El tercer panel de una obra de arte del siglo 13 ha sido hallado… en la cocina de una mujer francesa.

Una anciana francesa exhibió durante largo tiempo, sobre uno de los muros de la cocina de su hogar, una pintura de Jesucristo. Ella misma comentó al portal The Guardian que la obra había estado en su familia por mucho tiempo, más del que podía recordar, y que nunca se preguntó cuál sería su origen. Simplemente asumió durante toda su vida que se trataba de una representación religiosa típica rusa.

Cuando esta mujer se mudó de su casa en septiembre de este año, esta pintura se desecharía junto con muchas otras cosas en su casa. Sin embargo, la Casa de Subastas Actéon, el subastador local encargado de evaluar lo que se quedaría o se iría, descubrió que esta en realidad era una obra perdida del antiguo maestro renacentista Cimabue.

Lo más impactante de ello es que el domingo 27 de octubre la obra, reconocida por su inmenso valor histórico, se vendió en una subasta por la «módica» cifra de US$ 26.8 millones.

Según ha informado la Casa de Subastas Actéon, este es un hito en el mundo de las subastas, y esta pintura ha batido un récord mundial al venderse por una suma tan alta. De hecho, este es el precio más elevado que una pintura maestra europea ha recibido en una subasta desde que Salvator Mundi del polémico Leonardo Da Vinci se vendió por US$ 450 millones en 2017.

La historia de la pintura

La pintura en cuestión tiene unos 25.4 centímetros de alto y está pintada en un panel de madera de álamo. Se titula La burla de Cristo y en ella se observa una escena protagonizada por Jesús desaliñado, rodeado de hombres con expresiones agresivas.

Cimabue, su autor, trabajó entre 1272 y 1302 como pintor y maestro, y luego fue reconocido como el primer maestro europeo en mostrarse a favor del estilo naturalista del Renacimiento.

Los historiadores que han analizado la obra, consideran que esta forma parte de un retablo terminado en el año 1280, y que pudo haber estado colgado en algún lugar de Europa, pues el autor, Cimabue, era de Florencia, Italia.

‘Flagelación de Cristo’ (izquierda), y la ‘Madonna y el niño entronizados entre dos ángeles’.

Aunque se trata de una serie completa de pinturas similares, y hasta ahora solo se han descubierto dos paneles como este: la Flagelación de Cristo, que reposa actualmente en la Colección Frick en Nueva York, y la Madonna y el niño entronizados entre dos ángeles, en la Galería Nacional de Londres. Todavía faltan cinco por encontrar.

Y de hecho, los pasos para confirmar su autenticidad incluyeron comparaciones con las dos obras mencionadas. Por ejemplo, los investigadores compararon los patrones de agujeros de gusano presentes en la parte posterior de los paneles. «Puedes seguir los túneles hechos por los gusanos», explicó el historiador de arte Eric Turquin. «Es el mismo panel de álamo».

La historia de esta pintura es un vivo ejemplo de ese famoso dicho que plantea que «no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos».

Fuente: Live Science. Edición: TekCrispy.

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