Unas lagartijas albinas del tamaño de un dedo índice se han convertido en los primeros reptiles editados genéticamente en todo el mundo. Los investigadores utilizaron la innovadora técnica CRISPR-Cas9, popularmente conocida como el «corta-pega genético».

El nombre de la técnica ha sido muy sonado en los últimos años. El hecho de que un método permita modificar la genética a voluntad antes de nacer representa un gran abanico de posibilidades. Por ejemplo, esta podría conseguir que nazcan individuos inmunes a ciertas enfermedades.

Sin embargo, el año pasado CRISPR cruzó la barrera de lo ético y lo moral. La razón es que un científico chino por iniciativa propia señaló que había modificado la genética de los bebés de siete parejas. Al momento de informarlo, los bebés ya habían nacido. Por supuesto, esto generó una gran polémica, lo que terminó en la suspensión e investigación del científico.

Crédito: Doug Menke.

Esta vez hablamos de un caso menos problemático pero también sorprendente. La edición genética de reptiles había sido hasta ahora un reto no alcanzado por la ciencia. A diferencia de otras clases de animales, la biología de los reptiles había dificultado la operación. Básicamente el esperma puede durar un buen tiempo dentro de la hembra antes de la fecundación, que solía darse en momentos impredecibles.

La solución a esto fue inyectar los reactivos de la técnica directamente en los ovarios de la hembra. Tiempo después, la mitad de las crías que nacieron tenían la mutación genética del proceso. Esto demostró que los reactivos podían hacer efectos incluso días después de ser inyectados.

¿Para qué una lagartija albina?

El equipo de genetistas tenía dos razones para hacer que los lagartos fueran albinos, en lugar de editar otros rasgos. Primero, cuando se elimina el gen de albinismo de tirosinasa, se produce una pérdida de pigmentación sin ser letal para el animal. En segundo lugar, dado que los humanos con albinismo a menudo tienen problemas de visión, los investigadores esperan usar las lagartijas como modelo para estudiar cómo la pérdida de este gen afecta el desarrollo de la retina.

«Los humanos y otros primates tienen una característica en el ojo llamada fóvea, que es una estructura en forma de hoyo en la retina que es crítica para la visión de alta agudeza. La fóvea está ausente en los principales modelos de sistemas, pero está presente en los lagartos anolis, ya que confían en la visión de alta agudeza para cazar insectos», explicó Doug Menke, profesor en la Universidad de Georgia y coautor del estudio publicado en Cell Reports.

Edición: Sergio Trujillo/ABC.

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