Estos ríos unen la costa con puntos situados 10.000 kilómetros mar adentro.

Utilizando robots submarinos autónomos, científicos de la Universidad Occidental de Australia han identificado la existencia de importantes corrientes que circulan sobre el fondo marino, en la plataforma continental frente a la costa australiana.

Este fenómeno ya se había estudiado, pero solo ahora se ha documentado su dimensión continental, al extenderse alrededor de toda Australia. Su nombre es Dense Shelf Water Cascades (DSWC), algo así como cascadas de plataforma de agua densa.

Según han concluido los investigadores, dirigidos por Charitaha Pattiaratchi, estos ríos se forman en invierno y son consecuencia del enfriamiento del agua de la superficie, frente a las costas australianas. Cuando este enfriamiento ocurre, el agua se hace más densa y tiende a sumergirse, fluyendo mar adentro sobre la plataforma continental gracias a la acción de la gravedad sobre la inclinada plataforma.

La temperatura superficial del mar (TSM) de mayo a junio alrededor de Australia muestra una franja de agua más fría en la costa.

Los datos analizados señalan que estas corrientes se extienden hasta distancias de 10.000 kilómetros de la costa.

Desde la costa hasta mar adentro

Como es de esperar, las corrientes tienen una gran influencia sobre el transporte de nutrientes, materia animal y vegetal y polución mar adentro, lo que hace pensar que los ríos submarinos tienen una gran importancia a nivel global.

«El océano cercano a la costa recibe toda la materia suspendida y disuelta, que incluye nutrientes, plantas, animales y polución», ha dicho Yasha Hetzel, coautor del estudio. «Representa un importante componente del medio oceánico, conectando la tierra con el océano profundo».

Propiedades del agua medidas por los robots submarinos.

En opinión de Pattiaratchi, esto hace que el hallazgo sea muy relevante: «Este es el descubrimiento más importante en oceanografía costera en décadas, y no solo en Australia, sino globalmente».

Dado que estos ríos submarinos fluyen bajo la superficie, no pudieron ser observados por medio de satélites. Su estudio solo fue posible gracias a robots submarinos autónomos que permitieron obtener una ingente cantidad de información. En concreto, los robots —que forman parte del Sistema de Observación Marina Integrada de Australia— llevaron a cabo 126 misiones entre los años 2008 y 2019.

Gradiente de densidad mensual para las diferentes zonas estudiadas (Kimberley, Pilbara, Two Rocks, Investigador Strait y Cooktown).

Según ha detallado Tanziha Mahjabin, primera autora del trabajo, «los datos se han recogido durante más de una década y equivalen a pasar más de 2.500 días en el mar». Solo así han podido examinar lo ocurrido en distintas zonas de la gigantesca Australia en diferentes épocas del año.

Los detalles sobre este hallazgo han sido publicados esta semana en Scientific Reports.

Fuente: Phys.org/Live Science. Edición: ABC.

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