LA ATRACCION DE LAS PIEDRAS

La humanidad, a nivel planetario, y desde la antigüedad más remota, ha sentido la atracción por las piedras. Desde humildes guijarros hasta las gemas preciosas. Pareciera que la frase bíblicamente repetida del "polvo eres y en polvo te convertirás" hiciera que los hombres se sientan emparentados con las piedras, aquel polvo endurecido, aparentemente sin vida animada.

Es curioso encontrar en todas las culturas que han poblado la tierra similar interés por las piedras preciosas, dándoles todo tipo de atributos: religiosos, mágicos, curativos, de amuletos y de talismanes. Con ellas se ha rendido culto a los dioses y divinidades, se han adornado ídolos, fetiches, imágenes sacras. Han sido lanzadas a cráteres para aplacar la ira de los volcanes.

Se han arrojado a pozos, lagos, ríos y mares para obtener la gracia de los dioses.

Se han colocado en las tiaras de los sacerdotes, en las coronas de los reyes. Han adornado espadas y cimitarras de guerreros. Las han lucido los grandes personajes de la historia. Se han conservado en museos y bóvedas bancarias. Por ellas los hombres han luchado, han asesinado, han robado, han traicionado.

Han servido para conquistar un amor y también para pagar el precio de una traición.

A sus poseedores les han acarreado buena o mala fortuna. También se ha dicho que atraen la buena o la mala fortuna, y que curan enfermedades del cuerpo y del alma. Otros sostienen que han sido "cargadas" con poderosísimas fuerzas cósmicas o mediante ensalmos y plegarias.

En fin, se dice también que los astros influyen en ellas y sólo protegen al nativo del signo zodiacal que posee la piedra adecuada a él.

Sea cual sea el motivo de esta atracción que los seres humanos sienten por las piedras preciosas, siempre en torno a ellas habrá un halo de magia y misterio que viene de lo más ignoto del atavismo de los hombres.

UN TESTIMONIO SALVADO DE LA INQUISICION

Son muchos los tratados y libros que se han escrito sobre las propiedades mágicas o curativas de las piedras preciosas. Sin embargo, en idioma español, es una curiosidad la obra que escribió a fines del siglo XVI, en 1598, el astrólogo y posiblemente alquimista, don Gaspar de Morales, titulada "De las Virtudes y Propiedades Maravillosas de las Piedras Preciosas". A pesar de todas las precauciones que tomó su autor de sólo citar autorizados padres de la iglesia, su libro fue requisado por la Inquisición que lo calificó de "maldito".

Sólo ha podido ser conocido en su texto íntegro gracias a la publicación que de él ha hecho la "Biblioteca de Visionarios, Heterodoxos y Marginados".

Gaspar de Morales sostiene las virtudes astrales de las piedras preciosas, sus virtudes físicas y sus propiedades curativas. Se basa en los planteamientos del naturalista romano Plinio, de San Alberto Magno, del geólogo alemán Giorgio Agrícola y en documentos de filosofía hermética y alquímica.

DE LA LEYENDA DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

Existe toda una literatura que ha recogido historias y leyendas sobre las piedras preciosas: piedras que han traído la ventura a sus poseedores, fortuna, salud, larga vida, riquezas; piedras que sólo han acarreado desventuras, accidentes, soledad, angustia, mala suerte, como si una maldición pesara sobre ellas. Tal vez sea el Diamante una de las piedras que tenga más largo historial, seguramente por ser la que ha recibido más estima a través de los siglos.

LOS DIAMANTES

Ese trozo de carbono puro, que por su increíble brillo es conocido también como brillante, recibe el nombre de Diamante, del griego "A", privativo y "Damazo", domo, o sea, "Indomable", el que no se puede domar.

Por su incorruptibilidad y permanencia es aún más apreciado que el oro: fue conocido desde muy antiguo en la India, en Arabia, en Macedonia. Actualmente, los más grandes y hermosos han sido encontrados en Sudáfrica y en Brasil.

Desde siempre se ha asegurado que da protección y que anula el efecto del veneno a quien lo posea. Otros afirman que es capaz de denunciar a los traidores, pues cuando uno de ellos lo toca, el diamante pierde su brillo. También se ha afirmado que asegura fortuna permanente a su dueño.

Hasta el siglo XV sólo los chinos eran capaces de pulir los diamantes. En Europa y el resto del mundo sólo se podía quitarles su envoltura áspera, sin pulimentar ni tallar la piedra. Fue en la ciudad de Brujas, Bélgica, que el lapidador flamenco Louis de Berghem, descubrió que el diamante sólo podía ser desgastado por su propio polvo. Tras varios experimentos logró descubrir también el sistema de tallarlo en facetas, obteniendo los efectos maravillosos que adquiere esta piedra. Desde entonces, el resplandor de su brillo ha encandilado a la humanidad.

Los diarios dan a menudo los enormes precios que adquieren algunos diamantes en el mercado mundial, que tiene sus principales centros en Amberes y Amsterdam. Su valor varía según sus quilates, su color y la maestría de su talla.

EL SANCY

El Sancy.

Hay varias versiones sobre el origen del nombre de este hermoso diamante, pero la más aceptada es porque perteneció durante un tiempo a la familia Harley de Sancy. Sancy prestó siempre invaluables servicios a la realeza de Francia.

Este "Diamante Maldito" tiene una larguísima historia de desgracias ocurridas a sus innumerables propietarios. El primero en conocer y sufrir esta extraña maldición fue el rey Carlos el Temerario que lo extravió después de ser derrotado por los suizos.

Después de pasar por varias manos que no conocían su valor y pensaban que sólo era un trozo de cristal de roca, llegó a manos de Ludovico Sforza.

Luego pasó a manos del Papa Julio II. Después apareció en poder del rey de Portugal, quien lo empeñó. Así llegó nuevamente a Francia, cuyo rey Enrique III también tuvo que empeñarlo a unos prestamistas de Metz.

Finalmente, fue vendido a Jacobo I, rey de Inglaterra. Su viuda lo vendió al Cardenal Mazarino, todopoderoso en la Francia del siglo XVII, quien a su muerte lo legó, al rey Luis XIV. El último que lo lució fue Luis XVI.

Después de la Revolución Francesa, estuvo un tiempo en manos de Grandes de España.

Vuelto a Francia, hizo más famosa aún a la duquesa de Berry. Posteriormente fue adquirido por el príncipe ruso Anatolio Demidov. De Rusia, volvió a su país de origen, la India, donde fue lucido por el Maharajá de Patiala, quien lo vendió a la rica familia Astor de Londres. Sin embargo, Lord Astor decidió venderlo al Gobierno de Francia en 1976, donde se conserva en el Museo del Louvre.

Protegido por cristales antibalas de posibles ladrones, también se protege a los seres humanos de su increíble capacidad de provocar dramas y muertes.

Carlos el Temerario murió en batalla, Carlos I de Inglaterra fue decapitado, la corte de Sforza y de Julio II en Italia conoció la conspiración, la traición y el veneno. Luis XVI murió guillotinado y su reino asolado por la Revolución Francesa...

LA MONTAÑA DE LUZ

Koh-I-Noor.

El Diamante Koh-I-Noor (Montaña de Luz), se dice que es el más antiguo que se conoce. Primitivamente pesaba 800 quilates, pero el torpe manejo de un lapidador obligó a retallarlo en diversas oportunidades hasta que finalmente quedó de 106 quilates.

Historias encontradas decían que acarreaba mala suerte a los hombres y buena suerte a las mujeres, fortuna y prosperidad o muerte y desgracia.

Durante siglos pasó por manos de maharajáes y sultanes que guerreaban por apoderarse de "La Montaña de Luz". Del Gran Mogol que lo conservó largo tiempo pasó a los persas y de allí al rey de Lahore. En 1846, las tropas inglesas se apoderaron de la región y el diamante fue obsequiado a la reina Victoria, quien, sabiendo la siniestra historia que acompañaba a "La Montaña de Luz" y, después de sufrir un atentado de un anarquista, decidió depositarlo en el Museo de la Torre de Londres.

Todos sus poseedores sufrieron persecuciones, torturas y muertes violentas. Se dice que incluso el Sha Soudja, al huir de Kabul y refugiarse en Lahore, al ser despojado del Diamante Kon-I-Noor, se dejó morir de inanición al negarse a recibir alimentos.

Según algunas versiones, en el Museo de la Torre de Londres sólo se exhibe una copia del verdadero diamante, ya que "La Montaña de Luz" se guardaría en una cripta secreta del Castillo de Windsor. La reina Isabel II en su coronación lució la imitación hecha en cristal de roca, para evitar acarrear hacia su reinado la siniestra estela de desgracias del hermoso diamante.

EL HOPE

Este diamante fue conocido primitivamente como el "Diamante Azul" y habría estado engastado en una estatua de Buda, de donde fue robado y vendido al Gran Mogol. En el siglo XVII, un comerciante francés lo adquirió y así llegó a poder de Luis XIV, quien fue el único que escapó a la siniestra "carga" de este diamante.

El Hope.

La lista de sus víctimas es tan larga que sólo mencionaremos las más conocidas:

- Fouquet, superintendente de Finanzas de Luis XIV (Lo usó una sola vez). Murió en el destierro.

- Madame de Montespan. Lo lució una sola vez, como favorita del rey. Murió abandonada y desdeñada por la corte.

- Luis XVI lo lució en Versalles. Murió en la guillotina.

- El duque de Brunswick, quien a pesar de haberlo alcanzado a vender, murió en medio de grandes sufrimientos después de haber recibido un balazo en un ojo en una batalla.

- El lapidario de Amsterdam, Fals, que hizo una talla del diamante, se suicidó.

- El banquero y parlamentario inglés Francis Hope, que le dio su nombre al diamante, murió repentinamente a poco de adquirirlo.

- Abdul Hamid II, al comprar el Hope fue derrocado por su hermano y hubo de partir al exilio.

- Louis Cartier, sufrió un grave accidente automovilístico.

- La familia Mac Lean, de Estados Unidos de Norteamérica, fue la última en poseer el diamante Hope. En 1918, uno de los hijos de la familia, de ocho años de edad, murió atropellado. Luego, una de sus hijas murió por una dosis exagerada de somníferos. El padre murió en un sanatorio víctima de una depresión nerviosa. La señora Mac Lean ordenó guardar el diamante durante veinte años en una caja fuerte.

Justo veinte años después, su nieta Evelyn Walsh Mac Lean, moría misteriosamente en Texas.

Conociendo toda esta leyenda que rodeaba al Hope y que había envuelto a la familia Mac Lean, el experto en diamantes Harry Winston lo adquirió y lo traspasó al Smithsonian Institute, de Washington, donde se expone en una urna de cristal que detiene sus funestas radiaciones.

EL ORLOV

Este diamante fue adquirido por el príncipe Grigori Orlov para obsequiárselo a Catalina la Grande. Orlov murió, en un manicomio luego de perder el favor de la soberana.

El Orlov, de ciento noventa y nueve quilates, se conserva en el Museo del Palacio de las Armaduras, en Moscú.

La leyenda agrega que el Orlov había sido robado de un templo de Brahma en la India.

EL REGENTE

Tal vez sea uno de los pocos diamantes que goza de buena reputación. Su peso es de aproximadamente ciento treinta y seis quilates. Fue adquirido por el Duque de Orleans, sobrino de Luis XIV y Regente de Francia durante la minoría de edad de Luis XV.

Se dice que sólo trajo suerte a quienes lo lucieron, entre ellos Napoleón, que lo hizo engarzar en su espada.

Actualmente el Regente se exhibe en la Galería Apolo del Museo del Louvre.

LOS INDIFERENTES

Entre los diamantes que no arrastran maldiciones ni historias siniestras, pero sí valor y belleza, cabe destacar los siguientes:

- El Nizam, de cuatrocientos treinta quilates. Su dueño, el Nizam de Hydebarad, lo usaba como pisapapeles, dado su enorme tamaño.

- El Cullinan, de Africa del Sur. Pesaba tres mil ciento seis quilates. Al tallarlo se le dividió en nueve piedras grandes y decenas menores. Una de ellas se la conoce como Estrella del Africa y pesa quinientos treinta quilates y pertenece a la corona de Inglaterra.

- El Presidente Vargas, de Brasil, descubierto en 1938. Pesaba setecientos veintiséis quilates. Al ser tallado se obtuvo una cantidad de veintiocho piedras. El nombre lo sigue llevando un hermoso diamante de cuarenta y ocho quilates.

- El Jubileo, de Africa del Sur. Su peso inicial era de doscientos cuarenta y cinco quilates. Se dividió en doce piedras muy hermosas.

- El Gran Mogol, robado por los persas, pesaba doscientos ochenta quilates. Hoy se luce en el Museo del Kremlin, en la Unión Soviética.

- El Dresden, famoso por sus reflejos de color verde, de cuarenta y un quilates. También se encuentra en el Museo del Kremlin.

- La Estrella del Sur, fue encontrada por un esclavo en Brasil en 1833. Su peso era de ciento veintiocho quilates. Su descubrimiento significó la libertad del esclavo.

- El Mar de Luz, perteneció a las joyas que adornaban el Trono del Pavo del Gran Mogol (Trono enteramente construido en oro macizo). Su peso es de ciento ochenta y cinco quilates.

- La Estrella Polar, procedente de la India. Su peso es de cuarenta y un quilates. Fue orgullo de José Bonaparte y también de Catalina la Grande, de Rusia.

¿TIENEN VIDA LOS DIAMANTES?

Radiestesistas (los que usan un péndulo), mediums, astrólogos, hablan de piedras "cargadas", que son capaces de irradiar buenas o malas vibraciones, como si fuesen entes vivos. Algunos aseguran que ello sucede en consonancia con ciertas conjunciones astrales que afectan tanto a la joya como a quien la posee.

LA MEMORIA DE LOS METALES

Una nueva forma de alquimia se está practicando en la actualidad. A fin de satisfacer las permanentes demandas de la época aeroespacial, medicina, agricultura y la industria en general, los ingenieros están creando nuevas y exóticas substancias metálicas.Algunos de estos nuevos metales parecen vidrio y pueden ser enrollados como cintas. Otros pueden ser "enseñados" a cambiar sus formas.

Hay otros aún que tienen la apariencia de cerámica pero son muy fuertes y tienen la capacidad de volver a tomar la forma original (la que tenían antes de ser manipulados) .

Estas curiosidades metálicas salidas de los laboratorios tienen una gran demanda en la industria de productos de consumo.

La mayoría de los metales tiene una estructura estable. Moléculas de hierro, aluminio y cobre y otros elementos son encerrados en una trama cristalina sólida. Pero algunas aleaciones pueden ser requeridas para alterar su forma. Cuando estos compuestos son llevados a altas temperaturas son firmes e inflexibles. Pero si son enfriados hasta bajo el punto crítico, su compuesto cristalino cambia, y puede ser fácilmente torcido y deformado. Cuando se calienta de nuevo, vuelven violentamente a su forma original, liberando enorme cantidad de substancias en el proceso. Una simple pulgada cuadrada de una "aleación-memoria-forma", por ejemplo, puede ejercer suficiente fuerza como para mover un objeto que pese treinta mil kilos.

Estos nuevos metales con "memoria" tienen ya una enorme aplicación no sólo como para servir de sellado en las cápsulas y demás vehículos espaciales, sino también en cooperar al bienestar doméstico: junturas de puertas y ventanas, rieles para correderas, etc.

Las grandes industrias eléctricas y productoras de electrodomésticos están usando estas nuevas aleaciones "con memoria".

Se ha confirmado que logran hasta un sesenta por ciento menos de consumo de energía, según los últimos "tests" efectuados.

Para graficar lo anterior con un ejemplo, baste señalar que al utilizar una de estas aleaciones en cobre para los ductos de agua caliente de una bañera, se permite el paso del agua a la temperatura adecuada que se ha impreso en la "memoria" de la aleación. Si la temperatura sube más allá de lo debido, el ducto no permite su paso hasta que vuelva a tener la temperatura que su "memoria" le señala.

Por lo reciente de este descubrimiento, el implantar "memoria" a los metales, la tecnología aún está en la infancia, pero es indudable que afectará enormemente a todo el proceso industrial del futuro.

Hay quienes así pensaron siempre. Por ejemplo el físico norteamericano, Kenneth Emerson: "Existen piedras preciosas de textura molecular especial, que conservan una verdadera ‘memoria’ de las situaciones violentas captadas al azar durante su larga carrera".

"Esta memoria atómica, ya sospechada en el diamante, parece darse también en ciertas amatistas, las esmeraldas, las perlas y los rubíes".

"Creo que es susceptible de 'liberación', en fechas fijas, de acuerdo con un proceso que no depende en absoluto de la persona que lleva la alhaja, sino una especie de ciclo de perturbaciones moleculares, con características y causas desconocidas".

"Y la maldición consiste, por lo tanto, en una cierta 'onda de forma', que recrea de manera precisa las circunstancias psicológicas de una situación violentamente desordenada y que se apodera de aquel o aquella que tiene la desdicha de encontrarse en estrecho contacto con el mineral...".

Esta calidad de ser receptáculo de ondas, planteada por Emerson, explicaría que los diamantes y algunas piedras preciosas sean capaces de irradiar, a su vez, ondas benéficas o malignas que son captadas por el cuerpo humano.

Así habría una lejana conexión que explicaría la creencia de que algunas piedras se encuentran "cargadas", en el lenguaje de los esotéricos, por ritos mágicos, y la teoría de "memoria atómica" sustentada por el físico Emerson.

LAS PIEDRAS TALISMANICAS

(Ver artículo Amuletos, en esta misma categoría). Por tratarse de piedras preciosas, nos referiremos en este caso a algunas de ellas y, en especial, al ámbar.

El ámbar ("Elektron", en griego) es de color amarillo y tiene la propiedad de atraer cuerpos ligeros; algunos dicen que por formación de electricidad estática. Es una resina fósil de coníferas pertenecientes a la segunda era terciaria, según los geólogos.

Mundialmente se le reconoce al ámbar la propiedad de ejercer buenas influencias a quienes lo posean y de acarrearles fortuna en el amor, salud y negocios.

La escritora francesa Simone de Tervagne ha escrito incluso un libro sobre una de estas joyas de buena fortuna elaboradas con ámbar. Se trata del collar de la Diosa Durga, de la India, más conocida como la diosa de los Favores.

Respecto de esta joya nos cuenta lo siguiente: "...el collar, compuesto por cuarenta y seis cuentas de ámbar, es un rosario tibetano muy antiguo. Se encontraba primitivamente, varios siglos antes de la era cristiana, en un monasterio de Lhasa".

"Grandes iniciados, que practicaban la magia teúrgica, al manipularlo durante sus plegarias, lo 'cargaron' con radiaciones benéficas, de un poder tal que desafían el tiempo".

"Después de varios años de ensalmos y de pases magnéticos, cuando lo juzgaron 'digno de los dioses', algunos de los monjes franquearon los Himalayas por caminos escarpados, a fin de llevarlo a Banarés. Una vez allí, lo ofrecieron a la diosa de los Favores en el curso de ceremonias rituales".

Esta historia del collar o rosario fascinó al incansable viajero y escritor Pierre Loti, quien lo obtuvo para sí y lo llevo a Francia.

Al pasar los años, pudo comprobar lo benéfico de esta joya y se la obsequió a Valentine Dencausse, más conocida por su nombre de Madame Fraya, conocida vidente.

A la muerte de Madame Fraya, el collar de la diosa Durga salió a remate y lo adquirió la escritora Simone de Tervagne, la que en el libro ya citado da una larga lista de sorprendentes casos de curaciones y de favores concedidos por esta joya.

Entre los testimonios que aporta la señora de Tervagne sobre este collar de cuentas de ámbar, está el del experto Gustave Mathieu autor de varias obras sobre naturismo. Este señala lo siguiente: "Ya en sí mismo, el ámbar es una piedra 'mágica', utilizada, como se sabe, por los iniciados de las civilizaciones antiguas por su acción benéfica y su capacidad de curar ciertos males, en especial los trastornos nerviosos".

Todo mineral, lo mismo que todo metal, actúa como un emisor-receptor de ondas electromagnéticas en una banda extremadamente baja, al igual que los colores.

En lo que se refiere de manera más particular al ámbar, se desprende de esta substancia una emisión de ondas de formas particulares, provocando una vibración electrónica en concordancia con la célula viva. De ahí deriva su influencia benéfica sobre la salud.

De aquí que más de uno crea que, el collar de Pierre Loti, al ser todo de ámbar y estar unido de una manera particular, reacciona como un condensador electromagnético y se convierte, por esta misma razón, en "un potente emisor de ondas de formas", muy benéficas, que actúan entonces como un talismán.

Negar el carácter benéfico o maléfico de tal o cual objeto para algunos es simple insensibilidad. Dicen que las ondas que se desprenden serán beneficiosas o nefastas según la composición molecular del objeto considerado, es decir, la materia de que está hecho, debido a la forma especial en que tal objeto se presenta y según la orientación que se le da.

A partir de ahí, ese objeto puede convertirse en un condensador magnético, a veces con efectos muy potentes.

Por ejemplo, también se dice que las ondas de formas emitidas por las Pirámides impiden que se las sobrevuele sobre la vertical, ya que los giróscopos electrónicos y el ordenador de bordo de los potentes aparatos enloquecen.

Volviendo al collar mágico, el Sr. Mathieu agrega que, "después de haberlo tenido entre mis manos, me sentí invadido por una especie de profunda paz interior, una particular serenidad, prueba de su eficacia y de las ondas que emite".

"Como médico que soy, me complacería mucho tener la oportunidad de experimentar sobre su poder, por ejemplo, en ciertos trastornos psiquiátricos..."

Actualmente dicho collar o rosario de la diosa Durga o de los Favores continúa, hasta donde sabe la leyenda, en poder de la señora de Tervagne, quien permite que las personas que acuden a ella, lo vean y lo toquen para beneficiarse con sus radiaciones.

LAS PIEDRAS BENEFICAS

Entre las piedras benéficas siempre se menciona al Lápislázuli, capaz de atraer la suerte porque sí, sin pedirla.

El Zafiro, talismán que protege de los animales venenosos. El Rubí, que da fortaleza, valor y tenacidad. La Turquesa, símbolo de la sinceridad, preserva de las caídas.

De la Esmeralda se dice que proporciona el don de la premonición y la capacidad de predecir el futuro.

Otros aseguran que el Topacio, al infundir valor a quien lo porta, aleja el miedo durante los viajes difíciles.

EL ZODIACO

Se ha podido establecer que en el Medio Oriente, desde el tiempo de los sacerdotes Caldeos, se ha estudiado el horóscopo basado en el Zodíaco.

Estos primeros astrólogos al observar la regularidad de las estaciones, los movimientos de los astros y la periodicidad de las variaciones de la Luna en las menstruaciones femeninas y en las mareas, notaron una relación entre los astros y su influencia en los seres humanos y sobre el planeta mismo.

Así se ha establecido por algunos astrólogos que habría una correspondencia entre los signos del zodíaco y las conjunciones astrales que les son favorables. De la misma manera, habría piedras benéficas para determinados signos.

Como son muchos los que sobre este tema han escrito, hemos escogido los cuadros preparados por don Gaspar de Morales en el siglo XVI, basado en antiguos textos de alquimia, y los de Madame Soleil y Madame Marie Védrine, vidente astróloga francesa. Esta última señala que, habiendo piedras benéficas para cada uno de los signos del Zodíaco, hay una sola piedra que es benéfica para todos los signos: el Diamante, el viejo Indomable de los griegos.

CUADRO DE SIGNOS ZODIACALES Y PIEDRAS BENEFICAS

ARIES.- Signo regido por Marte.- Cristal, Rubí, Diamante y Zafiro.

TAURO.- Signo regido por Venus.- Diamante, Lapislázuli, Berilo Azul, Berilo Verde, Esmeralda, El Jade verde claro y el coral rosa. A falta de Diamante, el circón.

GEMINIS.- Signo regido por Mercurio.- Básicamente se recomienda gemas de colores cambiantes: Crisoberilo, en su variedad conocida como ojo de gato; Agata, Alejandrita. Zafiro blanco, Aguamarina muy pálida, Opalo, Berilo esmeralda y Esmeralda.

CANCER.- Signo regido por la Luna.- La Piedra de la Luna, Opalo, Berilo, Jacinto, Agata, pero sobre todo Perlas, ojala engastadas en Plata.

LEO.- Signo regido por el Sol.- Primero que nada, Diamante montado en oro. Topacio, Ciccina, Cuarzo estrellado, Crisoberilo dorado, Ambar amarillo (es una resina), Turquesa y Rubí.

VIRGO.- Signo regido por Mercurio.- Sus piedras coinciden con las de Géminis, añadiendo piedras azules y grises. Turmalina, Turquesa, Jade, Esmeralda y Agata Azul. También se sugiere la piedra Imán.

LIBRA.- Signo regido por Venus.- Le son particularmente favorables las gemas de tonalidad verde. La Esmeralda, el Circón azul verdoso, el Jade verde, Aguamarina, Jaspe, Turquesa y Amatista.

ESCORPIO.- Signo regido por Marte y Plutón.- El Granate, rojo fuerte; el Jacinto y la Venturita, Topacio y Amatista. Rubí fuerte.

SAGITARIO.- Signo regido por Júpiter.- Le son favorables Gemas de color púrpura, violeta o azul oscuro. Amatista, Zafiro azul, Turmalina azul. Morganita violeta y Lapislázuli. Esmeralda y Magnetita.

CAPRICORNIO.- Signo regido por Saturno.- Le convienen gemas oscuras. Por ejemplo, el Diamante negro, Opalo negro, ónice y piedras verde-oscuro como la Malaquita. Zafiro, Calcedonio.

ACUARIO.- Signo regido por Urano y Saturno.- Le convienen gemas de todas las gamas fluorescentes: Alejandrina, Ojo de Gato, Opalos irisados, Rubíes y Zafiros en su variedad de corindones. Amatista, Agata amarilla y Piedra de la Luna.

PISCIS.- Signo regido por Júpiter y Neptuno.- Le convienen gemas de azul-verdoso, color mar. Berilos, Lapislázuli. Turquesa, Circón estrella, Jade verde, Carbunclo, Esmeralda, Perla.

LAS PIEDRAS Y SUS VIRTUDES CURATIVAS

EL JASPE.- Está relacionada con Venus y Mercurio.- Al que la lleva consigo, sus virtudes son: hace victorioso, baja la fiebre, restaña las hemorragias.

ZAFIRO.- Relacionado con Júpiter y Mercurio.- Sus virtudes son: ampara la castidad; previene la lujuria; limpia los ojos, quita el dolor de la frente. Mitiga los dolores de vientre. Al que la lleva consigo: lo hace amable, benigno y pacífico, y da un buen color al rostro.

ESMERALDA.- Relacionada con Venus y Mercurio.- Llevada consigo: da buena memoria; acrecienta las riquezas; ahuyenta la tempestad; sirve contra las artes mágicas; sirve contra las pasiones del corazón.

BERILO.- Relacionado con Júpiter y Marte.- Sirve a la memoria; clarifica la vista.

TOPACIO.- Relacionado con Mercurio y Venus. Sirve: contra la melancolía, contra las fiebres malignas, restaña heridas al ponerla sobre ellas.

AMATISTA.- Relacionada con Marte y Júpiter.- Sirve para: puesta sobre el ombligo, evita que los vapores del vino hagan daño al cerebro; quita la embriaguez; elimina los malos pensamientos.

PERLAS.- Relacionada con Venus y Mercurio.- Sirve contra la peste; contra la fiebres malignas.

RUBI (Carbunclo).- Relacionado con Marte y Venus.- Ahuyenta y aparta el aire venenoso o contaminado; reconcilia amigos y enemigos; reprime la lujuria.

DIAMANTE.- Relacionado con Júpiter.- Quita los malos sueños, miedos y fantasmas. Sirve para reconciliar amistades. Amansa las fieras. Es contraveneno. (Puesto cautamente bajo la cabeza de la mujer, estando dormida, si fuere casta y leal a su marido se abrazara a él; y si no, se desviará y huirá...).

AGATA.- Relacionada con Venus y Marte.- Llevada consigo hace al hombre vigilante e invencible. Cura de las mordeduras de escorpiones y víboras. Mitiga las inflamaciones y ataja las llagas corrosivas. Sirve contra cualquier veneno.

CORAL.- Relacionado con Júpiter, Luna y Saturno.- Remedia los males del estómago; corta la epilepsia; libra las casas de los rayos; ahuyenta las tempestades.

LAPISLAZULI.- Relacionada con Mercurio y Venus.- Limpia el estómago, pecho y pulmones. Quita las verrugas y hace nacer nuevos cabellos en cejas y pestañas porque "enjuga el sudor maligno".

CONCLUSION

Desde lo más arcano de la antigüedad, las piedras preciosas nos han traído su leyenda de piedras benéficas y piedras nefastas. Han entronizado reinos y han llevado a grandes reyes y reinas al cadalso.

Están envueltas en una saga de vicisitudes de magia y ciencia. Hasta hace poco se las reconocía a algunas como "cargadas"; eran joyas "de poder", para influir con radiaciones positivas o negativas.

Sin embargo, fatídicas o bienhechoras, hasta ahora hay seres humanos que mueren por ellas.

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