Según revela un artículo recién publicado en Nature, un importante linaje de los primeros humanos modernos contribuyó de forma decisiva a los ancestros de los europeos de la actualidad. Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo el análisis genético de poblaciones del Paleolítico más completo de cuantos se han realizado hasta ahora.

Recreación de un ser humano moderno de la Edad de Hielo. Crédito: Stefano Ricci.

Recreación de un ser humano moderno de la Edad de Hielo. Crédito: Stefano Ricci.

Los humanos modernos (nuestra especie) llegaron a Europa hace unos 45.000 años y han vivido allí desde entonces, pero muy poco se sabe acerca de la composición genética de esas poblaciones pre-neolíticas. Al frente de un equipo de científicos, David Reich, de la Escuela Médica de Harvard, en Boston, ha analizado los datos del genoma completo de 51 humanos modernos que vivieron hace entre 45.000 y 7.000 años, y ha encontrado que los primeros representantes de nuestra especie que llegaron al continente apenas si aportaron una pequeña cantidad de variación genética a los europeos actuales.

En cambio, los europeos de hoy en día sí que pueden rastrear su ascendencia hasta un grupo de seres humanos que vivieron en el noroeste de Europa hace unos 35.000 años. Esta población de fundadores, que formaba parte de la cultura auriñaciense, fue desplazada cuando otro grupo de los primeros hombres modernos, miembros de una cultura diferente conocida como el Gravetiense, entró en escena.

Tres cráneos de unos 31.000 años de antigüedad de Dolni Vestonice (República Checa). Durante los siguientes 5.000 años, todas las muestras analizadas (de Bélgica, República Checa, Austria o Italia) está estrechamente relacionadas, lo que refleja un aumento de la población asociada a la cultura Gravetiense.

Tres cráneos de unos 31.000 años de antigüedad de Dolni Vestonice (República Checa). Durante los siguientes 5.000 años, todas las muestras analizadas (de Bélgica, República Checa, Austria o Italia) está estrechamente relacionadas, lo que refleja un aumento de la población asociada a la cultura Gravetiense.

A pesar de ello, los descendientes de aquella población «fundadora» se pueden rastrear a lo largo de todo el sudoeste de Europa hacia el final del último máximo glacial, hace alrededor de 19.000 años, y los investigadores piensan que esas poblaciones fueron, precisamente, las que repoblaron Europa después de que las extensas capas de hielo que cubrían gran parte del continente se retiraron.

El estudio revela también que una variante genética adicional pudo haberse originado en el cercano oriente hace unos 14.000 años. La variante puede encontrarse en la actualidad entre los habitantes de esa zona.

Al mismo tiempo, la cantidad de ascendencia Neandertal presente en los europeos modernos ha ido disminuyendo paulatinamente en los últimos 45.000 años, desde el 3-6% hasta los valores actuales, que rondan el 2%.

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