Las algas que reverdecen el continente blanco se están propagando cada vez más a medida que el planeta se calienta.

El autor principal del estudio Andrew Gray geoetiqueta las floraciones de algas nevadas. Crédito: University of Cambridge.

Si bien la presencia de algas en la Antártida fue advertida hace mucho tiempo por diversas expediciones, como la realizada por el británico Ernest Shackleton, se desconocía su extensión total.

Ahora, un equipo de científicos ha realizado el primer mapa a gran escala de las algas microscópicas en la costa de la Península Antártica y ha advertido de que la vida vegetal seguirá propagándose por el continente helado a medida que las temperaturas globales se eleven por el cambio climático.

Aunque cada alga es microscópica, cuando crecen en masa, hacen que la nieve se vuelva verde brillante, un fenómeno que se puede ver desde el espacio y que se denomina «nieve verde».

El equipo científico, formado por investigadores de la Universidad de Cambridge y del British Antarctic Survey, ha combinado datos de satélite y observaciones sobre el terreno efectuadas durante dos veranos en la Antártida y sus conclusiones se han publicado en Nature Communications.

Los resultados del estudio supondrán un «avance significativo en nuestra comprensión de la vida terrestre en la Antártida y de cómo podría cambiar en los próximos años a medida que el clima se caliente», explica Matt Davey, del departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Cambridge y director de la investigación.

Las algas de la nieve son un componente clave de la capacidad del continente para capturar el dióxido de carbono de la atmósfera a través de la fotosíntesis.

Estas floraciones de algas verdes se encuentran alrededor de la costa antártica, particularmente en las islas a lo largo de la costa occidental de la Península Antártica, zonas «cálidas» en las que la temperatura media están justo por encima de los cero grados centígrados en el verano austral, que en el hemisferio sur va de noviembre a febrero. La Península es la parte de la Antártida que experimentó el calentamiento más rápido en la última parte del siglo pasado.

El estudio constata que la distribución de las algas verdes de la nieve también está «fuertemente influenciada por las aves y mamíferos marinos», cuyos excrementos actúan como un fertilizante natural altamente nutritivo que acelera el crecimiento de las algas. De hecho, más del 60 % de las algas está a menos de cinco kilómetros de una colonia de pingüinos, y cerca de lugares de anidación de aves o desembarco de focas.

Sin nieve en verano

Para este estudio, el equipo ha usado imágenes del satélite Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea tomadas entre 2017 y 2019 y las ha combinado con mediciones hechas en la Bahía Ryder de la isla de Adelaida y en la Península de Fildes, de la isla Rey Jorge.

«Identificamos 1679 florecimientos separados de algas verdes en la superficie de la nieve, que en conjunto cubrían un área de 1,9 km², lo que equivale a un sumidero de carbono de alrededor de 479 toneladas por año», la misma cantidad de carbono emitida por 875.000 viajes en coches de gasolina en el Reino Unido, apunta Davey.

Casi dos tercios de las floraciones de algas verdes se encontraban en islas pequeñas y bajas sin terreno elevado. A medida que la Península Antártica se calienta debido al aumento de las temperaturas globales, estas islas pueden perder su capa de nieve de verano y con ella sus algas nevadas. Sin embargo, en términos de masa, la mayoría de las algas de nieve se encuentran en un pequeño número de flores más grandes en el norte de la Península y las Islas Shetland del Sur, en áreas donde pueden extenderse a tierras más altas a medida que la nieve baja se derrite.

«A medida que la Antártida se calienta, creemos que la masa general de algas nevadas aumentará, ya que la propagación a tierras más altas compensará significativamente la pérdida de los pequeños parches de algas de las islas», advierte Andrew Gray, autor principal del trabajo e investigador de la Instalación de Espectroscopia de Campo del NERC, en Edimburgo.

La Antártida es el continente más austral del mundo, típicamente conocido como una tierra congelada de nieve y hielo. Pero la vida terrestre puede ser abundante, particularmente a lo largo de su costa, y está respondiendo rápidamente a los cambios climáticos en la región. Los musgos y los líquenes forman los dos mayores grupos visibles de organismos fotosintéticos, y han sido los más estudiados hasta la fecha.

Este nuevo estudio ha encontrado que las algas microscópicas también juegan un papel importante en el ecosistema de la Antártida y su ciclo del carbono.

Fuente: Universidad de Cambridge. Edición: El Español.

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