En junio de este año, investigadores del observatorio Jodrell Bank en Macclesfield, Reino Unido, detectaron la señal FRB 121102 repitiéndose en un periodo que duraba en total 157 días: con 90 días de actividad y 67 de silencio. Ahora, tras poco más de dos meses, otros telescopios detectaron nuevos estallidos de radio provenientes de la misma dirección, justo en el tiempo que había sido estimado que volverían.

FRB 121102.

El círculo verde marca de donde proviene la señal FRB 121102. Crédito: Rogelio Bernal Andreo.

Actualmente, varios equipos de investigadores compiten para predecir con la mayor exactitud el ciclo de resurgimiento de esta señal originada a 3.000 millones de años luz de distancia, en una galaxia enana. Entre ellos un equipo del Observatorio Nacional de China que, gracias al telescopio FAST, detectó al menos 12 ráfagas de intensidad variada provenientes de la dirección de FRB 121102 entre el 29 de julio y el 17 de agosto.

Los científicos chinos establecieron un ciclo de 156 días terrestres y prevén que el próximo «apagado» se produzca entre el 31 de agosto y el 9 de septiembre. «Si la fuente continúa encendida después de estas fechas, ello significaría que el período estimado de la fuente no es real o tiene una evolución», afirmaron.

Otro grupo de estudiosos liderado por Marilyn Cruces, del Instituto Max Planck de Radioastronomía (Alemania), difiere de esta estimación de ciclo completo en solo un día. Según sus cálculos, este duraría 157 días, de los cuales la fuente FRB 121102 estaría activa 90 días y otros 67 inactiva. En su previsión, la fase actual de llamaradas duraría hasta el 14 de octubre próximo, luego la fuente hibernaría 67 días y volvería a emitir entre el 17 de diciembre de 2020 y el 24 de marzo de 2021.

Observatorio Jodrell Bank, Reino Unido.

Esta clase de emisiones intensas de ondas de radio puede liberar tanta energía como cientos de millones de soles en cuestión de milisegundos, pero la mayoría de las ráfagas observadas han estallado solo una vez, para luego desaparecer sin dejar rastro de su intensidad. Esto hace que sea muy difícil determinar la naturaleza de estas señales y monitorear su comportamiento.

Solo unas pocas fuentes de ráfagas rápidas han repetido sus emisiones durante las observaciones y los científicos esperan que esta pequeña muestra les permita desentrañar el enigma de todo el fenómeno.

El Dr. Kaustubh Rajwade de la Universidad de Manchester, quien dirigió la investigación de junio pasado, dijo: «Este es un resultado emocionante. De hecho, este es solo el segundo sistema donde creemos que hemos visto esta modulación en la actividad de las ráfagas. Detectar una periodicidad provee una limitación al origen de los estallidos de radio: por ejemplo, los ciclos de actividad podrían ser un argumento en contra de una estrella de neutrones en precesión como fuente».

Fuente: ScienceAlert/Yahoo!. Edición: RT.

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