Así lo ha determinado una reconstrucción de la química presente en el lecho de antiguos lagos que ocuparon el cráter Gale.

El altiplano sudamericano en la Tierra luce muy parecido a cómo habría sido Marte en la antigüedad.

Marte está en el tope de lugares donde buscar vida fuera de la Tierra por dos razones. La primera es que está relativamente cerca de nuestro planeta, en comparación con las lunas de Júpiter y Saturno (que también son consideradas buenas candidatas en el sistema solar para albergar vida). La segunda es que Marte es extremadamente observable, ya que no tiene una atmósfera densa como Venus y, hasta ahora, hay una gran cantidad de evidencia que apunta a que su temperatura y presión rondan el punto donde el agua líquida —esencial para la vida— puede existir. Además, también han sido observados deltas de ríos que otrora fluyeron, e incluso agua, inestable y repentina, que actualmente causa surcos en la superficie marciana.

Es por esto que los científicos están cada vez más convencidos que hace miles de millones de años hubo vida en Marte… y hasta hay sospechas que aún la hay.

Para contribuir con el gran cúmulo de evidencias ya disponible, el rover Curiosity de la NASA ha obtenido los datos mineralógicos y químicos de depósitos de antiguos lagos marcianos, que han sido objeto de análisis de un estudio liderado por Keisuke Fukushi, del Instituto de Naturaleza y Tecnología Medioambiental de la Universidad de Kazanawa.

Curiosity.

La salinidad, el pH y los estados redox son propiedades fundamentales que caracterizan las aguas naturales. Estas propiedades de las aguas superficiales en los comienzos de Marte proporcionan pistas sobre el paleoclima y la habitabilidad que tuvo alguna vez.

Las propiedades de los poros de agua dentro de los sedimentos aparentemente depositados en los lagos en el cráter Gale en Marte sugieren que estos sedimentos arcillosos se formaron en presencia de agua líquida que tenía un pH cercano al de los océanos modernos de la Tierra, según el estudio, publicado en Nature Communications.

Uno de los minerales arcillosos, la esmectita, puede atrapar iones en el agua a través de intercambios de iones en presencia de agua. Incluso después de la pérdida de agua, la esmectita registra composiciones iónicas dentro de las capas intermedias de su estructura, de acuerdo con la investigación.

Los océanos de la Tierra son, por supuesto, anfitriones de innumerables formas de vida, por lo que parece convincente que el ambiente superficial temprano de Marte fuera un lugar donde la vida terrestre contemporánea podría haber vivido. Sin embargo, la pregunta más importante sigue sin respuesta oficial… ¿aún existe algún tipo de vida allí?

Fuente: Phys.org. Edición: EP.

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