Las avestruces fueron cazadas por los antiguos egipcios desde los tiempos predinásticos. Sus huevos fueron usados ampliamente durante este periodo con varios propósitos, desde servir de alimento hasta contenedores una vez vaciados. Uno de estos huevos fue hallado en una tumba en Nubia, perteneciente a la cultura Naqada I y datado en más de 5.000 años de antigüedad. La particularidad: en él tiene pintado lo que algunos han asociado con las pirámides de Guiza, algo imposible considerando la fecha oficial de construcción de estos monumentos. Pero… ¿son realmente pirámides?

Los egiptólogos estiman que las grandes pirámides en la meseta de Guiza tienen unos 4.600 años de antigüedad. Sin embargo, debido a que están hechas de piedra, los métodos tradicionales de datación, como el carbono-14, no pueden ser usados para estimar su edad. Para más inri, la ausencia de inscripciones significativas dentro de estas estructuras y la clara involución arquitectónica producida después, hacen pensar que los egipcios de la época de Keops, Kefrén y Micerino, tal vez no fueron sus constructores —o si lo fueron, recibieron ayuda de alguien más avanzado—.

Por las razones esgrimidas anteriormente, mucho de lo que se sabe del complejo de Guiza son conjeturas aceptadas como verdades históricas. Por ejemplo, la egiptología asume que el llamado cementerio de los constructores, hallado en 1990 en las proximidades de las tres pirámides y sus satélites, albergó a quienes erigieron estos monumentos. Y si bien eso parece lógico, lo es igualmente el hecho que en ese lugar no hay tantas tumbas como constructores debieron haber para levantar estas moles —presuntamente— con herramientas recién salidas del Neolítico.

Y ni hablemos de la Gran Esfinge, cuyo rostro no coincide con el del faraón al que se le achaca.

¿Las pirámides en un huevo?

La incertidumbre creada en torno a la meseta de Guiza ha llevado a muchos a buscar evidencias más allá de la ortodoxia, siendo algunos hallazgos bastantes sustanciales —para al menos considerar la hipótesis de una mayor antigüedad— y otros bastante dudosos.

Y es justamente uno de estos últimos el que representa un llamativo huevo de avestruz hallado en una tumba cercana a Asuán. De acuerdo a la datación, los restos humanos que yacían en dicha tumba tenían 5.000 años de antigüedad. Ergo, parece razonable pensar que los objetos encontrados allí, el ajuar funerario, eran igualmente antiguos.

El objeto en el Museo Nubia de Asuán, Egipto.

El huevo de avestruz está decorado con un dibujo de este animal junto a lo que algunos presumen, por similitud y cercanía, son tres pirámides y el río Nilo a un costado. ¿Pero cómo es esto posible si los monumentos de Guiza —de acuerdo al oficialismo— no existían aún hace cinco milenios?

Lo cierto es que la proporción de estos triángulos no coincide con aquellas de las tres de la meseta, donde la de Micerino es claramente menor en tamaño.

Asimismo, los triángulos son geométricamente isósceles, una forma que recuerda más a las humildes —en comparación— y puntiagudas pirámides de Meroe, en la actual Sudán y pertenecientes al reino de Kush. No obstante, estas estructuras fueron construidas como tumbas en fechas más cercanas al después de Cristo y se ubican más al sur de donde fue encontrado el huevo de avestruz —en un lugar que, en tiempos remotos, habría sido un reino diferente de aquél que gobernaba sobre el área de Asuán—.

Pirámides de Meroe, Sudán.

Pero entonces, si estos triángulos que decoran el huevo no representan a ninguna de las susodichas pirámides, ¿qué simbolizan?

La respuesta en fichas

En 1988, y siguiendo los pasos del célebre Flinders Petrie, el arqueólogo alemán Günter Dreyer se propuso hallar las tumbas de la dinastía Cero de Egipto. Durante excavaciones en Abidos, dio con una misteriosa tumba de 5.250 años de antigüedad. Dentro de ella encontró objetos que apuntaban a que la misma habría pertenecido a un tal rey Escorpión, hasta ese momento tenido como una figura predinástica mítica por los egiptólogos.

Rey Escorpión.

Una de las cosas más importantes encontradas en el suelo de esta tumba es lo que resuelve el enigma del las «pirámides» en el huevo de avestruz: fichas de hueso y marfil del tamaño de estampillas, 160 en total.

Cada una de estas fichas fue tallada con sencillas figuras: árboles, aves, serpientes, elefantes, montañas, etc. A primera vista, las imágenes parecen dibujos primitivos similares a los encontrados en cuevas y vasijas prehistóricas. En las pinturas rupestres una imagen es lo que es, una imagen de un ave significa ave; pero estas fichas significaban algo más.

Utilizando los jeroglíficos egipcios como una guía, Dreyer y su equipo se propusieron demostrar que estas figuras eran símbolos y que representaban el sistema más antiguo de escritura conocido. Por ejemplo, en una de ellas se muestra un elefante sobre unas montañas; si a esto le asignamos un valor fonético de un jeroglífico similar: el elefante representa el sonido «Ab» y las montañas el sonido «Yu». Al juntar las sílabas obtenemos «Ab-Yu», que es el nombre de Abidos. Y se demostró que sucedía lo mismo las demás fichas, cada una representaba un lugar o ciudad.

Los triángulos que observamos en el huevo de avestruz, entonces, son nada más y nada menos que montañas, tal como puede observarse en este conjunto de fichas:

El rayado que aparece en las montañas, no representa las hileras de rocas de las pirámides, como el resto de figuras tampoco están compuestas por bloques, sino que se trata de unas montañas dibujadas mediante ese estilo decorativo característico de la época Naqada I (ese tipo de decoración desaparece en Egipto en la Nagada II). Crédito: Egiptomania.com.

La traducción textual de las etiquetas de la imagen de arriba es: «(Procedente de) las montañas de la oscuridad», es decir, el lugar por el que se pone el sol, el oeste. La línea curvada sobre las montañas es una serpiente que representa el sonido «dy» y es un complemento fonético de la palabra «montaña = Yu». Por tanto si la etiqueta pertenecía a una jarra de vino, se debía interpretar como «procedente del oeste». Con dos o tres triángulos tienen idéntica traducción e incluso si se omite la serpiente, pues el sonido representado es siempre «dyu = montaña/s». Con la evolución posterior de estos signos, cambiarán tanto sus valores fonéticos como sus significados, tal y como se muestra a continuación:

Podemos concluir entonces que este enigma está resuelto, y que evidentemente lo visto en el huevo de avestruz de la cultura Naqada no prueba una mayor antigüedad de las pirámides de Guiza. Sin embargo, no deja de ser igualmente asombroso, ya que estamos ante el primer sistema completo de escritura, anterior a los caracteres cuneiformes de Mesopotamia y desde el cual evolucionarían posteriormente los jeroglíficos egipcios.

Cabe destacar, para terminar de aclarar el asunto, que en su campaña de unificación el rey Escorpión conquistó Naqada, en lo que fue una batalla decisiva para hacerse con el poder.

Por Arkantos Khan.

Referencias:

3 comentarios
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 3 comentarios
Comentarios
Jul 31, 2020
4:39
#1 HORACIO:

INCREIBLE UNA NUEVA Y ANTIGUA ESCRITURA …!!!!!

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Jul 31, 2020
21:29
#2 HORACIO:

si quieren saber mas del arqueologo aca hay un muy buen reportaje…https://culturaleotopia.es/gunter-dreyer-escritura-egipcios/

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Jul 31, 2020
21:41
#3 HORACIO:

Se que estuvo por muchos años guardado en un museo….En realidad el hallazgo no es nuevo, pero sí su difusión. En 1907, el arqueólogo británico Cecil Mallaby Firth encontró una antigua tumba en uno de los cementerios de la ciudad de Nubia. Exactamente, una tumba catalogada como la 96 del cementerio 102. En esta sepultura, a parte de los restos de un hombre desconocido, se encontraron también algunos objetos como parte del ajuar del difunto. Entre ellos, destaca un huevo de avestruz con unos signos extraños y, a la vez, familiares.

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