El nuevo coronavirus parece cortar la fibras del corazón en pequeños trozos y con gran precisión. Al menos eso es lo que ha sucedido al infectar células del corazón en un laboratorio, según revela un nuevo estudio.

Fibras del músculo del corazón afectadas por el coronavirus.

Un músculo sano del corazón (izquierda), creado a partir de células madre adultas, tiene largas fibras que le permiten contraerse. Una infección de SARS-CoV-2 causa que estas fibras se rompan en pequeñas piezas (derecha), lo que puede impedir el mantenimiento del ritmo cardíaco.

Este recorte de las fibras musculares, que pudo dañar permanentemente las células del corazón, ya es algo aterrador para un experimento en laboratorio; sin embargo, los investigadores han encontrado evidencia de que un proceso similar podría estar sucediendo en los corazones de los pacientes con COVID-19. Cabe destacar que este nuevo hallazgo, que ha sido publicado en la base de datos de preimpresión bioRXiv el mes pasado, aún no ha sido revisado por pares ni ha sido probado que efectivamente suceda en personas.

«Lo que estamos viendo aquí es algo completamente anormal», señala el coautor del estudio Todd McDevitt, investigador senior de Institutos Gladstone en San Francisco, en referencia a que no se conoce ninguna otra enfermedad que sea capaz de afectar las células cardíacas de esa manera.

El nuevo hallazgo podría explicar cómo la COVID-19 inflige daño al corazón. Estudios previos han encontrado señales de anormalidades en este órgano en pacientes infectados, incluyendo inflamación del tejido muscular, incluso en casos relativamente leves.

Para el estudio, los investigadores utilizaron células madre especiales y crearon tres tipos de células del corazón, conocidas respectivamente como cardiomiocitos, fibroblastos cardíacos y células endoteliales. En placas de Petri, estas células fueron expuestas al SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19. De estos tres tipos de células, el virus pudo infectar y hacer copias de sí mismo solo dentro de los cardiomiocitos, o células musculares del corazón.

El nuevo estudio fue presentado por Bruce Conklin (izquierda), Melanie Ott (centro), y Todd McDevitt (derecha).

Los cardiomiocitos contienen fibras musculares que están hechas de unidades llamadas sarcómeros, esenciales para las contracciones que permiten los latidos. Estos sarcómeros usualmente se alinean en la misma dirección para formar largos filamentos. Pero en la placa de laboratorio se reveló algo extraño: los filamentos estaban cortados en pequeños fragmentos.

«Las alteraciones descubiertas en los sarcómeros harían imposible que los músculos de las células cardíacas generen un ritmo cardíaco apropiado, con la sucesión regular de sístoles y diástoles», explica el Dr. Bruce Conklin, otro de los autores del estudio.

Pero los descubrimientos en laboratorio no siempre se traducen la vida real. Por lo que los investigadores analizaron muestras de tejido de tres pacientes fallecidos por COVID-19. Entonces vieron que los filamentos de sarcómeros estaban desordenados o reorganizados —en un patrón similar, pero no exactamente igual, al observado en los discos de Petri—.

Aún se necesitan más estudios para concluir que los cambios en los sarcómeros vistos en las células cardíacas son permanentes. Los autores notan que los científicos necesitan llevar a cabo un proceso especial para verlos, algo que no es usualmente practicado, lo que explicaría por qué este hallazgo puede haber pasado desapercibido en autopsias hasta ahora.

«Espero que nuestro trabajo motive a los doctores a revisar muestras de sus pacientes y buscar estas características», añora McDevitt.

ADN borrado

Los investigadores también observaron otro extraño hecho en los experimentos de laboratorio. Para algunas células del corazón, el ADN dentro del núcleo parecía haber desaparecido. «Esto podría significar que las células están esencialmente inutilizadas y no son capaces de desarrollar sus funciones normales», dicen los autores.

Una vez que los científicos entiendan cómo el SARS-CoV-2 daña las células cardíacas, podrían usar drogas para mitigar estos efectos. Por ejemplo, si el virus utiliza enzimas para cortar los sarcómeros, sería posible hallar una droga que bloqueé esta enzima. (Aunque los autores aclaran que aún no está claro si es el virus el que directamente corta los sarcómeros o si este desata células para cortar las fibras por medio de otro mecanismo).

«Será importante identificar una terapia de protección, una que salvaguarde el corazón del daño que estamos viendo en nuestros modelos. Aún si no podemos prevenir que el virus infecte las células, podemos darle al paciente drogas que prevengan estas consecuencias negativas cuando la enfermedad está presente», concluye McDevitt.

Fuente: Live Science. Edición: MP.

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 2 comentarios
Comentarios
Sep 11, 2020
3:24
#1 RICARDO ZARZOSA GIBERT:

MUCHAS GRACIAS POR SU PROLÍFICA INFORMACION
GRACIAS.

PREGUNTA ¿HAY ALGUNA RELACIÓN CON LOS REACTIVOS O RH NEGATIVOS. ? cuales estudios.

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Sep 11, 2020
11:19
#2 Maria del Carmen Vigil Campodonico:

Por eso es altamente recomendable la ingesta de aspirina o de ácido acetil salicilico que proteje las células cardíacas, alcaliniza la sangre y “quema” al virus.

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