Cuando hablamos de ovnis, estamos acostumbrados a mirar hacia arriba, pero también es posible encontrarlos mirando hacia abajo: desde satélites que toman imágenes de la Tierra.

Ovnis.

Crédito: Pixabay.

El Proyecto Galileo que estoy liderando tiene como objetivo desentrañar la naturaleza de los —ahora llamados— fenómenos aéreos no identificados (UAPs).

Además de construir su primer sistema de telescopios en el techo del Observatorio de la Universidad de Harvard en los próximos meses, el proyecto planea usar los datos de Planet Labs —cuya flota de satélites en miniatura captura imágenes de todo el mundo una vez al día con una resolución espacial de 12 pies por píxel— para buscar ovnis desde arriba.

Los algoritmos de inteligencia artificial (IA) pueden distinguir artefactos extraterrestres de objetos familiares como un meteorito, un avión o un fenómeno atmosférico. Dado que no hay pájaros, aviones o relámpagos sobre la atmósfera terrestre, cualquier objeto con una elevación superior a 50 kilómetros parecería inusual y merecería un análisis más detallado.

Deducción por eliminación

El método más sencillo para abordar esta tarea lo definió Arthur Conan Doyle en el libro The Case-Book of Sherlock Holmes, donde afirmó: «Cuando hayas eliminado todo lo que es imposible, entonces lo que quede, por improbable que sea, debe ser el verdad».

La deducción por eliminación es la mejor manera para que un habitante de las cavernas concluya que un teléfono celular no es una roca brillante, según la capacidad del dispositivo para grabar voces e imágenes. De manera similar, al analizar nuevos datos de telescopios, los algoritmos de IA podrían separar objetos desconocidos de aquellos que son naturales o hechos por humanos. Esto podría ser parte de una experiencia de aprendizaje porque: «Lo que quede, por improbable que sea, debe ser la verdad».

Un artefacto extraterrestre se puede distinguir de un objeto terrestre, no solo resolviendo pernos o etiquetas inusuales impresas en su hardware, sino también en función de su comportamiento inusual. Las anomalías de comportamiento incluyen movimiento a velocidades o aceleraciones sin precedentes, no accesibles a los fenómenos naturales o creados por humanos, así como actividad inteligente —buscar información o responder a las circunstancias de maneras que los objetos familiares no pueden imitar—.

Usamos rasgos de comportamiento de forma rutinaria en nuestra vida diaria para reconocer a las personas inteligentes incluso antes de relacionarnos con ellas. La combinación de características físicas y de comportamiento inusuales podría establecer el caso de equipos tecnológicos extraterrestres más allá de una duda razonable.

Una de las tantas imágenes de nuestro planeta obtenida por los satélites de Planet Labs.

Una vez que se identifica un objeto extraterrestre, el desafío pasa a descubrir su propósito. Conocer la intención de los visitantes de nuestra casa es de suma importancia para guiarnos sobre cómo interactuar con ellos. Un encuentro con un visitante extraterrestre podría malinterpretarse fácilmente, como en la historia del caballo de Troya de la mitología griega, especialmente si el sistema de IA del huésped es mucho más avanzado que nuestra inteligencia natural.

Propulsión ovni

El hardware extraterrestre puede aprovechar la realidad física que va más allá de nuestra comprensión científica actual. Esto sería natural si el objeto fuera fabricado por una cultura científica cuya base de conocimiento científico fuera mucho más avanzada que nuestra comprensión centenaria de la mecánica cuántica y la gravedad.

Estamos seguros de que nuestra comprensión del universo es incompleta, porque etiquetamos dos de sus constituyentes más abundantes como «materia oscura» y «energía oscura», por falta de un mejor conocimiento de su naturaleza.

Solo sabemos que la materia oscura induce gravedad atrayente como la materia común que encontramos en la Tierra, mientras que la energía oscura induce gravedad repulsiva, lo que desencadena la expansión acelerada del universo. Si una civilización tecnológica extraterrestre pudiera aprovechar estos componentes cósmicos desconocidos pero más abundantes para alimentar la propulsión de sus vehículos, nuestros telescopios no detectarían las columnas de escape estándar que generalmente rodean las naves hechas por humanos.

Las leyes conocidas de la física y las matemáticas deben aplicarse a todas las civilizaciones tecnológicas que hayan existido en los 13.800 millones de años transcurridos desde el Big Bang. Sin embargo, aún podría haber capacidades de propulsión y comunicación más allá de nuestra imaginación, de acuerdo con nuestro conocimiento actual. En ese caso, un encuentro con artefactos extraterrestres nos educará sobre la naturaleza misma y no solo sobre la existencia de otras civilizaciones más allá de la nuestra.

La nueva lección sobre la naturaleza podría ser mucho más importante porque ampliará nuestra comprensión del universo en general. La experiencia eureka sería similar a la de los habitantes de cuevas que aprenden sobre paisajes distantes, mucho más allá de los experimentados, en función de las imágenes almacenadas en el teléfono celular que encontraron.

Al observar la historia humana, un comité interestelar podría decidir que hasta el momento no hay evidencia de inteligencia en el sistema solar. Pero nuestros sistemas de IA podrían recibir una puntuación más alta si tienen parentesco con sus parientes tecnológicos, esos sistemas de IA producidos por extraterrestres. Esperamos que nuestros niños tecnológicos, es decir, los sistemas de inteligencia artificial que desarrollamos, lo hagan mejor que los humanos. En el esquema más grande del universo, el cielo es el límite.

Por Avi Loeb. Edición: MP.

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 2 comentarios
Comentarios
Ene 26, 2022
20:36
#1 HORACIO:

DIGO Y CON LAS IMAGENES SATELITALES NO PUEDEN VER LOS PAISE QUE SE C*GAN DE HAMBRE Y LOS CHICOS NO TIENEN NI PARA UN VASO DE LECHE.??? POR DIOS COMO BOLUD*AN.....!!!!

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Ene 26, 2022
23:46
#2 HORACIO:

SI EL MUNDO O LAS POTENCIAS GASTARAN LA PLATA DONDE SE DEBE...SERIA UNA MARAVILLA.!!! pero asi estamos los chinos tienen un robot en Marte buscando la quinta pata al gato....mientrasel 80% de los chinos comen ratas y cucarachas para sobrevivir .....

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