Hasta ahora, Tultepec era la capital mexicana del mamut, pero el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Santa Lucía (Estado de México), le podría quitar el título. Restos de dos fueron encontrados en el mes de diciembre, uno en los cimientos de la torre de control, y otra en una de las pistas. Los trabajos continuaron, y a cinco meses de distancia se han encontrado, cuando menos, 60 de ellos.

Los esqueletos de estas bestias prehistóricas fueron encontrados en zonas donde estará la futura Torre de Control del Aeropuerto y en lo que serán las pistas.

Cuando los trabajos comenzaron en la zona se necesitó de tres arqueólogos, pero ahora trabajan un total de 31, cada uno con su equipo. La idea era recuperar material arqueológico sin impedir la construcción del aeropuerto, pero no había expectativa de encontrar tal número de restos de mamuts.

Hasta el momento se han encontrado arriba de seis decenas de estos gigantes, casi todos de la variedad columbi, junto con otro tipo de fauna asociada al pleistoceno, como bisontes, camellos y caballos.

Además de la fauna, también se han recuperado 15 osamentas humanas, pertenecientes a entierros prehispánicos, vasijas, obsidiana, y un cánido, que también estaba enterrado a manera de ofrenda.

Antiguo corredor

Los expertos creen que los humanos probablemente cazaron en esta región porque en la antigüedad había un cuerpo de agua llamado lago Xaltocan, y que los animales desenterrados tienen hasta 35.000 años.

El área era rica en vida silvestre durante la era de los mamuts, dado que representaba una intersección de cuatro valles distintos y, por lo tanto, actuaba como un corredor natural.

«Tal vez nuestros ancestros notaron el pasaje y se organizaron como sociedad para plantar trampas en el camino de migración y cazarlos», explica Pedro Sánchez Nava, coordinador nacional de antropología del INAH.

Los mamuts columbi (o mamuts colombinos), a diferencia de sus primos lanudos que vivían en la gélida tundra, tenían poco pelaje. Eran gigantes que alcanzaban los 4 metros de altura y pesaban entre 8 y 10 toneladas, y tenían enormes colmillos muy curvados. Se estima que vivían hasta los 65 años.

Se trata de uno de los últimos linajes de mamuts en extinguirse del planeta, sobre el cual caminaron hasta hace tan solo 12.000 años.

Fuente: INAH. Edición: Xataka/El Financiero.

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