Un equipo de astrónomos de la Universidad de Antioquía, Medellín-Colombia, ha descubierto un cementerio de cometas. Los investigadores, liderados por el astrónomo Prof. Ignacio Ferrín, describen cómo algunos de estos objetos, inactivos por millones de años, han vuelto a la vida ganándose el apodo de “cometas Lázaro”. El equipo publicó sus resultados en la revista de la Universidad de Oxford perteneciente a la Real Sociedad Astronómica.

Los cometas están entre los cuerpos celestes más pequeños del Sistema Solar, típicamente de solo unos pocos kilómetros y compuestos de una mezcla de roca y hielo. Si se acercan al Sol, entonces el hielo se transforma en gas, generando la característica cola de gas y polvo.

La mayoría de los cometas observados tienen una órbita elíptica, lo cual significa que raramente se acercan al Sol. A algunos les toma cientos de años completar cada órbita alrededor de la estrella más cercana. Y, a pesar de ser, —¡por suerte!— un evento poco frecuente, los cometas también se estrellan contra planetas como el nuestro, pudiendo llegar a generar cambios drásticos.

El nuevo estudio echa una mirada desde una región diferente del Sistema Solar, el cinturón principal de asteroides situado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Este volumen de espacio contiene más de 1 millón de objetos con tamaños que van desde 1 metro a 800 km. Aunque se desconoce a ciencia cierta su origen, las teorías principales apuntan a que se trata de los bloques constructores de un planeta que jamás se formó debido a la inmensa fuerza gravitatoria ejercida por Júpiter; o bien son los restos de un planeta que fue destruido en un desafortunado y catastrófico evento espacial.

En la última década se han descubierto 12 cometas activos en el cinturón principal de asteroides. Esto fue algo sorprendente que llevó al equipo de científicos colombianos a investigar los porqués. El Prof. Ferrín y sus colegas, Profs. Jorge Zuluaga y Pablo Cuartas, ahora piensan que tienen una explicación.

“Nos encontramos con un cementerio de cometas. Estos asteroides orbitan alrededor del Sol por eones, sin mostrar actividad. Pero nos dimos cuenta que algunas no son para nada rocas muertas, sino cometas durmientes que pueden volver a la vida si la energía que reciben desde el Sol se incrementa solo en un diminuto porcentaje”, declara el Profesor Ferrín.

Sorpresivamente, esto puede suceder fácilmente, ya que las órbitas de muchos de estos objetos del cinturón son empujadas por la gravedad de Júpiter. La forma de los objetos puede cambiar, llevando a una disminución en la distancia mínima entre los objetos y el astro rey (perihelio) y aumentar así la temperatura promedio.

De acuerdo a esta interpretación, hace millones de años el cinturón principal estaba poblado por miles de cometas activos. Al pasar el tiempo la actividad fue decayendo, y lo que vemos hoy en día no es más que el residuo de esa actividad de un pasado glorioso. Doce de esas rocas son verdaderos cometas que fueron rejuvenecidos luego que disminuyera levemente la distancia entre ellos y el Sol. La poca energía extra que recibieron del Sol fue suficiente para revivirlos de ese cementerio.

El Prof. Ferrín describe los 12 cometas activos, “estos objetos son los ‘cometas Lázaro’, que regresan a la vida luego de permanecer dormidos por miles e incluso millones de años. De igual manera, cientos de sus tranquilos vecinos pueden hacer lo mismo”.

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