El 11 de setiembre de 2001 la humanidad se vio conmocionada por un acontecimiento inesperado de horrorosas características. En un atentado, las Torres Gemelas de Nueva York fueron impactadas por aviones de línea, provocando el derrumbe de las mismas y causando miles de víctimas. Increíblemente, esta realidad ya había sido profetizada en 1939 por un artista plástico argentino en sus dibujos premonitorios. Cabe aclarar que en ese año las torres no habían sido construidas.

“…Un gran pueblo ha sido llevado a defender a una gran nación. Los ataques terroristas pueden sacudir los cimientos de nuestros mayores edificios, pero no pueden tocar los cimientos de los Estados Unidos. Estos actos destrozaron acero, pero no pueden mellar el acero de la determinación estadounidense. Estados Unidos fue blanco de un ataque porque somos el faro más brillante de la libertad y oportunidad en el mundo. Y nadie hará que esa luz deje de brillar. Hoy, nuestra nación vio la maldad, lo peor de la naturaleza humana. Y reaccionamos con lo mejor de los Estados Unidos, con la audacia de nuestros trabajadores de rescate, con el cariño de los extraños y vecinos quienes acudieron a donar sangre y a ayudar en la manera en que pudieran…” —George W. Bush. Casa Blanca. 11 de setiembre de 2001

“La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces”. —Benjamín Solari Parravicini. 1939.

EL MENSAJE PROFÉTICO DE BENJAMÍN SOLARI PARRAVICINI

Benjamín Solari Parravicini nació en la ciudad de Buenos Aires, el 8 de agosto de 1889. Artista plástico de renombre internacional, fue un hombre sencillo y humilde dotado de una gran sensibilidad psíquica y estética, llegando a ser director del Museo de Bellas Artes de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires.

En la tranquilidad de su estudio donde dibujaba comenzó a recibir, de una extraña forma, ideas que él esbozaba sobre el papel y que atribuía a la espontaneidad de la creación artística. Pero cuál sería su sorpresa al comprobar que las ideas que había bosquejado eran proféticas, ya que al paso del tiempo se cumplían inexorablemente…

Así fue que, ante la sorpresa de familiares y amigos, comenzó a acumular una serie de dibujos que contenían profecías sobre el futuro del mundo y de Argentina en particular.

Su familia residía en una inmensa casona colonial que había sido heredada por la madre de Solari Parravicini en 1918.

La mansión se encontraba en un terreno de siete hectáreas en la zona de Olivos (al norte de Buenos Aires), recostada sobre el río y separada de los terrenos lindantes por amplios claros rodeados por arboledas.

Casi al tiempo de mudarse empezaron a notar cosas muy extrañas. La casona tenía en la planta baja veinte grandes ventanales protegidos con rejas de estilo colonial, y por la noche se sentían ruidos como si alguien las golpeara con palos. Inmediatamente se estrellaban, una detrás de otra, decenas de piedras contra las paredes exteriores, entrando algunas por las ventanas. Al principio la familia se vio espantada por lo que sucedía, especialmente porque no encontraba el origen de las pedradas y porque los numerosos perros de la casa estaban completamente indiferentes a estos hechos. Tomaron la decisión de denunciar la situación a la policía, que nada pudo hacer. Como esto continuó repitiéndose noche a noche sin que las piedras tocaran nunca a los moradores de la casona, terminaron por acostumbrarse. En los días siguientes se agregó a todo esto el sonido de una persona que intentaba forzar la puerta principal cerca de las dos de la mañana, y los ronquidos que se sentían en una de las torres de la casa. Aunque parezca extraño, la familia tomó todo esto como algo gracioso que incluso motivaba reuniones con amigos que querían ser testigos de la situación, la que se extendió por 27 años, entre 1918 y 1945.

Benjamín —o “Pelón”, como le decía su familia— era protagonista de extrañas situaciones, como por ejemplo “adivinar” la ubicación de cosas o personas desaparecidas, pero fue en la década del ’30 cuando comenzó a mostrar su extraordinaria capacidad. Una noche de 1938 despertó tembloroso, percibiendo un fuerte aroma a mar y algas en su habitación, al tiempo que oía una delicada voz femenina. Comenzó a escribir lo que esa voz le decía: que se estaba separando de la vida, que veía imágenes hermosas, y que “las algas le envolvían las manos como joyas muertas”. Por fin, la mujer se identificó, y Pelón escribió un nombre, un lugar y una fecha: “Alfonsina Storni, Mar del Plata, Octubre de 1938”. En ese mismo momento, la maravillosa poetisa se suicidaba a casi 450 Km. de allí, internándose en el mar.

Pero su más increíble faceta, ya se había manifestado desde 1932. Sus manos, sin ningún control de su parte, dibujaban y escribían cosas que con los años llegarían a tener un sentido desconocido para él: había empezado a recibir sus primeras psicografías. El período de mayor actividad fue entre 1936 y 1940; esta facultad lo acompañó por toda la vida. En una oportunidad le preguntaron en qué forma recibía los mensajes, y contestó que escuchaba en su oído una voz que le hablaba, y le revelaba hechos que habrían de ocurrir muchos años después. Una noche de 1936, mientras se encontraba en su habitación escribiendo cuentos y poemas como era su costumbre, vio con sorpresa cómo una pesada lámpara de bronce se levantaba en el aire y se estrellaba contra una pared. Tomó la lámpara retorcida, y dirigiéndose a la habitación de su hermano Justino, se la mostró a éste, quien no le dio mayor importancia al hecho y le dijo que fuera a descansar. Pero Pelón volvió a su cuarto, y ya no pudo dormirse. Sintió una poderosa sensación en su mano, una necesidad de tomar un lápiz y comenzar a trazar extraños mensajes en el papel. Al principio descartó estas premoniciones y tiró muchos de los dibujos que, lamentablemente, hoy están perdidos.

En uno de sus dibujos mostraba a Mussolini muerto, colgado de los pies, tal cual sería expuesto en las calles de Milán en 1945 junto a su amante Clara Petacci. Debemos tener en cuenta que el dibujo fue realizado en 1936, en pleno auge del dirigente italiano, y nueve años antes de su muerte. Anticipó con lujo de detalles la aparición de la bomba atómica muchos años antes de su uso.

Profundo católico, al principio no le dio mayor importancia a estos mensajes e incluso quemó varios de ellos. Luego de la visita de una entidad celestial poderosa, con quien mantuvo un profundo y místico contacto tuvo que tomar la decisión. A partir de ese momento ya no pudo detenerse.

Realizó más de 700 psicografías compuestas por un dibujo acompañado de un pequeño mensaje a modo de explicación, y la mayoría de ellas se destacan por su gran exactitud, profecías que abarcan absolutamente todos los ámbitos de la actividad humana: acontecimientos políticos, sociales, culturales, espirituales, metafísicos, científicos, tecnológicos, y que fueron anticipados por este notable vidente, injustamente olvidado en su propio país y poco o nada conocido en el resto del mundo.

Don Pedro Romaniuk (famoso investigador argentino y director fundador de la Fundación Instituto Cosmobiofísico de Investigaciones) tiene el privilegio de ser poseedor de aproximadamente 400 dibujos originales, que recibiera a través de Alejandro Erú, hoy desaparecido. Ambos, amigos y discípulos del profeta.

Pero uno de los aspectos más enigmáticos en la vida de “Pelón” lo constituye sus contactos con seres extraterrestres. Según testimonios dignos de crédito (hasta el querido y recordado Antonio Ribera, investigador español, se refirió al caso en uno de sus libros), habría sido abducido, llevado al interior de una nave espacial, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, a pocos metros del obelisco porteño. El investigador Robert Anderson, en su libro “Apariciones y desapariciones misteriosas”, menciona el reportaje que le efectuara el diario “La Razón” al antes mencionado Alejandro Erú, profesor de Humanidades en la Universidad de La Plata y secretario del Instituto Argentino de Parapsicología. Si bien el nombre completo del protagonista no fue revelado por Erú, sus iniciales, BSP, corresponden a las de nuestro profeta.

3 comentarios
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 3 comentarios
Comentarios
Abr 6, 2016
1:39
#1 María Inés Bruccolleri Rennella:

No sé si me hubiera gustado estar en su piel…, No debe haber descansado nunca,…. no hay como vivir sin anticipar desastres o vivencias….hay que vivir el momento.

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Ago 11, 2016
20:29
#2 GAUCHO:

EL PROFETA ARGENTINO SE EQUIVOCO CON QUE ARGENTINA SERIA UNA SUPERPOTENCIA EN EL FUTURO.. EN FIN NADIE ES PERFECTO …

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Abr 14, 2017
1:40
#3 Nino:

Un hombre excepcional, totalmente

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