Los científicos del Instituto Trofimuk de Geología Petrolera, Geología y Geofísica de la filial siberiana de la Academia de Ciencias de Rusia han llegado a esta conclusión tras analizar las muestras rocosas de los archipiélagos árticos: de la Tierra de Francisco José, de Terranova, de la Tierra del Norte y de la isla de Nueva Siberia. Los resultados han permitido echar un vistazo varios millones de años atrás.

«Para la gente de a pie, el concepto de continente es equivalente al de tierra firme. Pero para los geólogos, un continente incluye también sus fronteras submarinas», explica el profesor de la Academia de Ciencias e investigador principal del laboratorio de geodinámica y paleomagnetismo, Dmitri Metelkin.

Han sido estas muestras rocosas las que han permitido analizar la biografía de «Arctida», nombre con el que se conoce a un viejo continente que se formó hace más de 2.500 millones de años.

Reconstrucción del supercontinente de Rodinia.

Las placas litosféricas que hoy conforman la plataforma continental se combinaron hace mil millones de años, cuando la Tierra estaba habitada principalmente por microorganismos que prácticamente no dejaron rastro de su existencia. Arctida era entonces parte de un supercontinente llamado Rodinia. Hace unos 750 millones de años, el continente se dividió por completo en fragmentos separados por el espacio oceánico.

La segunda vez que el Ártico se formó fue hace unos 250 millones de años. Entonces los primeros dinosaurios comenzaron a poblar la Tierra. Arctida pasó a formar parte de otro supercontinente, Pangea. Poco después de que este dejara de existir, durante la formación del océano Ártico, los fragmentos de esta segunda Arctida volvieron a repartirse formando lo que es hoy la plataforma continental.

Hiperbórea

Esta región, situada en tierras septentrionales al norte de Tracia según la mitología griega y en la que existía una civilización ancestral que vivía hasta los cien años en completa felicidad, seguirá siendo solo un mito.

De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como Dioses. El dios Apolo conducía cada diecinueve años su carro hacia esta región para rejuvenecer. También se dice que a Medusa la desterraron a aquellas tierras.

«La hipótesis de que Hiperbórea —’más allá del norte’ en griego— estaba situada en la antigua Arctida no se sostiene», explicó a Izvestia el doctorado en Ciencias de la filial siberiana de la Academia de Ciencias de Rusia Nikolái Matúshkin. «Estamos hablando de que había un cuerpo geológico que existió hace cientos de miles de millones de años. Está claro que no podía haber ninguna civilización», sentencia.

En su investigación, el equipo demuestra que algunas zonas del fondo del océano Ártico no se unen a la plataforma de Eurasia y que se extienden casi hasta el Polo Norte son de origen continental, añade Román Veselovski, doctorado en ciencias del Departamento de Geología Dinámica de la facultad de Geología de la Universidad Estatal de Moscú.

Fuente: Sputnik.

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 2 comentarios
Comentarios
Nov 20, 2018
6:38

Me ha interesado mucho este tema….El planeta está cambiando (y el escape a otros planetas es la preocupación primera, me parece), y grandes espacios habitables desaparecerán. Un Gran tema!

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Nov 20, 2018
17:52
#2 Adolfo:

@María Ines Rennella Brucolleri: Que “el escape a otros planetas es la preocupación primera” me parece que es discutible.

Si, actualmente, la vida microbiana es posible en Marte, y es un tipo de biología compatible con la nuestra, entonces, es un riesgo muy grande el que se plantea, puesto que quien sabe a qué riesgos potenciales nos enfrentaríamos si decidiéramos colonizarlo.

Por otra parte, está el problema relacionado con la compatibilidad atmosférica, derivado de la composición de ésta. Y también está el problema de la inexistencia de un campo magnético que escude los emplazamientos de superficie de las mortales radiaciones cósmicas y solares.

Muy llevado y traído es el tema de la terraformación, pero ¿es que ya hemos decidido descartar éste planeta que por ahora es hospitalario y compatible con la vida?

Decididamente, si hemos de sobrevivir lo que habría que hacer es terraformar la Tierra para devolverla al estado preindustrial. Ello requiere de políticas de alcance mundial para poner fin a una serie de excesos que amenazan la biodiversidad y con ella la vida humana.

Temas tales como conversión de industrias contaminantes en no-contaminantes, la colaboración activa de los gobiernos con aquellas industrias que decidan dar el gran paso de contribuir a la perpetuación del medio ambiente que aún no nos es hostil, debería ser la prioridad.

Sólo sobreviven los más aptos. Los aptos son los que tienen el potencial de adaptarse. Sólo se adaptan los que tienen la inteligencia para ello.

¿Seremos lo suficientemente inteligentes para reconvertir nuestra civilización, en una compatible con la supervivencia del planeta, de manera que nuestra especie pueda sobrevivir en este planeta?

Que el slogan “USE, LUEGO DESCARTE” no se afiance por cuanto se refiere a nuestro planeta. Debería ser “USELO INTELIGENTEMENTE. RESPÉTELO, PUES DE EL ES, DE DONDE USTED PROVIENE”

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