Fragmentos de un posible nuevo manuscrito del mar Muerto han sido identificados gracias a una tecnología específicamente desarrollada por la NASA para esta investigación.

Arriba: un fragmento del Deuteronomio (11Q3) a simple vista. Abajo: El mismo fragmento visto a través de la nueva tecnología de imágenes del laboratorio especializado de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA).

Arriba: un fragmento del Deuteronomio (11Q3) a simple vista. Abajo: El mismo fragmento visto a través de la nueva tecnología de imágenes del laboratorio especializado de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA).

A finales de los 1940s, unos beduinos y unos arqueólogos descubrieron miles de fragmentos de pergaminos y papiros, escritos 2.000 años atrás y pertenecientes a unos 1.000 manuscritos diferentes, en unas cuevas de Qumrán, junto al mar Muerto. Algunos de estos fragmentos fueron depositados directamente en cajas sin ser clasificados ni descifrados debido al tamaño reducido y estado precario de los mismos.

Recientemente, el proyecto de digitalización de los Manuscritos del Mar Muerto ha investigado el contenido de esas cajas y, la nueva tecnología infrarroja de imágenes, originalmente desarrollada por la NASA, ha detectado restos de escritura en algunos fragmentos de la cueva 11, invisibles a simple vista.

Oren Ableman, de la Autoridad de Antigüedades de Israel y de la Universidad Hebrea de Jerusalén, examina los restos de tinta descubiertos en fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto.

Oren Ableman, de la Autoridad de Antigüedades de Israel y de la Universidad Hebrea de Jerusalén, examina los restos de tinta descubiertos en fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto.

Un estudio detallado hecho público ayer, ha permitido descifrar la escritura e incluso saber a qué manuscritos pertenecen probablemente algunos de los nuevos fragmentos.

De los nuevos fragmentos identificados, los siguientes se destacan claramente.

  • Un fragmento perteneciente al Rollo del Templo ofrece indicaciones para la realización de servicios en el templo ideal. La identificación del nuevo fragmento refuerza la teoría de que el manuscrito denominado 11Q21 es en realidad una tercera copia de este texto de la cueva 11.
  • Otro ha sido identificado como perteneciente al Rollo de los Grandes Salmos (11Q5); conserva una parte del comienzo del Salmo 147:1.
  • Por último, un fragmento contiene letras escritas en la antigua escritura hebrea (alfabeto paleohebreo). Este fragmento no ha podido ser atribuido a ninguno de los manuscritos conocidos, por lo que cabe la posibilidad de que perteneciera a un manuscrito todavía desconocido.
El Rollo de los Grandes Salmos (11Q5) junto al nuevo fragmento que contiene el Salmo 147:1.

El Rollo de los Grandes Salmos (11Q5) junto al nuevo fragmento que contiene el Salmo 147:1.

Fuente: IAA/Live Science.

2 comentarios
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 2 comentarios
Comentarios
May 4, 2018
4:51
#1 Adolfo:

¿Se estará utilizando algún sistema de Inteligencia Artificial para el procesamiento de ése cúmulo de fragmentos?

Sería lo ideal, dadas las cualidades de precisión e infinita paciencia de esos sistemas. Una labor comparable a recomponer un documento de varios cientos de páginas que haya pasado por un desintegrador de documentos.

NOTA: Un desintegrador de documentos es uno de esos aparatos capaces de reducir cada hoja (de una pila de hojas mecanografiadas, escritas ó impresas) a varios cientos de “flecos”.

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May 4, 2018
11:12
#2 jorge F. Lara Oña:

Que bien los descubrimientos de toda índole, en este caso, los que permitan encontrar la auténtica Biblia para dejar de creer en apreciaciones milenarias, que en nada han aportado para los seguidores, que no sea el vivir con el temor del castigo, o la espera eterna de reinvindicaciones celestiales. La ciencia tiene que imponerse. Ojalá.

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