidas, en realidad, a pesar que fuimos hechos para que pensemos que lo somos. Nuestra gente dice, o sea, la gente negra de todas las tribus, todos los iniciados, todos los chamanes en todas partes de África, cuando te toman confianza y comparten sus secretos más profundos contigo, dicen que (con) los Imanujela, hay Imbulu. Y existe otro nombre por el cual se conoce a estas criaturas. Este nombre es Chitauri. Ahora, la palabra Chitauri significa “los dictadores, los que nos dictan la ley”. En otras palabras, “ellos nos dicen, secretamente, lo que tenemos que hacer”. Se dice que estos Chitauri nos hicieron numerosas cosas cuando llegaron a este planeta.

Por favor discúlpeme, pero debo compartir esta historia con Ud. Es una de las más extrañas historias que encontrará en toda África, en sociedades secretas de chamanes y otros lugares donde todavía se preservan los restos de nuestro ancestral conocimiento y sabiduría. Es esto; originalmente, la Tierra estaba cubierta con una manta de niebla o llovizna. La gente, de hecho, no podía ver el Sol en el cielo, excepto como una luz ligera. Y ellos vieron la Luna en la noche como una garra de luz en el cielo, porque había una pesada llovizna. Y la lluvia caía constantemente en un rocío. No había truenos. No había tormentas.

El mundo estaba cubierto por grandes bosques, grandes selvas, y la gente vivía en paz en la Tierra en ese tiempo. La gente era feliz y se dice, en ese tiempo, nosotros los seres humanos no teníamos el poder del habla. Solo hacíamos sonidos chistosos como monos y mandriles felices; pero antes no teníamos el habla y ahora la tenemos. Y, en aquellos siglos, la gente se comunicaba a través de la mente. Un hombre podía llamar a su esposa pensando en ella, pensando en la forma de su cara, el olor de su cuerpo, y la textura de su cabello. Un cazador salía al matorral y llamaba a los animales, y los animales escogían a uno de los suyos que estaba viejo y cansado, y este animal se ofrecía al cazador para que lo matara rápidamente y llevarse la carne a su cueva. No existía violencia contra los animales. No existía la violencia contra la naturaleza por parte de los seres humanos en aquel tiempo. El hombre le pedía la comida a la naturaleza. Él se acercaba a un árbol y pensaba en la fruta, y el árbol permitía que algunas de sus frutas cayeran al piso, y el hombre las recogía. También se dice que cuando los Chitauri llegaron a la Tierra, llegaron en naves horribles que volaban por el aire, naves en forma de grandes tazas que hacían un terrible ruido y un terrible fuego en el cielo. Y los Chitauri le dijeron a los seres humanos, quienes fueron reunidos a la fuerza con látigos y rayos, que ellos eran los grandes dioses del cielo y que de ahora en adelante recibirían varios grandes regalos de los dioses. Estos supuestos dioses eran como seres humanos, pero bien altos, con una cola larga, y con terribles ojos ardientes, algunos tenían dos ojos amarillos y brillantes, otros tenían tres ojos, un ojo rojo redondo estaba en el centro de la frente. Estas criaturas le quitaron a los seres humanos los poderes que tenían; el poder de hablar a través de la mente solamente, el poder de mover objetos con la mente solamente, el poder de ver el futuro y el pasado, y el poder de viajar, espiritualmente, a diferentes mundos. Todos estos grandes poderes los Chitauri quitaron a los seres humanos, y les dieron un nuevo poder, el poder del habla.

Pero los seres humanos descubrieron, con horror, que el poder del habla los dividía, porque los Chitauri astutamente crearon diferente idiomas, y ellos causaron una gran disputa entre la gente. Asimismo, los Chitauri hicieron algo que nunca se había hecho, le dieron a los humanos gente que reinara sobre ellos, y dijeron: “Estos son sus reyes; estos son sus jefes. Ellos tienen nuestra sangre. Ellos son nuestros hijos, y tienen que escucharlos porque esta gente hablará por nosotros. Si no lo hacen, los vamos a castigar de una forma horrible”.

Antes de la llegada de los Chitauri, antes de la llegada de las criaturas Imbulu, eran espiritualmente unidos. Pero cuando llegaron los Chitauri, los seres humanos se dividieron, tanto espiritualmente como por el lenguaje. Entonces, los Chitauri le dieron extraños sentimientos a los seres humanos. Los seres humanos comenzaron a sentirse inseguros, y empezaron a construir aldeas con fuertes cercas de madera. Los seres humanos empezaron a crear países. En otras palabras, comenzaron a crear tribus y terrenos, que tenían fronteras, que ellos defendían contra cualquier posible enemigo. Los seres humanos se volvieron ambiciosos y codiciosos, querían adquirir riquezas en forma de ganado y conchas de mar.

Y, otra cosa que los Chitauri obligaron a los seres humanos a hacer, fue a excavar la Tierra. Los Chitauri ponían a trabajar a las mujeres y las obligaban a descubrir minerales y ciertos metales. Las mujeres descubrieron el cobre, el oro y la plata. Y, eventualmente, fueron dirigidas por los Chitauri para alear estos metales y crear unos nuevos que nunca antes habían existido en la naturaleza, metales como el bronce, latón y otros.

Ahora, los Chitauri quitaron la sagrada niebla del cielo y por primera vez desde la creación, los seres humanos miraron arriba y vieron las estrellas, los Chitauri le dijeron a los humanos que estaban equivocados en creer que Dios moraba bajo la Tierra. Le dijeron a la gente de la Tierra: “De ahora en adelante la gente de la Tierra tiene que creer que Dios está en el Cielo y tienen que hacer cosas en esta Tierra para complacer a este Dios que esta en el Cielo”. Ve, originalmente, los seres humanos creían que Dios estaba bajo la tierra, que ella era una gran madre que dormía bajo la Tierra porque veían que todo crecía desde abajo de la tierra, el pasto venía desde abajo de la tierra, los árboles crecían desde abajo de la tierra, y la gente creía, que cuando uno moría se iba debajo de la tierra. Pero cuando los Chitauri voltearon los ojos a los seres humanos hacia el cielo, la gente empezó a creer, ahora, que Dios estaba en el cielo y que los que morían en esta Tierra no iban hacia abajo de la tierra, sino hacia arriba en el cielo. Y hoy día, señor, por toda África, dondequiera que vaya como investigador, encontrará estas dos fascinantes ideas que entran en conflicto una con la otra.

Muchas tribus africanas creen en lo que es llamado Midzimu o Badimo. La palabra Midzimu o Badimo significa “ellos que están en el cielo”. Pero, en tierra Zulú, entre mi gente, encontrará que esta sorprendente variación va de la mano con las demás. Hay zulúes que creen que los muertos son Abapansi, que significa “los que están abajo, bajo la Tierra”. Entonces, hay otra idea referente a Abapezulu. La palabra Abapezulu significa “aquellos que están arriba”, y la palabra Abapansi, que es el nombre más antiguo para los espíritus de los muertos, significa “ellos que están bajo la Tierra”. Así que, aun hoy en día, señor, por toda África en medio de centenares de tribus, encontrará esa extraña doble creencia que los muertos van al cielo, y por el otro lado con la creencia que los muertos van debajo de la tierra. Esta creencia de que los muertos van debajo de la tierra se dice que viene desde que nuestra gente creía que Dios era una mujer, la gran Madre Cósmica. Y esto es contrastado por la creencia Abapezulu de que Dios es un hombre que vive en el cielo.

Ahora, señor, otra cosa que los Chitauri le dijeron a nuestra gente, es que nosotros los seres humanos estamos aquí en la Tierra para cambiarla y hacerla aceptable para “Dios”, quien ha de venir un día a vivir en ella. Y se dice que aquellos que trabajen para cambiar esta Tierra y hacerla segura para el dios serpiente, el Chitauri, quien vendrá a habitarla, serán recompensados con grandes poderes y riquezas.

Señor, según lo que yo he observado durante muchos años de estudio, por largos años de iniciación en los misterios del chamanismo africano, sabiduría y conocimiento, me he puesto a pensar por qué nosotros los seres humanos estamos actualmente destruyendo la Tierra en que vivimos. Estamos haciendo algo que solo se repite en otras especies de animales, a saber, el elefante africano, que destruye por completo todos los árboles del lugar que habita. Nosotros los seres humanos estamos haciendo exactamente eso. Y donde quiera que Ud. vaya en África, donde una vez existieron grandes civilizaciones ancestrales, encuentra desierto. Por ejemplo, está el desierto Kalahari en Sudáfrica, y debajo de esa arena del desierto he encontrado ruinas de ciudades antiguas, lo que significa que los seres humanos convirtieron esa extensión de terreno, que una vez fue verde y fértil, en un desierto. Y, en los días cuando yo estuve con exploradores y personas en safari en las regiones del Sahara de África, también encontré evidencias de increíbles hábitats humanos ancestrales en lugares donde no hay más que piedras y arena. En otras palabras, el Desierto del Sahara una vez fue fértil y fue convertido en desierto por seres humanos, ¿por qué, debo de preguntarme, una y otra vez, los seres humanos se dejan llevar por la inseguridad, avaricia, y deseos de poder para convertir la Tierra en un desierto en el cual, últimamente, ningún ser humano puede vivir? ¿Por qué? Aunque sabemos de los terribles peligros que esto traerá, ¿por qué estamos cortando grandes áreas de jungla en África? ¿Por qué nosotros en la Tierra estamos siguiendo las instrucciones con que nos programaron los Chitauri? Aunque mi mente se rehúsa a aceptar esto, la respuesta es un terrible sí, sí, sí.

6 comentarios
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 6 comentarios
Comentarios
Oct 21, 2012
19:51

La entrevista de david icke a credo mutwa subtitulada al español:
http://www.youtube.com/watch?v=HA7EOUNkhvg

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Feb 17, 2015
21:43
#2 Venus Imperial:

Impresionante lo q cuenta este hombre, y muy interesante!!!

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Feb 18, 2015
3:27
#3 orus:

Excelente entrevista con el Sr. Credo

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Feb 18, 2015
3:49
#4 Esperanzador:

Seria posible preguntar a este senor si el fenomeno de la violencia en algunos paises de Latino America esta vinculado a este caso de alienigenas?

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Sep 18, 2015
19:16
#5 yeyu:

@Venus Imperial: si es tan grande la verdad y conocimientos de este hombre, lo admiro y investigo mucho sobre los temas misteriosos que dice…pero tambien admiro tu belleza..

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Sep 18, 2015
22:41
#6 Venus Imperial:

@yeyu: Gracias..pero es tan sólo un avatar lo q ves jajajajaja igual muchas gracias

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