EL SANCY

El Sancy.

Hay varias versiones sobre el origen del nombre de este hermoso diamante, pero la más aceptada es porque perteneció durante un tiempo a la familia Harley de Sancy. Sancy prestó siempre invaluables servicios a la realeza de Francia.

Este “Diamante Maldito” tiene una larguísima historia de desgracias ocurridas a sus innumerables propietarios. El primero en conocer y sufrir esta extraña maldición fue el rey Carlos el Temerario que lo extravió después de ser derrotado por los suizos.

Después de pasar por varias manos que no conocían su valor y pensaban que sólo era un trozo de cristal de roca, llegó a manos de Ludovico Sforza.

Luego pasó a manos del Papa Julio II. Después apareció en poder del rey de Portugal, quien lo empeñó. Así llegó nuevamente a Francia, cuyo rey Enrique III también tuvo que empeñarlo a unos prestamistas de Metz.

Finalmente, fue vendido a Jacobo I, rey de Inglaterra. Su viuda lo vendió al Cardenal Mazarino, todopoderoso en la Francia del siglo XVII, quien a su muerte lo legó, al rey Luis XIV. El último que lo lució fue Luis XVI.

Después de la Revolución Francesa, estuvo un tiempo en manos de Grandes de España.

Vuelto a Francia, hizo más famosa aún a la duquesa de Berry. Posteriormente fue adquirido por el príncipe ruso Anatolio Demidov. De Rusia, volvió a su país de origen, la India, donde fue lucido por el Maharajá de Patiala, quien lo vendió a la rica familia Astor de Londres. Sin embargo, Lord Astor decidió venderlo al Gobierno de Francia en 1976, donde se conserva en el Museo del Louvre.

Protegido por cristales antibalas de posibles ladrones, también se protege a los seres humanos de su increíble capacidad de provocar dramas y muertes.

Carlos el Temerario murió en batalla, Carlos I de Inglaterra fue decapitado, la corte de Sforza y de Julio II en Italia conoció la conspiración, la traición y el veneno. Luis XVI murió guillotinado y su reino asolado por la Revolución Francesa…

LA MONTAÑA DE LUZ

Koh-I-Noor.

El Diamante Koh-I-Noor (Montaña de Luz), se dice que es el más antiguo que se conoce. Primitivamente pesaba 800 quilates, pero el torpe manejo de un lapidador obligó a retallarlo en diversas oportunidades hasta que finalmente quedó de 106 quilates.

Historias encontradas decían que acarreaba mala suerte a los hombres y buena suerte a las mujeres, fortuna y prosperidad o muerte y desgracia.

Durante siglos pasó por manos de maharajáes y sultanes que guerreaban por apoderarse de “La Montaña de Luz”. Del Gran Mogol que lo conservó largo tiempo pasó a los persas y de allí al rey de Lahore. En 1846, las tropas inglesas se apoderaron de la región y el diamante fue obsequiado a la reina Victoria, quien, sabiendo la siniestra historia que acompañaba a “La Montaña de Luz” y, después de sufrir un atentado de un anarquista, decidió depositarlo en el Museo de la Torre de Londres.

Todos sus poseedores sufrieron persecuciones, torturas y muertes violentas. Se dice que incluso el Sha Soudja, al huir de Kabul y refugiarse en Lahore, al ser despojado del Diamante Kon-I-Noor, se dejó morir de inanición al negarse a recibir alimentos.

Según algunas versiones, en el Museo de la Torre de Londres sólo se exhibe una copia del verdadero diamante, ya que “La Montaña de Luz” se guardaría en una cripta secreta del Castillo de Windsor. La reina Isabel II en su coronación lució la imitación hecha en cristal de roca, para evitar acarrear hacia su reinado la siniestra estela de desgracias del hermoso diamante.

EL HOPE

Este diamante fue conocido primitivamente como el “Diamante Azul” y habría estado engastado en una estatua de Buda, de donde fue robado y vendido al Gran Mogol. En el siglo XVII, un comerciante francés lo adquirió y así llegó a poder de Luis XIV, quien fue el único que escapó a la siniestra “carga” de este diamante.

El Hope.

La lista de sus víctimas es tan larga que sólo mencionaremos las más conocidas:

– Fouquet, superintendente de Finanzas de Luis XIV (Lo usó una sola vez). Murió en el destierro.

– Madame de Montespan. Lo lució una sola vez, como favorita del rey. Murió abandonada y desdeñada por la corte.

– Luis XVI lo lució en Versalles. Murió en la guillotina.

– El duque de Brunswick, quien a pesar de haberlo alcanzado a vender, murió en medio de grandes sufrimientos después de haber recibido un balazo en un ojo en una batalla.

– El lapidario de Amsterdam, Fals, que hizo una talla del diamante, se suicidó.

– El banquero y parlamentario inglés Francis Hope, que le dio su nombre al diamante, murió repentinamente a poco de adquirirlo.

– Abdul Hamid II, al comprar el Hope fue derrocado por su hermano y hubo de partir al exilio.

– Louis Cartier, sufrió un grave accidente automovilístico.

– La familia Mac Lean, de Estados Unidos de Norteamérica, fue la última en poseer el diamante Hope. En 1918, uno de los hijos de la familia, de ocho años de edad, murió atropellado. Luego, una de sus hijas murió por una dosis exagerada de somníferos. El padre murió en un sanatorio víctima de una depresión nerviosa. La señora Mac Lean ordenó guardar el diamante durante veinte años en una caja fuerte.

Justo veinte años después, su nieta Evelyn Walsh Mac Lean, moría misteriosamente en Texas.

Conociendo toda esta leyenda que rodeaba al Hope y que había envuelto a la familia Mac Lean, el experto en diamantes Harry Winston lo adquirió y lo traspasó al Smithsonian Institute, de Washington, donde se expone en una urna de cristal que detiene sus funestas radiaciones.

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