La ciudad de Nazaret, en el moderno Israel, está impregnada de mística, pues se piensa que fue el lugar donde Jesús fue criado. Ahora, un nuevo estudio ha revelado más de sus secretos, descubriendo que era más grande de lo que se creía y que sus residentes rechazaron la cultura romana e incluso se rebelaron contra el imperio alrededor del 70 d.C.

Nazaret hoy. Crédito: Ken Dark.

El desdeño de Nazaret por la cultura del Imperio romano habría marcado un gran contraste con su vecina, una ciudad llamada Séforis, que abrazó la cultura romana, incluyendo objetos importados de la misma.

«La separación cultural tal vez creó lo que fue, en efecto, una barrera invisible entre Nazaret y Séforis», escribe el autor del estudio Ken Dark, director del Proyecto Arqueológico de Nazaret.

Dark también halló que los nazarenos se resistieron a los romanos durante una revuelta sucedida alrededor del 70 d.C., excavando cuevas para refugiarse y protegerse de los soldados. En oposición, en aquellos años los seforenses acuñaron monedas diciendo que eran una «ciudad de paz» donde los habitantes no se rebelaban.

Las investigaciones desenterraron cerámica importada del Imperio romano en Séforis, mientras que en Nazaret no fue el caso, tal como reflejaron las excavaciones que solo encontraron objetos hechos con el estilo local y en piedra caliza, un material considerado puro bajo las leyes judías de esos tiempos.

Los arqueólogos examinaron estos cortes en la roca bajo la Basílica de la Anunciación en Nazaret. Crédito: Ken Dark.

Otro contraste, precisa Dark, es que los granjeros cerca de Séforis utilizaban desechos humanos como estiércol a pesar de que esta práctica esta prohibida bajo algunas interpretaciones de la ancestral ley religiosa judía; mientras tanto, los granjeros de Nazaret evitaban dicha práctica.

Los difuntos en Nazaret también parecían preferir lo que los arqueólogos llaman tumbas «kokhim», que están cortadas en la roca y tienen una entrada cerrada con una piedra rodante —un tipo de tumba que es similar a donde Jesús fue enterrado en el Nuevo Testamento—. «Este diseño es visto en otras partes de Israel y aquellos sepultados allí deseaban expresar una fuerte identidad judía con ello», apunta Dark.

Por varios años y como preparación de su estudio, Dark ha llevado a cabo varias investigaciones y excavaciones en Nazaret, a la vez que también ha revisitado trabajos arqueológicos previos de otros expertos.

Entendiendo a Jesús

El autor enfatiza que su estudio no pretende arrojar luz sobre la Biblia, pero que sus resultados podrían ayudar a explicar algunas de las historias de Jesús que son contadas en las escrituras sagradas.

Por ejemplo, las historias bíblicas relatan que, a pesar de haber crecido en Nazaret, Jesús fue paupérrimamente recibido cuando visitó su pueblo durante su ministerio. Incluso algunos de los propios integrantes de su familia no estaban contentos con él. De acuerdo al Evangelio de Marcos, Jesús dijo que «No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa» (Marcos 6, 4).

Los nuevos hallazgos arqueológicos podrían explicar por qué Jesús no fue un profeta en su tierra.

«La arqueología de Nazaret demuestra que la gente del área rechazaba fuertemente los objetos, valores y prácticas romanas, consideradas como impuras. Y esto podría haber entrado en conflicto de intereses con las enseñanzas de Jesús», señala Dark al portal Live Science. «El mensaje de salvación universal que presentaba Jesús probablemente era controvertido para los residentes, quienes habían creado una barrera cultural que los aislaba y rígidas percepciones de lo que era puro y no lo era».

En las sagradas escrituras, Jesús expresa una indulgente visión de la pureza ritual, al menos en cuanto a comida, diciendo: «Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para oír, oiga» (Marcos 7, 15-16). Esto parece desafiar lo que sugieren los hallazgos arqueológicos sobre una estricta interpretación de la pureza por parte de los nazarenos.

Una ciudad más grande

En el pasado, los estudiosos pensaban que Nazaret era un asentamiento muy pequeño de los tiempos de Jesús, posiblemente no más grande que una pequeña aldea.

Sin embargo, basado en las estructuras encontradas, Dark piensa que era más grande de lo que originalmente se creía. «La evidencia excavada a partir del trabajo de numerosos arqueólogos por más de un siglo, demuestra la existencia de estructuras domésticas, instalaciones de almacenamiento y lugares para guarecerse en el centro de la ciudad, todo datado del periodo romano», precisa.

«Hay evidencia de agricultura, canteras y tumbas cortadas en la roca», añade.

La investigación completa de Dark será publicada más tarde este año en un libro intitulado Hermanas de Nazaret.

Fuente: Live Science.

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 1 comentario
Comentarios
Abr 12, 2020
15:09
#1 Chang:

Les comparto algunos datos que me parecen relevantes. Un saludo y gracias: https://tetra-el.org/mediumnidad/misterios-de-la-vida-de-jesus/milagros-de-jesus/

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