En algunas escrituras y tradiciones antiguas se pueden encontrar menciones de una época en que la Luna no existía en el cielo.

La luna se eleva sobre el templo de Poseidón, en Grecia. Crédito: Alkis Konstantinidis.

En la Antigua Grecia

Demócrito y Anaxágoras mencionan que hubo un tiempo en que no se veía luna en el cielo nocturno.

Al describir la historia de la región griega de Arcadia, Aristóteles escribe que los pelasgos ('gente del mar' en griego) vivieron en el área desde tiempos muy antiguos; «en un momento en que la luna no existía».

Apolonio de Rodas menciona algo similar; habla de una época en la que no todos los objetos celestes existían en el cielo; antes de la época de la generación de Deucalión y Pirra; cuando la luna no estaba y los únicos humanos que existían eran los pelasgos que vivían en las montañas de Arcadia (región de Grecia). Estos habitantes de Arcadia también eran conocidos como Proselenes (que significa 'los que estuvieron antes de la luna' en griego).

Anaxágoras, quien vivió en el siglo V a.C., fue una de las primeras personas en la historia registrada en reconocer que la luna era un cuerpo rocoso y montañoso, y no una deidad.

En la obra de Plutarco, Moralia, encontramos lo siguiente: «Había seguidores de arcadianos de Evandro, los llamados pueblos prelunares».

De manera similar, Ovidio escribió: «Se dice que los arcadios poseyeron su tierra antes del nacimiento de Zeus, y la gente es más antigua que la luna».

Esteban de Bizancio escribió: «Arcadios y hembras, ambos existieron antes de la luna».

Arcadia.

Representación de Arcadia, del pintor romántico Friedrich August von Kaulbach.

Hipólito se refiere a una leyenda que dice que «Arcadia dio a luz a Pelasgo, de mayor antigüedad que la luna».

Luciano de Samósata en su obra Sobre la Astrología menciona que «los arcadianos afirman en su locura que son más viejos que la luna».

En Sudamérica

También se han encontrado evidencias en otras partes del mundo, las tradiciones orales de los indígenas colombianos de las tierras altas de Bogotá, en las cordilleras orientales de Colombia, se refieren a un tiempo antes de la luna: «En los tiempos más remotos, cuando la luna aún no estaba en los cielos», dicen los miembros de la tribu chibcha.

Más al sur del continente americano, en Tiahuanaco, los símbolos en la Puerta del Sol y los muros de Kalasasaya proporcionan evidencia de que la luna entró en órbita alrededor de la Tierra en un momento específico en el tiempo, hace unos 12.000 años. Esta conclusión fue alcanzada en 1956 por el investigador y autor Hans Schindler Bellamy que examinó el monumento. Él escribió al respecto en su libro El Calendario de Tiahuanaco.

Foto antigua de la Puerta del Sol, Tiahuanaco.

Bellamy interpretó los antiguos símbolos astronómicos como una historia que cuenta sobre la luna. Explica que los caracteres de la piedra son matemáticos e información astronómica. Además de indicar cuándo llegó la luna, afirman que antes de que entrara en órbita, la Tierra giraba más lentamente y tenía solo 290 días. Debido a esta diferencia en el tiempo, se cree que el planeta estaba rotando sobre su eje a una velocidad más velocidad pausada que hoy y, por lo tanto, tenía días más largos.

Según el mencionado autor, la interpretación de los símbolos nos dice que estas características de la Tierra cambiaron con la llegada de la luna, la cual habría causado una gran agitación debido a la atracción gravitatoria. Habría habido un aumento de tormentas, terremotos, inundaciones y demás cantidad de desastres. Se piensa que este evento puede haber sido la fuente de la que bebió el Gran Diluvio en la historia del Arca de Noé, así como de otras historias que inundan varias culturas alrededor del mundo.

En la Biblia

En el Génesis bíblico (1:14) se menciona que Dios dijo «Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años». Es notable que se mencionen estaciones, días y años, pero que se omitan los meses. ¡Y el mes deriva su significado y su nombre de la luna!

La mención de meses se hace por primera vez en Génesis 7:11, en relación con el Diluvio de Noé.

Todo esto no prueba, por supuesto, que antes de ese tiempo no hubiera luna y, en consecuencia, tampoco meses. Sin embargo, se podría decir que la Biblia no dice necesariamente en Génesis 1 que en el cuarto día de la Creación también apareció la luna como el satélite de de la Tierra, lo que da lugar a algunas especulaciones.

El Diluvio comenzó el día diecisiete del segundo mes (Génesis 7:11). ¿Pudo haber sido la captura de la luna por la Tierra fundamental para causar el Diluvio? Si es así, la primera aparición de la luna (o el primer mes) pudo haber sido la señal para que Noé construyera el arca. Quizás en el décimo día del segundo mes la luna estaba tan cerca del planeta que, como señal de la inminente calamidad, se instó a Noé a entrar en el arca (Génesis 7:1-10). Luego, en el día diecisiete del segundo mes, la luna quizás ejerció su influencia catastrófica para causar el Diluvio en la Tierra.

Si de hecho esto fue así —que por supuesto es una cuestión de elucubración basada en fuentes ajenas a la Biblia—, explica que desde entonces el tiempo también se dividió en meses, mientras que esto aún no se había hecho antes en las escrituras, en Génesis 1:14.

En África

África también proporciona su propio punto de vista. Según la leyenda zulú, la luna fue traída hace cientos de generaciones por dos hermanos de forma alienígena y reptiliana, Wowane y Mpanku.

La Luna en forma de huevo.

Tal como cuenta el chamán Credo Mutwa, estos dos hermanos robaron la luna en forma de huevo del «Gran Dragón de Fuego» y vaciaron la yema hasta que quedó hueca. Luego la «hicieron rodar» a través del cielo hasta la Tierra, lo que provocó eventos cataclísmicos en este planeta que terminaron con la «Edad de Oro» del pasado.

Conclusión

El antiguo recuerdo de una Tierra habitada por humanos sin luna ha pasado de generación en generación formando las tradiciones de numerosas civilizaciones. ¿Son simples mitos o hay algo más? Y es que las preguntas son más que interesantes si consideramos la segunda opción.

¿Cómo llegó la luna allí? ¿Es parte de la Tierra y un colosal impacto como afirman las teorías científicas? ¿Es totalmente natural su existencia en su posición actual o acaso se formó en otra parte y fue traída a su órbita —y tal vez en parte manufacturada— por una civilización extraterrestre?

Referencias:

Por MysteryPlanet.com.ar

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