Eran las 20:40 horas y en los pasillos de Televisión Nacional de Chile (TVN) todo era expectación. Es que dentro de unos minutos se produciría un acontecimiento considerado por muchos como histórico y el más esperado de los últimos tiempos. Después de 22 años de silencio, Armando Valdés Garrido, el mítico cabo Valdés rompería su silencio y entregaría datos desconocidos de su abducción ocurrida el 25 de abril de 1977 en Pampa Lluscuma, en pleno desierto de la Primera Región de Chile. Valdés viajó a Santiago desde la ciudad de Coihaique, junto a toda su familia. Sólo cinco días antes había presentado su renuncia al Ejército. Ahora comienza para él una nueva vida cargada de entrevistas, invitaciones y un nuevo acoso de los ufólogos. Es el precio que deberá pagar por ser uno de los abducidos más famosos del mundo.

LA ENTREVISTA

Cabo Valdés.

Ante las cámaras de TVN y las preguntas de Pedro Carcuro, Valdés explicó por qué, después de 22 años, en los que fue acosado por investigadores y periodistas de todo el mundo, decidió contar su experiencia y dejar el Ejército. “El dejar la institución fue una decisión difícil que me costó mucho, pero pienso que en beneficio de un mensaje que tengo, de algo que estoy trabajando, era tiempo de que tomara esta decisión. Insisto, una decisión muy difícil”. ¿Y por qué rompe el silencio en este momento? Porque según Valdés, “es el momento. Es el año del fin de milenio. Pudiera ocurrir algo grande y creo que ésa es mi decisión”.

Más adelante el ex suboficial corroboró lo dicho por los hombres que en 1977 estaban a su cargo y explicó, ayudado de un mapa, todo lo ocurrido aquel día.

“El servicio nuestro se origina en esta pesebrera en donde hay alrededor de mil caballos. Era un ganado que era utilizado para fines militares. Yo me ocupo de ellos, prendo fuego, de hecho son 20 grados bajo cero todos los días del año, por lo que es imposible guarecerse bajo techo.

”A las cuatro de la madrugada, estábamos reunidos y el tema de esa noche era la pregunta del soldado conscripto, es decir ¿cuándo me voy a ir? ¿cuándo me voy a licenciar? Así que estábamos hablando de estas cosas y cantando. Había puesto dos hombres a 20 metros… no los podía poner más lejos porque la distancia en la noche no permitía verlos porque la noche aunque estaba estrellada estaba muy oscura. No los veía pero los llamaba y ellos me contestaban. Si me contestaban diferente era señal de que algo había pasado.

”Estábamos en esto cuando siento el grito de Pedro Rosales y él me dice: ‘mi cabo viene bajando una luz’. Yo le ordeno a mis hombres reordenarse y salgo afuera pero mi primera mirada fue hacia el camino de Putre que está en subida, pensando que venía algún vehículo, a vigilarnos, a controlarnos. Pero me dice ‘no arriba’ y mi mirada se dirige al camino internacional que va hacia Bolivia. Cuando me acerco al soldado yo le digo: ‘no veo nada’, y él me dice ‘es una estrella que viene bajando’. Ahí me acerco y veo un objeto luminoso en velocidad, y le digo que es imposible que sea una estrella, que es un aerolito que se viene bajando y que se va a desintegrar en cualquier momento. Ya mis hombres salen todos a mirar, pero este objeto se pierde detrás de un cerro y queda mucha luz que salía detrás de los cerros. Eso me indicó inmediatamente que al otro lado había algo posado”.

AEROLITO

Efectivamente, la primera impresión del cabo Valdés al ver la luz, fue que se trataba de un aerolito desintegrándose en la atmósfera. “Dije voy a ver el aerolito, voy a sacar un pedacito y lo voy a guardar. Yo pensaba, van a llegar los científicos, la gente… pero cuando estábamos en eso, un segundo hombre me grita, mi cabo acá y aparece un segundo objeto. Los soldados me dicen que bajó, pero cuando yo lo vi ya estaba allí. Entonces eran dos objetos. El primero que llega, y el segundo que se posa frente a nosotros”, relata Valdés.

-¿Y ahí fue usted a encontrarse con ese OVNI?

-“No, cuando quisimos movernos esta luminosidad, estos 25 metros de diámetros, este objeto agranda su luminosidad y se avecina sobre nosotros. 500 metros a la redonda, se ilumina y nosotros podíamos ver todos los accidentes geográficos del camino, hasta un palo en el camino se veía, lo que es imposible.”

LA ABDUCCIÓN

Raúl Salinas, integrante de la patrulla.

Más tarde en el programa se mostró el testimonio de dos de los soldados de las patrullas, que relatan el momento en que Valdés es tragado por la luz. Muy emocionado Valdés continúa con su relato. “Es interesante aclarar que aquí ocurren una serie de detalles que no han sido comentados por mis hombres, lo que nunca he olvidado es que ellos dicen que nos tomamos de las manos y rezamos, es que en un momento dado, como jefe de la patrulla entendí que lo que yo tenía enfrente era algo con inteligencia. Pero yo le pregunto a mi gente, qué es lo que están viendo, y ellos me corroboran lo que estábamos viendo”, afirma Valdés.

-¿Usted parte al encuentro de la nave?

-“No, yo estoy tomado del brazo con ellos, llorando algunos, rezando el ave María otros. Y yo siento que tengo que hacer algo porque teníamos un objeto delante que nos estaba asustando, que nos transmite miedo y que nos tiene a todos apabullados. Yo avanzo y grito en nombre de Dios identifiquensen quiénes son, aún haciendo el ridículo, porque yo sabía que lo que estaba delante era algo extraño.”

-Sus compañeros lo ven desaparecer ¿Qué siente usted don Armando?

-“Realmente es muy difícil. Son 22 años de silencio, de buscar en mi interior, buscar en estudios, en noches enteras buscando la respuesta a este fenómeno, pero en el tiempo que me ocurre esto hay un momento de sueño, de inactividad.”

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