Hace unos 110 millones de años, algunas especies de antiguos cocodrilos caminaban sorprendentemente sobre sus dos patas traseras, como si fueran dinosaurios, y medían tres metros de longitud, según revelan huellas prehistóricas encontradas en Corea del Sur.

Esta ilustración muestra cómo podría haber sido el cocodrilo prehistórico de dos patas.

La escena es difícil de imaginar, especialmente porque se cree que los cocodrilos han permanecido relativamente iguales a través de los millones de años de evolución. Tan arraigado está el concepto de cocodrilo cuadrúpedo, que los expertos casi pasan por alto lo que ahora sería un ancestral pariente bípedo del animal.

Mientras investigaban huellas fosilizadas en la formación Jinju, en Corea del Sur, los paleontólogos dieron con unas extrañas pisadas reptiloides. Y a pesar que al principio pensaron que estaban ante las huellas de un pterosaurio bípedo gigante que le dio un descanso a sus alas caminando sobre la marisma, al examinarlas más minuciosamente observaron algo que lucía extrañamente familiar, la impresión del talón y escamas.

«Los dinosaurios y sus descendientes las aves caminan en cuclillas y los cocodrilos caminan sobre sus pies dejando claras impresiones del talón, como lo hacen los humanos», explicó Kyung Soo Kim de la Universidad Nacional de Educación de Jinju.

Pero si las pisadas eran de cocodrilos como los conocemos había algo que los investigadores no pudieron hallar por ningún lado: huellas de las manos.

El gran estado de conservación de las pisadas fósiles permitió descartar que las marcas de las extremidades delanteras desaparecieran con el tiempo. Y, si bien la criatura que dejó las pisadas parecía moverse en dos patas como algunos dinosaurios hacían, las pisadas no pertenecían propiamente a las de un dinosaurio. Asimismo, tampoco a un cocodrilo moderno.

Las huellas del antiguo cocodrilo en el sitio Sacheon Jahye-ri en Corea del Sur.

«Los cocodrilos típicos crean caminos anchos y, curiosamente, los rastros que encontramos tienen un aspecto muy estrecho, más como un cocodrilo que se balancea sobre una cuerda floja. Cuando se combina con la falta de marcas de arrastre de cola, se hizo evidente que estas criaturas se movían de forma bípeda», señaló Kim.

«Las huellas miden alrededor de 24 centímetros, lo que sugiere que quienes las hicieron tenían patas aproximadamente de la misma altura que las piernas humanas adultas», agregó Anthony Romilio, paleontólogo de la Universidad de Queensland, quien además  apunta que la longitud total de esta especie bípeda debió alcanzar los 3 metros.

Nueva especie

Tan descabellado como parece al principio, tal vez pueda haber un precedente para tan asombroso balance en la locomoción entre cocodrilomorfos —el grupo que incluye modernos cocodrilos y sus parientes extintos—.

Se sabe que en Corea, durante el Jurásico, una variedad de antiguo cocodrilo llamado Batrachopus dejó rastros estrechos, indicando un andar semi-terrestre. Desde luego, los nuevos rastros son más del doble de grandes que los previamente reportados para los Batrachopus, pero los autores creen que podrían estar relacionados.

Es por esto que el equipo ha asignado las pisadas a una potencial nueva especie: Batrachopus grandis. Si están en los cierto, ninguna otra especie de Batrachopus identificada a partir de huellas fósiles ha sido descrita en semejante detalla hasta ahora.

El descubrimiento es, como mínimo inesperado. Los rastros de cocodrilos prehistóricos sin evidencia alguna de las extremidades delanteras nunca habían sido hallados antes en el registro fósil. Pero esto puede deberse al hecho que los investigadores del pasado descartaron rápidamente la idea de una locomoción bípeda para estas criaturas.

El estudio con más detalles ha sido publicado en Scientific Reports.

Fuente: ScienceAlert.

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