Martin: Leí su poema, sus palabras. Allí Ud. menciona el nombre Jabulon. ¿Puede explicarnos a quién se refiere?

Credo: Jabulon es un dios extraño. Se supone que es el líder de los Chitauri. Es un dios que, sorprendentemente, encuentro que algunos grupos de Blancos, especialmente, lo veneran. Sabíamos de Jabulon hace muchos, muchos siglos. Pero me sorprende que exista gente Blanca que lo venere, y entre ellos hay personas que muchos culpan por las cosas que han sucedido en la Tierra, a saber, los Francmasones. Creemos que Jabulon es el jefe de los Chitauri. Él es el anciano. Y uno de sus nombres en nuestro idioma es Umbaba-Samahongo —“el señor rey, el gran padre de los ojos terribles”— porque creemos que Jabulon tiene un ojo que, al abrirlo, mueres si te mira. Se dice que el Umbaba escapó de una tierra del Este durante una poderosa lucha con uno de sus hijos y se refugió en el Centro de África, donde se escondió en una cueva, profundamente bajo tierra. Y una cosa asombrosa, señor, se dice que debajo de las Montañas de la Luna en Zaire existe una gran ciudad de cobre, con miles de edificios brillantes. Allí vive el dios Umbaba o Jabulon. Y este dios está esperando el día en que la superficie de la Tierra sea limpiada de seres humanos para que él y sus hijos, los Chitauri, puedan salir y disfrutar del calor del Sol.

Un día, señor, tuve una visita bastante inesperada mientras estaba viviendo en Soweto, cerca de Johannesburgo. Me visitaron unos sacerdotes del Tíbet. Uno de ellos seguramente lo ha conocido o sabe de él. Su nombre es Akyong Rinpochce. Es uno de los líderes tibetanos en Inglaterra que fue exiliado con el Dalai Lama, y me visitó un día cuando estaba en mi aldea medicinal de Soweto. Y Akyong Rinpochce me preguntó: “¿Sabe de una ciudad secreta en algún lugar de África, una ciudad hecha de cobre?” Yo le dije: “Pero, Akyong, estás describiendo la ciudad de Umbaba, la ciudad del dios no visto, el dios que se esconde bajo la tierra. ¿Cómo sabes de esto?” Y él, que es un serio investigador de fenómenos extraños, me contó que una vez el Dalai Lama salió del Tíbet con un grupo de seguidores y vino a África buscando esta ciudad. Y nunca se volvieron a ver. Nunca regresaron al Tíbet.

Ahora, señor, tenemos historias en el Centro y Sur de África de pequeños hombres amarillos que llegaron buscando la ciudad de Umbaba, la ciudad de donde no regresas vivo. Lo que es fascinante, pero hay historias muy, muy inquietantes que yo he seguido en Sudáfrica, historias que para mí no tienen sentido.

(Descanso por unos minutos)

Credo: Hola.

Martin: Sí, Credo. Permítame decirle que agradezco el tiempo que ha tomado para hablar conmigo. Sé que es difícil.

Credo: Agradezco el honor que me da, mucho más de lo que cree. Y sé como la gente Blanca trata a cualquiera que habla sobre estos temas, como raro. Señor, no debería exponerme a la crítica del público como lo estoy haciendo, pero, nuestra gente ¡ESTÁ MURIENDO! No solo tenemos problemas de drogas en Sudáfrica; no solo tenemos problemas de crimen en mi país, que se está volviendo mucho más bravo que antes; no solo tenemos problemas de SIDA; también tenemos problemas sobrenaturales, que si los estudias en conjunto muestran que algo que no es de esta Tierra esta sucediendo aquí. ¿Puedo compartir esto con Ud.?

Martin: Sí, por favor.

Credo: Según mi cultura es muy descortés que un hombre hable con otro sin darle la oportunidad de hacer lo mismo. Con el mayor de los respetos para con su periódico y Ud., quisiera preguntarle: ¿En su país, Estados Unidos, tienen historias extrañas sobre estructuras construidas bajo tierra? Porque estamos teniendo historias similares en Sudáfrica, y con extraños resultados, por cierto.

Martin: Sí, hay muchas historias sobre eso; las llamamos bases subterráneas, de hecho, en el periódico donde trabajé antes, dedicamos una edición completa a exponer las locaciones de estas bases subterráneas. No solo eso…

Credo: Es exactamente la misma cosa que aquí en Sudáfrica, y lo ha sido por varios años. Para mi propia satisfacción pude confirmar una, pero no pude confirmar las otras. Ud. verá, señor, un hombre como yo, que camina los dos mundos, el mundo místico africano y el mundo terrenal moderno, debe ser cuidadoso con lo que dice. Pero, hace como 5 años, estaba viviendo en el pueblito de Mafikeng, un pueblo histórico recordado por el asedio de los Bóers en la guerra de 1899-1902. Fue en este pueblo que el movimiento Scout, los Boy Scouts, fue fundado por el Capitán Powell. Estoy seguro que oyó de él. Mientras vivía en Mafikeng, varias personas, ordinarios hombres y mujeres de tribu, vinieron a mí y se quejaron sobre el hecho de que sus familiares habían desaparecido misteriosamente. Querían que yo adivinara dónde se habían ido. Y le pregunté a esta gente, “¿no saben en dónde desaparecieron?” Me contaron una historia increíble. No lejos de Mafikeng hay un lugar famoso que seguramente Ud. conoce, un lugar que llamamos “Las Vegas de Sudáfrica”. Es el famoso complejo casino/hotel llamado Sun City.

Martin: Sí.

Credo: Me dijeron que debajo de Sun City había operaciones de minería en progreso, profundamente bajo la tierra, y los africanos que trabajaban allí desaparecieron, nunca regresaron a sus casas, a pesar que sus cheques siguieran llegándoles a sus familias. Los hombres nunca regresaron a sus casas, como otros mineros lo hacen. Yo investigué este fenómeno, y como un tonto no quise creerlo. Entonces más historias llegaron a mí, porque cuando un africano está en problemas, siempre busca un sangoma para encontrar la explicación detrás del problema. Señor, la historia era —y esta vez me di cuenta que era una shockeante verdad— que había una construcción cruzando la frontera de Sudáfrica, en la tierra conocida como Botsuana. Los americanos estaban trabajando con obreros africanos, quienes estaban bajo un juramento de secreto. Allí los americanos estaban construyendo un aeropuerto secreto para recibir jets de combate modernos. No lo podía creer. Otra vez me dijeron que muchos habían desaparecido, miembros de tribus, ni siquiera eran hombres educados, obreros regulares estaban desaparecidos. Cuando sus familiares intentaron investigar se encontraron con una pared de silencio. Yo quise indagar sobre esto, y lo que me llevó a actuar fue una extraña historia que dio la vuelta al Sur de África, que un jet sudafricano de combate había derribado un plato volador. Y que el jet había sido despachado desde esta base secreta. Ahora, señor, decidí investigar porque mi credibilidad como chamán y como sangoma estaba de por medio. Fui a Botsuana. Fue muy fácil.

Uno todavía puede cruzar el alambrado y entrar a ese país. Las fronteras no están tan patrulladas como la gente se imagina. Fui con unos amigos y encontré a esa base en Botsuana, no bajo la tierra, sino en la superficie. Es una base para aeronaves, pero la gente Negra tiene miedo de acercarse porque dicen que uno desaparece si se acerca demasiado, y el hombre que nos llevó no quería acercarse. Lo estudié de lejos, y sí existe, y el hombre dijo que si nos acercábamos más, desapareceríamos. Lo que es una rareza, porque hay muchas bases militares en Sudáfrica, y en Botsuana, pero ésta en particular llena a la gente de terror. Por qué será, todavía lucho por saberlo, porque hay muchas cosas raras que suceden en mi país y afectan a la gente.

Hay algo más, señor: Esta es una de las muchas cosas que a los Chitauri les gusta hacer en sus cuevas subterráneas, donde muchos fuegos se mantienen ardiendo; nos han dicho que cuando un Chitauri se enferma comienza a perder una gran parte de su piel, es una enfermedad que los deja en carne viva. Cuando estas criaturas se enferman así, una joven, una virgen, es usualmente secuestrada por un sirviente de los Chitauri y llevada a algún lugar subterráneo. Allí la chica es atada de pies y manos, la envuelven en una manta dorada, y la obligan a acostarse al lado del Chitauri enfermo, semana tras semana, le dan comida, pero la mantienen amarrada y sólo la sueltan a veces para que pueda hacer sus necesidades. Se dice que luego que el Chitauri muestra señales de recuperación, entonces a la chica humana se le permite escapar. Le dan la oportunidad de escaparse, una oportunidad que en realidad no es tal. Cuando se escapa, cuando comienza a correr, es perseguida subterráneamente por unas criaturas de metal voladoras, y es recapturada en su máximos momentos de miedo y totalmente exhausta.

Los reptiloides también se hallan presentes en las culturas mesoamericanas.

Posteriormente, la acuestan en un altar de piedra y es cruelmente sacrificada. El Chitauri enfermo bebe de su sangre y se recupera. Pero la chica no debe ser sacrificada hasta estar muy, muy, muy asustada, porque si no está asustada, se dice que su sangre no salvará al Chitauri enfermo. En efecto, debe ser sangre de un ser humano muy asustado. Ahora, la costumbre de perseguir a la víctima fue practicada por caníbales africanos. En tierra Zulú, en el último siglo, había caníbales, y sus descendientes, incluso ahora, te dirán, si confían en ti, que la carne del ser humano asustado y obligado a correr largas distancias tratando de escapar, sabe mejor que la carne de alguien que fue sencillamente asesinado. Hace algún tiempo, aquí en el Sudáfrica, 5 niñas Blancas desaparecieron. Eran 5 estudiantes. Estas niñas de escuela eran muy talentosas, algunas mostraban señales de desarrollo de poderes espirituales y otras eran particularmente buenas en alguna materia de estudio específica.

Fue una gran historia en los periódicos, tiempo después, gente Blanca vino a mí para intentar persuadirme de buscar a estas niñas. Un día un Blanco me trajo un muñeco de caucho de una de las desaparecidas. Tomé el juguete en mis manos y vi que los ojos de la criatura parecían moverse. Era como si el juguete, un dinosaurio, estuviera a punto de llorar.

Me sentí mal, con ganas de salir corriendo. Y le dije al hombre Blanco: “escúcheme, la niña que tenía este juguete está muerta. ¿Qué trata de hacer? Esta niña está muerta. Lo siento”. Y el hombre, que era productor de televisión, tomó el juguete, los libros de escuela, la camiseta, y se fue. Y, efectivamente, la niña Blanca fue hallada muerta, enterrada en una sepultura poco profunda al lado de la carretera. Ahora, otros vinieron pidiendo mi ayuda para encontrar a sus hijos desaparecidos. ¿Están muertos? ¿Están vivos? Antes de que pudiera hacer algo, —en ese tiempo tenía teléfono en mi casa— comencé a recibir amenazas telefónicas de gente furiosa, voces de personas Blancas que me gritaban y decían que dejara de ayudar a esta gente. Me dijeron que si no dejaba de ayudar, tirarían ácido en la cara de mi esposa y que mis hijos serían asesinados. Y así fue, mi hijo menor fue brutalmente apuñalado, casi hasta morir, por gente misteriosa que después sus amigos identificaron como gente Blanca. Así que, yo paré. Se dice que cerca de 1.000 niños desaparecen cada mes en Sudáfrica. Desaparecen y jamás se vuelve a saber de ellos. Muchos creen, especialmente los periodistas, que es el resultado de asuntos de prostitución. Pero yo no pienso eso. Si verifican las historias de estos niños, no son de la calle. Son destacados niños estudiosos que sobresalen de los demás. No solo eso, también han desaparecido mujeres, en Mafikeng, 2 profesoras Negras desaparecieron en su coche y nunca fueron vistas de nuevo.

Pero no lo quiero molestar, señor, con esta terrible historia. Pero déjeme contarle una última cosa: Luego de la desaparición de las 5 niñas Blancas, la policía arrestó a un sacerdote, un reverendo de la Iglesia Reformada, Reverendo Van Rooyen. Se dijo que había sido Van Rooyen el responsable de la desaparición de estas pobres estudiantes Blancas; y que había sido ayudado por su novia para escoger a estas niñas. Antes de que Van Rooyen llegara a la Corte, sucedió algo muy extraño. A él y a su novia les dispararon en su camioneta 4X4. El vehículo apareció estacionado, algo que no puede hacer un vehículo en movimiento por sí solo. Posteriormente, una mujer Blanca que conocía Van Rooyen declaró que éste y su novia no habían cometido este crimen como querían hacer creer la policía y periódicos. Habían sido asesinados, ¿por qué? Van Rooyen fue encontrado con un disparo en la sien derecha, pero aquellos que lo conocían personalmente sabían que él era zurdo. Entonces, ¿quién asesinó a Van Rooyen y a su novia? Es uno de los más feos y grandes misterios en Sudáfrica hasta la fecha. Hay más, parecidos a este, pero no le quiero hacer perder el tiempo con eso.

Martin: Cuando tocamos el tema de los Grises, Ud. habló de los Chitauri. Describió a los reptiloides —corríjame si me equivoco— como seres altos, delgados, de cabeza y ojos grandes. ¿Cierto?

Credo: Sí, señor. Son altos. A diferencia de los alienígenas Grises que caminan con un movimiento bamboleante, como si tuvieran problemas con las piernas, los Chitauri caminan elegantemente, como árboles que se mueven con el viento. Son altos. Tienen las cabezas grandes. Algunos tienen cuernos alrededor de su cabeza. Ahora, permítame expresar mi sorpresa, existe una película que salió en Sudáfrica recientemente, una película de Star Wars, que muestra un personaje que es ¡EXACTAMENTE como un Chitauri! Tiene cuernos alrededor de su cabeza. Estos son los Chitauri guerreros. Los Chitauri reales no tienes cuernos, pero tienen una especie de cresta oscura que va desde la frente hasta la nuca. Según lo que sabemos, son muy elegantes; pero tienen en uno de sus dedos una afilada y aguda garra, que usan para apuñalar las narices humanas y poder tomar los sesos en uno de sus rituales.

Martin: ¿Son de piel clara?

Credo: No son de piel rosada. Son de piel blanca, como el papel, casi como ciertos tipos de cartón. Su piel es así, es definitivamente como la piel escamosa de los reptiles. Sus frentes son muy grandes, prominentes, y parece que son muy, muy inteligentes.

Martin: Ahora, se ha dicho que estos seres son muy dominantes y medran mediante el “divide y conquista”.

Credo: Sí, así lo hacen, señor. Ponen a seres humanos contra seres humanos. Podría darle numerosos chistosos ejemplos, usando algo del idioma africano, de como los Chitauri han dividido a los seres humanos. ¿Sabe lo que a ellos les gusta? Les gustan los fanáticos religiosos.

Martin: (Risa).

Credo: Aquellos que están muy involucrados con la religión son muy populares entre los Chitauri.

Martin: Bueno, no puedo dejar de pensar en la relación entre el gran número de bases subterráneas y la predominancia de los Chitauri en Estados Unidos. Solo en Estados Unidos, el número de niños desaparecidos es astronómicamente tan elevado que la teoría del negocio de esclavos Blancos no puede responder por ello.

Credo: Estoy de acuerdo. Pero, lo siento, creo que es en África donde algo muy gracioso está destinado a suceder. Déjeme contarle lo que me pasó hace poco, señor. Todavía tenemos un poco de tiempo. No es algo extenso, un minuto o menos.

Martin: No hay problema.

Credo: Cuando empecé a hablar con el Sr. David Icke, y fue cuando el Sr. Icke comenzó a hablar de mí en Cape Town, recibí la visita de 3 personas Blancas que pretendían ser de Sudamérica.

Esta gente me dijo que algo iba a suceder en el mes 9, el 9-9-99. Me dijeron que esto iba a suceder en Lago Titicaca, un lugar que visité hace un par de años.

Martin: Un lugar muy especial.

Credo: Sí, señor, y cuando hablábamos —ellos hablando con traductor de por medio— me dijeron que África es el lugar donde algo que decidirá el destino de la humanidad sucederá pronto. Luego se despidieron cordialmente, pero dejándome una carta que yo no abrí hasta que pasaron unas horas desde que se fueron. La carta manifestaba que no debía prestar atención a lo que David Icke dijera, y que una extraña persona llamada Alia Czar me estaba vigilando. No sé quién es Alia Czar. Y cuando hablé con estos tipos, ellos expresaron estar bajo el mando de un gran Señor llamado Melchizedek. Después de leer esta carta amenazante, en la que decía que si hablaba, mi esposa, que está enferma con cáncer, moriría, me puse a pensar, ¿quiénes son estas personas? Entonces, debido a que estuve en Sudamérica antes, supe que el español que ellos usaron era diferente del español que se habla en Sudamérica. Ellos usaron el español de España. Aún ahora, esa amenaza se cierne sobre mí.

Y cabe destacar algo muy extraño, mi esposa está en el hospital con cáncer, y en uno de los rayos-x de su útero se ve un artefacto metálico —algo que tiene a los doctores perplejos.

Hablé con mi esposa y le pregunté quién le había puesto ese objeto en su útero. Mi esposa dijo que nadie la había tocado, y nadie le había insertado algo a ella. Pero este artefacto, señor, que se ve claramente en los rayos-x, indicado con una flecha, se observa en la primera placa de rayos-x, desaparece en las dos siguientes y reaparece en la cuarta. Me he estado preguntando sobre esto. No importa lo que pensemos, hay cosas raras que suceden en este mundo y necesitan un operativo, investigación y explicación.

¿Qué es este extraño dispositivo, que los doctores no pueden identificar, dentro del vientre de una mujer de 65 años? Mi esposa está sufriendo, y la puedo perder en cualquier momento, porque no la puedo sacar del hospital. ¿Quién le puso este artefacto en su vientre y por qué? Nunca sabré la respuesta, no en este mundo.

Martin: Siento mucho saber que su esposa tiene cáncer. Acabo de perder a mi madre el año pasado debido a un cáncer y sé que es una lucha muy dolorosa.

Credo: Sí, señor, lo es.

Martin: Pues, siento mucho que Ud. tenga que pasar por esto.

Credo: Por medio del entrenamiento de guerrero Zulú hijastro, tenemos algo como el Samurai japonés llamado Kaway, que es guerrero del Sol. Cuando un guerrero del Sol, entrenado como yo, pasa por una terrible experiencia, debe canalizar el dolor de esa experiencia en coraje para la batalla, y así sobrevivir al dolor que siente. Y, en este momento, señor, estoy agraviado por lo que está sucediendo en mi país, por lo que está pasando con mi gente; por lo que le sucede a mi esposa, que es mi media-hermana. Ve, lo nuestro es lo que se llama un matrimonio sagrado entre un hombre, un sanusi, un chamán, y su media hermana. Y la esposa que estoy a punto de perder es mi media-hermana. Nuestro padre es un mismo hombre, aunque nuestras madres son diferentes.

Sabe, señor, siento furia porque África está siendo destruida. Siento furia porque mi gente está siendo destrozada por fuerzas que, cuando las estudias, encuentras que son totalmente alienígenas. Y, por favor, permítame compartir con Ud. una última cosa para que sus lectores entiendan por qué siento lo que siento ahora.

Como sabrá, hay SIDA pasando como un fuego silencioso por Sudáfrica. Y el año pasado me enteré, lleno de terror, que uno de mis seis hijos, mi hija de 21 años, es HIV positiva. Señor, siento una furia fría en mi corazón debido esta enfermedad alienígena que no sabemos de dónde vino, una enfermedad que cualquiera que piense por sí mismo deduce fue manufacturada en algún lugar para destruir grandes porciones de la humanidad. Cuando miro los ojos de mi hija siento un escalofrío. Tengo dos hijas, ya adultas, ella es la última. La otra es bajita y gordita, una niña cariñosa con un trasero grande y grandes pechos. Pero esta niña, que se está muriendo de esta enfermedad, es delgada, de piel oscura como mi mamá, es muy bella, no puedo mirarle a los ojos y aceptar lo que leí en ellos, la resignación, el porqué. Si el SIDA fuera algo natural, lo aceptaría, porque el hombre tiene que convivir con las enfermedades de este mundo. Pero si un niño, al cual dedicas años educando y criando, repentinamente es consumido ante tus ojos por una enfermedad fabricada por gente malvada, me dan ganas de arrancarle los ojos a alguien por ello.

Discúlpeme, señor.

Martin: Lo entiendo.

Credo: Debemos ocuparnos de esta cosa. ¿Hay alguna última pregunta que quisiera hacerme?

Martin: Sí. Me gustaría volver a la ciudad de cobre por un momento. Parece que este Jabulon sería el equivalente al que, en Occidente, llamamos Satanás. ¿Se podría decir que es así?

Credo: Creo que sí, sí. Él es el jefe de los Chitauri. Y, como Satanás, vive en una casa bajo tierra donde grandes fuegos siempre arden para mantenerlo caliente. Porque, nos dicen, que después de la gran guerra que tuvieron con Dios, se convirtieron a fríos de sangre y no aguantan climas helados, por eso requieren de sangre humana, y necesitan que el fuego se mantenga donde quiera que estén.

Martin: Bueno, se dice, en el reciente video que David Icke sacó, que los reptiloides metamorfos, para mantener su apariencia humana, deben beber sangre humana. Y hay algo del gen rubio, aparentemente. Ahora, no sé que...

Credo: Sí, el Sr. David Icke compartió un poco conmigo. Me dijo que la gente de cabello rubio es sacrificada por los Chitauri, y yo le conté, a cambio, lo que sabía de África. Ud. verá, señor, no todos los africanos tienen cabello negro. Hay africanos que son considerados muy sagrados, muy santos. Éstos son los nacidos con cabello rojo natural, los cuales se cree que tienen un gran poder espiritual. Ahora, en África, tales personas, africanos pelirrojos, eran víctimas de sacrificios, especialmente cuando llegaban a su madurez —fueran hombres o mujeres.

Martin: ¿Cuando Ud. pudo ver los ojos debajo del exterior, de la cubierta, del alienígena Gris, eran como aquellos de los seres reptiloides?

Credo: Sí, señor, exactamente. Le digo por qué. Aquí en Sudáfrica hay una serpiente que se llama Mamba.

Martin: Sí, es muy mortal.

Credo: Es una de las serpientes más venenosas que se pueden encontrar. Tiene los ojos EXACTAMENTE como los del Chitauri y del Mantindane. Al igual que los de una Pitón. Los ojos de un cocodrilo son de aspecto bastante extraterrestre, pero no son tan hipnóticos y penetrantes como los de la Mamba o la Pitón. Para que se lo imagine, sería como el ojo de la Pitón magnificado 10 veces, entonces tendría exactamente como lucen los ojos de los Chitauri.

Martin: Bueno, se dice, y yo creo que es verdad, que hay una especie de guerra entre la Luz y la Oscuridad. Entre el Bien y el Mal, en este planeta.

Credo: Sí, Sí, señor. Sí, señor. Sí.

Martin: Y que ciertamente hay un Dios en Su Universo, un Dios de Luz y Justicia.

Credo: Sí, señor.

Martin: ¿Cómo ve su cultura a la intervención de Dios a través de Sus Huestes, a través de Sus Representantes? En todo debe haber un balance, y eso incluye al planeta Tierra —así como es arriba, también es abajo. ¿Acaso nos queda alguna esperanza? Para muchos lectores interesados en estos temas, suena muy aterrador y casi desesperanzador. Así que quisiera terminar esta entrevista con un mensaje de esperanza.

Credo: Sí. Claro, ¡SÍ HAY esperanza! Mire, en primer lugar, EXISTE un Dios sobre nosotros. Y este Dios es más real de lo que creemos. Dios no es invención de la imaginación de alguien. Dios no es algo que se inventaron los viejos de los tiempos prehistóricos.

Dios existe, señor. Pero entre nosotros y Dios hay criaturas que proclaman ser dioses. Y tenemos que liberarnos de estas criaturas para acercarnos a Dios. He vivido una larga y extraña vida, y le puedo decir que hay un Dios, y Él está interviniendo. Sin embargo, vemos a la intervención de Dios como algo lento, pero espere: ¿Quién hubiera pensado que hace menos de 30 años atrás ninguna persona se preocupaba por el medio ambiente? ¿Quién puso esta repentina piedad en todos nosotros? Hoy, la gente en todo el mundo está luchando por los derechos de la mujer y de los niños. ¿Quién puso estas ideas en nuestras mentes? No los Chitauri, no alguna entidad malévola. Es Dios actuando en las sombras, haciéndonos más fuertes para poder resistir a estas horribles criaturas. Ud. verá, señor, Dios trabaja muy lento ante nuestros ojos, porque Dios vive en un esfera de tiempo totalmente diferente a la nuestra. Dios está allí. Dios está trabajando. Y es Dios quien, por primera vez en nuestra existencia, nos hace ver estas cosas, nos hace saber que no estamos solos en este mundo, que debemos ser responsables por nuestras acciones, y que debemos neutralizar a estos alienígenas que por años nos han llevado en círculos. Los seres humanos nunca hemos sabido progresar de verdad, porque ha habido fuerzas que nos detuvieron para que no alcancemos nuestro puesto en el universo, y lo digo por los Chitauri, los Mantindane, los Midzimu. Tenemos que dejar de considerar a estas criaturas como superiores a los humanos. Solo son parásitos que nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos. Y solo un tonto negará que no seamos la única especie de seres inteligentes que produjo este planeta.

Por toda África hay evidencias que hubo alguna vez seres gigantes en el planeta. En los tiempos de los dinosaurios. Hay huellas en las piedras, cada una de 6 pies de largo por 3 de ancho, huellas de seres humanos adultos, de hace miles de años atrás, millones de años. ¿A dónde se fueron estos gigantes? Quien sabe; quizás los dinosaurios produjeron una raza inteligente, una raza que nos engaña para que pensemos que vinieron de las estrellas, cuando en verdad son parte de este planeta donde vivimos. Hay esperanza, y la esperanza es brillante. Un Cristo niño nace en todos nosotros, pero como todas las muertes, la muerte del Niño de Luz (la muerte de lo Viejo para que venga lo Nuevo) será acompañada por grandes peligros, algo que va a llevar al enemigo hacia la desesperación. El enemigo cometerá errores y lo conquistaremos en el nombre sagrado de Dios. Eso es lo que yo creo y es lo que seguiré creyendo hasta mi último respiro.

Martin: Y ese es el lugar perfecto para terminar esto, en ese pensamiento. Ahora, déjeme decir, solo para Ud., desde 1974, yo he visto muchas naves espaciales de cerca (aunque nunca por dentro ni por abducción). He tenido la experiencia —en las montañas del sur de Oregon— de cruzarme con las huellas de Pie Grande…

Credo: ¡Ah-hah!

Martin: …cuando estaba acampando a la orilla de un río. He escuchado por las noches a Pie Grande en las montañas. He escuchado sus llantos…

Credo: ¡Ya-ya! ¿Ve?

Martin: …de una montaña a otra. Hay cosas que he experimentado. ¡Yo SÉ que estas cosas son reales!

Credo: Sí, señor. Entonces, yo hablo con un compañero guerrero, y digo, “venceremos”, como cantaban los Marines Americanos en la Segunda Guerra Mundial.

Martin: Sí, y durante la guerra de Vietnam.

Credo: Venceremos, venceremos, pero los escépticos deben de dejar de reírse, y los tontos deben dejar de llamar a estos alienígenas, dioses.

Solo hay UN Dios, y Él, Ella, o Eso, es lo que nos creó, y no un impostor que vino de algún lugar para esconderse detrás de nosotros y tomarse la sangre de nuestros hijos. Amén, señor.

Martin: Sí, absolutamente correcto, Credo. Por favor, sepa que aprecio profundamente lo que ha hecho y su valor al hablar francamente. Es tiempo para hablar sobre La Verdad. Y para aquellos que no creen o consideran otras posibilidades, pues, que pena.

Credo: Exactamente, y también confrontar a la gente con la verdad de que no hay razón para temer. Si estamos en una posición de difundir toda la información a cada persona en este planeta, ¿por qué nos están amenazando para mantenerlo callado? Es tan ridículo, dejen de hacerlo. Dejen de asesinar, ridiculizar y destruir a la gente batiendo el miedo. Esa es mi perspectiva, y estoy seguro que la de David también, y obviamente la suya. Ya no tengo miedo. Es tiempo de hablar y adquirir una conciencia, una conciencia global común y traer esto al frente. Muchas gracias, realmente se lo agradezco.

Martin: Absolutamente correcto. Gracias a Ud.

Traducción al español: Mystery Planet Staff
www.mysteryplanet.com.ar

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 6 comentarios
Comentarios
Oct 21, 2012
19:51

La entrevista de david icke a credo mutwa subtitulada al español:
http://www.youtube.com/watch?v=HA7EOUNkhvg

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Feb 17, 2015
21:43
#2 Venus Imperial:

Impresionante lo q cuenta este hombre, y muy interesante!!!

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Feb 18, 2015
3:27
#3 orus:

Excelente entrevista con el Sr. Credo

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Feb 18, 2015
3:49
#4 Esperanzador:

Seria posible preguntar a este senor si el fenomeno de la violencia en algunos paises de Latino America esta vinculado a este caso de alienigenas?

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Sep 18, 2015
19:16
#5 yeyu:

@Venus Imperial: si es tan grande la verdad y conocimientos de este hombre, lo admiro y investigo mucho sobre los temas misteriosos que dice...pero tambien admiro tu belleza..

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Sep 18, 2015
22:41
#6 Venus Imperial:

@yeyu: Gracias..pero es tan sólo un avatar lo q ves jajajajaja igual muchas gracias

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