La explicación de que una civilización extraterrestre la esté emitiendo no está descartada.

Interpretación artística del modelo de modulación orbital donde el progenitor de la FRB (azul) orbita un compañero astrofísico (fucsia). Crédito: Kristi Mickaliger.

Las ráfagas rápidas de radio (FRB) son uno de los eventos más misteriosos del universo. Estos poderosos estallidos de energía desconcertaron a los astrónomos cuando fueron descubiertos en 2007. Y desde entonces, se han detectado evidencias de más de 100 FRBs.

Ahora, un estudio hecho por un equipo internacional de científicos cree haber descubierto nueva información sobre uno de estos eventos más importantes y conocidos hasta ahora, llamado FRB 121102 y caracterizado por repetirse en un patrón concreto.

En el transcurso de cuatro años, los científicos utilizaron el Telescopio Lovell en el Observatorio Jodrell Bank, en Inglaterra, para estudiar esta señal minuciosamente, descubriendo que las emisiones de 121102 siguen un patrón cíclico muy particular, con destellos de radio observados en una ventana de aproximadamente 90 días, seguida de un silencio de 67 días. Es decir, el mismo comportamiento se repite cada 157 días.

En su artículo, los investigadores explican que 121102 es la segunda FRB repetitiva (por ahora se han detectado 19) en el que se ha encontrado una actividad periódica. Solo que en este caso la escala de tiempo de cada ciclo es 10 veces más larga que la periodicidad de 16 días descubierta recientemente por el telescopio CHIME, en Canadá, en el FRB 180916.J10158 + 56.

El círculo verde marca de donde proviene la señal FRB 121102. Crédito: Rogelio Bernal Andreo/DeepSkyColors.com.

«El hallazgo de al menos algunas FRBs repetitivas ha descartado a los eventos cataclísmicos como los progenitores de estos particulares estallidos», escriben los autores en el artículo publicado en arXiv.

Mientras algunos astrónomos han sospechado que un tipo de estrella de neutrones de rápida rotación llamada magnetar podría ser la causa de las señales de radio, otros han sugerido que tal vez sean obra de una civilización extraterrestre tratando de comunicarse. Esta última investigación, ha descartado la teoría del magnetar.

«La detección de una periodicidad proporciona una restricción importante sobre el origen de los estallidos, y los ciclos de actividad podrían ser un argumento en contra de una estrella de neutrones en precesión», dijo el autor principal Kaustubh Rajwade de la Universidad de Manchester.

La naturaleza cíclica de estos eventos sugiere que tal vez estén asociados a un sistema binario, donde uno de los objetos orbita el otro, pero aún se necesita más investigación para probarlo.

Considerando todo lo anterior, al parecer, la teoría que las señales son emitidas por una civilización extraterrestre todavía sigue sobre la mesa.

Fuente: Popular Mechanics.

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