Un pequeño meteoro que se estrelló en el océano Pacífico Sur en 2014 era de otro sistema estelar y puede haber dejado restos interestelares en el lecho marino. Así lo confirmó el Comando Espacial de los Estados Unidos (USSC) en un memorando recién publicado.

Crédito: PEBF.

Después de casi tres años, el gobierno de EE.UU. ha confirmado la hipótesis de un par de astrofísicos de Harvard de que un objeto interestelar se estrelló contra el océano Pacífico.

En un memorando previamente clasificado, el Comando Espacial de EE.UU. afirmó que una bola de fuego vista frente a la costa de Papúa Nueva Guinea en 2014 fue, de hecho, el primer meteorito interestelar que se sabe que cayó a la Tierra.

Aunque la rama más nueva del Pentágono no ha revelado mucho más de lo que sospechaban los investigadores, es la primera admisión de este tipo, un hallazgo trascendental abrumado por la burocracia y papeleo.

La conclusión en sí no es nueva, fue originalmente planteada por el astrofísico teórico de Harvard Amir Siraj y su mentor Avi Loeb en un estudio preliminar de 2019. Desde entonces, ambos científicos han luchado para que sea revisado por pares, algo que se complicó en gran parte porque datos sobre el pequeño meteoro permanecieron clasificados.

El hallazgo

El descubrimiento de 'Oumuamua, un objeto interestelar de aproximadamente un cuarto de milla que fue visto saliendo del sistema solar en 2017, fue la principal inspiración de los astrofísicos para buscar más de estos objetos. Loeb, quien ha especulado que 'Oumuamua podría haber sido una pieza de tecnología alienígena, sugirió a Siraj que revise una base de datos de bolas de fuego e impactos de meteoritos administrada por el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA.

Hay casi 1.000 impactos registrados en la base de datos, pero una bola de fuego que explotó cerca de la isla Manus el 8 de enero de 2014 saltó a la vista de Siraj debido a una velocidad inusualmente rápida que superó las 130.000 millas por hora. Este ritmo vertiginoso insinuó «un posible origen en el interior profundo de un sistema planetario o una estrella en el disco grueso de la galaxia de la Vía Láctea», según publicaron en su estudio de 2019.

Cualquier dato sobre la luz emitida por el objeto a medida que se quemaba en la atmósfera podría arrojar información sobre la composición interior del visitante interestelar. Crédito: Frantisek Krejci.

«Fue realmente rápido, así que pensé: “Oh, Dios mío, esto podría ser un meteorito interestelar”», contó Siraj. «Estaba escondido a simple vista. No es que tuviéramos que cavar para encontrar esta base de datos. Era más bien que no había habido un objeto interestelar hasta 2017. Como resultado, nadie tenía motivos para pensar que podría haber meteoritos que provengan de fuera del sistema solar».

Si bien este fabuloso hallazgo fue sin duda emocionante, la pareja pronto se dio cuenta de que no podían obtener datos precisos sobre el margen de error de la velocidad del objeto, porque algunos de los mismos sensores de alta tecnología utilizados para detectar bolas de fuego como esta son utilizados por los militares estadounidenses para rastrear potencial actividad nuclear.

Esta verdadera «saga» —como la llamó Siraj— hizo que los investigadores recorrieran la cadena de mandos para obtener confirmación sobre la velocidad del objeto por parte del gobierno.

La confirmación... por Twitter

Años más tarde, luego de transitar un intrincado laberinto de burocracia y comenzar a languidecer en el limbo de los no revisados por pares, el artículo finalmente terminó en el escritorio de Joel Mozer, científico jefe del Comando de Operaciones Espaciales de la Fuerza Espacial de EE.UU.

Ese golpe de suerte resultó en la primera confirmación de este tipo cuando, en el Simposio espacial anual de la Fundación Espacial, el subcomandante del Comando Espacial de EE.UU., John Shaw, anunció que «un objeto interestelar detectado previamente era, de hecho, un objeto interestelar» en el memorando ahora desclasificado.

Siraj admitió que se enteró de la confirmación a través del mismo tuit que lo anunció al resto del mundo, y está incluyendo esta información clave en un esfuerzo renovado para que el documento finalmente sea revisado por pares y publicado en The Astrophysical Journal Letters.

El tiempo transcurrido en este caso pone en evidencia que los procedimientos de clasificación actuales de EE.UU. tienen falencias notables que pueden provocar que cierta información trascendente quede varada por demasiado tiempo. Esto ha sido remarcado recientemente por Avril Haines, la mismísima directora de inteligencia nacional, quien además cree que esto podría poner en peligro la seguridad del país.

Buscar para encontrar

Si bien el objeto interestelar que cayó en el Pacífico Sur era increíblemente pequeño, indica que nuestro sistema solar puede estar inundado de material de otros sistemas estelares, e incluso de otras galaxias, que podrían aparecer en futuras búsquedas. Tales esfuerzos podrían ofrecer una visión de los mundos más allá del Sol aquí mismo en la Tierra, y tal vez incluso desenterrar auténticos meteoritos interestelares.

«Dado lo poco frecuentes que son los meteoros interestelares, los meteoros extragalácticos serán aún más raros», advirtió Siraj.

«Pero el hecho es que, en el futuro, no encontraremos nada a menos que lo busquemos. Como científicos, también podríamos asumir la responsabilidad de construir una red tan extensa como la red de sensores del gobierno de los EE.UU., y usarla con fines científicos y aprovechar al máximo la atmósfera», agregó en un claro guiño al incipiente Proyecto Galileo.

«La atmósfera ya es un sensor de estas cosas», concluyó. «Simplemente no estamos prestando atención a las señales. Así que también podríamos usar toda la atmósfera y ver qué se nos presenta».

Fuente: Vice. Edición: MP.

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