Un vecino de la localidad de Batán en Buenos Aires encontró una extraña caverna mientras excavaba en el patio de su casa. Cuando los científicos acudieron al lugar descubrieron que se trata de una cueva prehistórica con fósiles de mamíferos cavadores representativos de la fauna que habitó Sudámerica 8.000 años atrás.

Ingresando a la cueva prehistórica.

Manuel Espinoza estaba excavando un pozo ciego en el patio de su casa cuando se topó con una extraña caverna. Enseguida llamó al área de paleontología del Museo Scaglia en Mar del Plata para que le ayudaran a descifrar lo que estaba pasando debajo de la tierra donde estaba ubicada su vivienda.

Lo que Espinoza no sospechaba era que tenía bajo sus pies una especie de ciudad prehistórica, hábitat de los distintos mamíferos cavadores que hace 8.000 años poblaban Sudamérica.

«Esta fauna fue única en el planeta Tierra y pretendemos revelar muchos de sus secretos, que aún permanecen guardados en las profundidades de estas ciudades subterráneas prehistóricas», dijo a Sputnik el paleontólogo Matías Taglioretti del del Museo Municipal de Ciencias naturales de Mar del Plata Lorenzo Scaglia.

El patio de la casa de Manuel Espinoza (foto) en la localidad bonaerense de Batán. Crédito: Carlos Alberto Montefusco.

Las cuevas prehistóricas pertenecen a una clase muy particular de fósiles denominadas trazas y conservan restos de actividad de los organismos que las habitaron. Según explicó Taglioretti, esta clase de fósiles abre una ventana al pasado y permite entender el comportamiento de los animales que las construyeron.

El paleontólogo comentó que la zona de Mar del Plata en Argentina posee una gran riqueza de este tipo de «paleocuevas» y que hace más de 8.000 años fueron producidas por algunas especies de mamíferos como los Xenartros, hoy representados por los armadillos, osos hormigueros y perezosos arborícolas.

Xenartros.

Estos animales construían sus cuevas dos metros por debajo de la superficie de la tierra y, según explicó Taglioretti, no se trataban de simples túneles. «Estas cuevas prehistóricas son complejos sistemas de galerías y en ocasiones, distintos tipos se entrecruzan en la profundidad de la tierra para dar lugar a unas verdaderas ciudades subterráneas creadas por grandes ingenieros ambientales», expresó el experto.

En ocasiones muy especiales estas cuevas pueden preservarse de forma parcial o estar completamente vacías, aunque también pueden hallarse en su interior fósiles de otras especies animales diferentes al animal que les dio origen, como tigres dientes de sable, osos de las pampas, entre otros.

Trazas fósiles de insectos hallados por Juan Farina, entomólogo del museo Scaglia de Mar del Plata. Crédito: Carlos Alberto Montefusco.

En el caso de la cueva prehistórica hallada en Batán, los más de 6.1 metros explorados se encuentran parcialmente vacíos. En las paredes se hallaron marcas de garras producidas por un armadillo gigante o gliptodontes y trazas fósiles de insectos.

«Estos nuevos datos permitirán conocer más sobre los hábitos alimentarios de estos armadillos terrestres gigantes», concluyó el paleontólogo.

Fuente: Sputnik Mundo.

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