A más de 51 años del caso de abducción más famoso de la era moderna, y uno de los primeros en lograr una difusión a nivel mundial, en Mystery Planet nos proponemos revisitarlo para ahondar minusciosamente en cada detalle y dar con un veredicto final lo más certero posible basados en los hechos, documentos oficiales y extraoficiales, y evidencias ineludibles que se desprenden del caso. Para ello contaremos con el aporte de la mismísima sobrina de Betty y Barney Hill, Kathleen Marden (escritora y directora de investigaciones de campo de la MUFON), el destacado Dr. Stanton Friedman (físico nuclear, investigador y escritor), y la colaboración del Dr. Bruce Maccabee (físico óptico e investigador OVNI).

En todos estos años, el incidente protagonizado por el matrimonio Hill se ha convertido en un referente al hablar del tema de las abducciones alienígenas, y por ende también en un blanco apetecible para los escépticos/debunkers que ven en los casos más populares un lugar de ataque fácil para lograr una extrapolación al fenómeno entero. Es por ello que también en este artículo trataremos cada punto que se ha presentado como objeción a la veracidad del caso y presentaremos la correspondiente réplica bien fundamentada.

Sin más preámbulos, y esperando que disfruten de la informativa lectura, comencemos…

Breve Reseña del Incidente

La historia de los Hill comenzó la noche del 19 de septiembre de 1961, cuando el matrimonio regresaba a su hogar de Portsmouth, en New Hampshire, de sus vacaciones en Canadá. Cuando su auto transitaba por la ruta 3, la pareja divisó un objeto brillante parecido a una estrella moviéndose en la parte sudoeste del cielo. Barney Hill detuvo el auto varias veces para que su esposa pudiera ver el objeto con unos binoculares de 7 x 50. El hombre supuso que se trataba de un avión pequeño, hasta que el objeto cambió de dirección y haciendo una curva se dirigió hacia ellos. Se encontraban a algo más de tres kilómetros al norte de Woodstock cuando el ovni se desplazó frente al auto y voló hacia la derecha del camino.

Barney Hill le quitó los binoculares a su esposa, salió del auto y se paró en la ruta desierta para observar desde más cerca. El ovni con forma de plato se desplazó silenciosamente hacia la izquierda y se acercó de frente al auto detenido. Entonces Barney sufrió un enorme shock: a través de los binoculares pudo distinguir unas ventanitas iluminadas a los costados de la nave, y detrás de las ventanitas pudo ver el interior iluminado donde había entre cinco y once figuras de aspecto humanoide que estaban ocupadas trabajando. Para Hill, los humanoides parecían vestir una especie de uniforme negro brillante con gorras puntiagudas. Sus movimientos le recordaron a los soldados alemanes realizando un ejercicio militar. Desde adentro del auto, Betty Hill podía oír a su esposo exclamando: “¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Esto es ridículo!”

Representación de la escena relatada por Betty y Barney Hill.

Los Hill dijeron que la nave se acercó tanto a ellos que cubrió el campo de visión de los binoculares. Barney volvió al auto en estado de histeria, según recordó su esposa, lo puso en marcha y se alejaron por la ruta. Los Hill llegaron a su casa sin más novedades, pero esos pocos minutos los iban a perseguir durante años.

Betty Hill empezó a soñar todas las noches con una aterradora experiencia con un ovni. Barney Hill sufría de aprensión, de insomnio y su úlcera de duodeno empeoró. Cuando trataba de revivir el hecho en su mente, Hill se sentía perturbado al advertir que no podía explicar todo lo que había sucedido en el lapso de las dos horas transcurrido desde el momento en que encontraron al ovni hasta el instante en que llegaron a su casa. ¿Adónde había estado? ¿Qué había ocurrido, realmente?

Como su ansiedad aumentaba, los Hill decidieron buscar ayuda médica. Un clínico de su pueblo les recomendó que consultaran a un eminente psiquiatra de Boston, Benjamín Simon, para ver si mediante regresión hipnótica podrían revelar el misterio que rodeaba a la noche del 19 de septiembre y retomar sus vidas. El tratamiento psiquiátrico comenzó en diciembre de 1963, más de dos años después del supuesto encuentro con el ovni. Bajo un estado profundo de hipnosis, Barney y Betty narraron una historia mucho más extraña que la que aparentemente se encontraba en su nivel consciente. El doctor Simon tuvo encendido su grabador todo el tiempo que le llevó a Barney Hill describir su secuestro a manos de raptores extraterrestres.

Hill recordó haber sido llevado por una rampa hacia el interior de la nave. De inmediato dijo que lo trasladaron a una habitación para someterlo a un examen.

“Podía sentir cómo me revisaban con sus manos… Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel…, como si estuvieran contando mi columna vertebral… y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado… Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi auto… y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta.”

La mujer contó una historia similar sobre el examen físico. A ella le pareció que tomaron muestras para luego analizarlas. “Al entrar en esa habitación (comenzó su relato) vienen con un hombre que habla inglés. Se queda por un minuto, no sé quienes son; creo que tal vez sea la tripulación… y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina… es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y rasparon mi brazo aquí… había como un trozo de celofán o plástico, o algo así, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.

Betty Hill dijo que pidió al que parecía el líder que le informara de dónde venía su nave, y él le mostró la ubicación en un mapa de estrellas. Luego fue escoltada de regreso a la rampa y entonces pudo regresar al auto.

Dos aspectos particulares de la historia de los Hill han ayudado a darle una cierta credibilidad ante muchos investigadores. El primero es un mapa estelar que Betty Hill dibujó siguiendo sus sesiones de hipnosis. El mapa se basaba, según dijo, en el que le mostró el líder de los extraterrestres.

A fines de la década de los ’60s, una maestra de escuela primaria y astrónoma aficionada, de nombre Marjorie Fish, leyó la historia de los Hill y decidió ver si el mapa de Betty coincidía con algún sistema estelar cercano. Después de construir un modelo en escala de las estrellas que se encuentran dentro de un radio de treinta y tres años luz de la Tierra descubrió que el mapa se correspondía bastante (aunque no de manera exacta) con una visión de nuestro Sol y las estrellas vecinas desde unos pocos años luz más allá del sistema estelar de los Retículos Zeta.

Varios astrónomos verificaron la exactitud del modelo de Fish. Curiosamente, muchas de estas estrellas eran desconocidas (al menos para los terrícolas) hasta que se publicó el catálogo de 1969, es decir, ocho años después de la experiencia de Hill. Para estar seguros los críticos argumentaron que la coincidencia entre el modelo y el mapa de estrellas de Betty Hill fue una afortunada coincidencia, pero los defensores del relato de Hill sostienen que las diferencias parecen no tener importancia.

¿Fue el OVNI detectado por el radar?

Existe un hecho que es poco mencionado sobre el caso, que si bien podría ser considerado evidencia circunstancial, es interesante destacar debido a que difícilmente explicaciones prosaicas dadas por algunos “debunkers” como que la nave que vieron los Hill era en realidad el planeta Júpiter, puedan encajar con el suceso reportado.

La Fuerza Aérea estadounidense (USAF), bajo el proyecto Blue Book, investigó vagamente el incidente protagonizado por este matrimonio. Un reporte militar con fecha 22 de Septiembre de 1961, fue recibido desde una estación en North Concord, Vermont. El reporte trata sobre un avistamiento de un objeto desconocido llevado a cabo a través del radar, el cual sucedió el 19 de Septiembre de 1961 a las 5:22 p.m. (hora del Este), es decir, menos de seis horas antes del primer encuentro cercano por parte de Betty Hill. La carta 10073 del Proyecto Blue Book correspondiente a este avistamiento, dice lo siguiente:

1. Fecha: 19 Sept. 61
2. Ubicación: N. Concord AFS, Vermont
3. Hora: 5:22 p.m. GMT 19 2122Z Septiembre 19
4. Tipo de observación: Radar.
5. Fotos: No.
6. Fuente: Militar.
7. Duración de observación: 18 min.
8. Nº de Objetos: 1
9. Curso: S
10. Resumen del avistamiento: Objeto grande. Retorno H/F [heightfinder] de altura y dirección para un blanco común a 62.000. Aparece a 196º. En 84 mi, pierde contacto a 199º. En 80 mi, con dirección NO y luego S. Gradualmente con rango S en 18 min.
11. Comentarios: Velocidad relativamente baja y gran altitud junto con un comportamiento errático parecido al de un globo atmosférico.
12. Conclusión: Probable globo atmosférico.

El 25 de Septiembre de 1961, el director del Proyecto Libro Azul, el Mayor Friend, envió una solicitud de información en relación con el avistamiento por radar en North Concord, a la División de Tecnología Foránea (FTD) de la USAF. Tres días después, el 28 de Septiembre, el Coronel Paul J. Slocum, jefe de electrónica en la FTD, respondió mediante el siguiente memo:

1. La velocidad relativamente baja y la gran altitud del objeto en cuestión, junto con su curso errático (incluyendo sobrevuelo), parece descartar un blanco de nave convencional y favorece la posibilidad que se trate de un blanco como el de un globo atmosférico.

2. De querer ahondar más en la investigación del asunto, se sugiere revisar actividades en el área responsables por el lanzamiento de globos atmosféricos.

De acuerdo a las propias reglamentaciones del gobierno de EE.UU., un globo atmosférico de helio o hidrógeno de 6 pies de anchura, carga un pequeño instrumento de radiovoentosonda, un paquete que se encuentra suspendido debajo del mismo. Este instrumento transmite información concerniente a la velocidad del viento y dirección, temperatura, presión, y humedad. Un globo atmosférico alcanza una altura de 1.000 pies por minuto y se quema a aproximadamente 100.000 pies donde se expande más allá de sus límites de elasticidad (cerca de 20 pies de diámetro).

Es interesante el notar que North Concord, Vermont, se encuentra a solo 17 millas al Oeste de Lancaster, New Hampshire, el área donde los Hill avistaron la nave anómala. Asimismo, el blanco de radar se encontraba a 80 millas al Sur/Sudoeste de la base de la Fuerza Aérea.

Dibujo de Barney Hill sobre el aspecto de la nave avistada.

El Mayor Brummett y el Capitán Ernest R. Zuick Jr., en un estudio investigativo del Comando y Colegio Aéreo, hallaron que el archivo original del Blue Book sobre el caso describía el blanco de radar como “una nave grande”. Por lo que, incluso si se expandiera a altitud elevada, un globo de 20 pies de diámetro no puede ser considerado una nave grande. Además, el globo tiene una única pequeña sección para el radar, por lo que solo el instrumento que lleva como paquete se mostraría en el mismo.

El objeto detectado por el radar fue rastreado yendo al noroeste, y luego al sur por un periodo de 18 minutos. Si fue detectado a 62.000 pies, para el tiempo en que la Fuerza Aérea le perdió el rastro, su altitud tendría que haber sido de aproximadamente 80.000 pies, asumiendo que continuó ascendiendo a razón de 1.000 pies por minuto. Cuando un globo sonda ingresa en la estratósfera debe viajar por regla en dirección Oeste-Este, sin embargo, el objeto en cuestión se desplazaba en contra de las fuertes corrientes de viento de la atmósfera superior. Esto de por sí ya descartaría que el objeto fuera alguna clase de globo meteorológico.

A pesar que los investigadores no pudieron encontrar más datos correlativos, el tiempo y ubicación de este blanco de radar constituye un indicio que apunta a que quizás lo detectado fuera la misma nave que protagonizó pocas horas después el encuentro cercano con los Hill.

     Documentos sobre Incidente Hill (1,3 MiB, 930 hits)
    Descripción de archivo: Grupo de documentos militares en donde se registra el avistamiento de un OVNI por parte del matrimonio Hill y además otro avistamiento por radar producido horas antes que corrobora la presencia de un objeto no identificado en la zona.

Las Pesadillas de Betty

Las pesadillas de Betty a modo de perturbantes “flashbacks” contenían detalles sobre haber sido detenidos y rodeados por seres humanoides del espacio exterior. Los seres de la pesadilla tenían en su mayoría rasgos humanos y eran apenas más altos que la “petite” Betty, de entre 1.50 y 1.60 metros de estatura, con pectorales prominentes y narices como la de Jimmy Durante. Sus ojos eran oscuros. Solo uno hablaba, y era en un inglés con fuerte acento extranjero. Tenían una complexión grisacea con labios azulados. Todos estaban vestidos de igual manera, de azul con pantalones grises y chaquetas cortas. Llevaban botas y gorras que parecían militares.

Vista aérea del lugar del secuestro.

En estas rememoraciones oníricas, los Hill eran guiados hacia un claro en el bosque, donde una nave en forma de disco había aterrizado para abducirlos y llevar a cabo en ellos exámenes físicos poco convencionales. Corte de uñas, raspados de piel, cera de los oídos y cabellos eran recolectados en contenedores de vidrio, y luego cubiertos con una tela. Betty fue víctima de un clásico examen neurológico que incluía un electroencefalograma, pero sin máquina lectora. Acto seguido le sacaban el vestido y una larga aguja era insertada en su ombligo, causándole gran dolor. Cuando el que parecía el “líder” se dio cuenta que esta prueba estaba causando incomodidad en la mujer, se acercó y pasó su mano delante de los ojos de ella. De inmediato el dolor desapareció, Betty entonces tenía la esperanza de haber hallado un nuevo amigo.

“La Captura”, por el artista David Baker.

Después ella empezó una conversación con el líder, quien sonrió y se disculpó por haberla asustado. De repente, algunos de los seres entraron despavoridamente al cuarto de exámenes utilizando palabras y sonidos que la abducida no podía identificar. Cuando el líder siguió a la tripulación fuera del cuarto, Betty intuyó que podría tratarse de algo que había salido mal con su esposo. Pero cuando uno de los examinadores regresó y comenzó a revisar sus dientes, se dio cuenta que habían removido las dentaduras postizas de Barney. Ella les explicó la razón por la cual su pareja había perdido los dientes debido a la edad. Pero los humanoides se encontraban totalmente desconcertados.

Más tarde en la secuencia de la pesadilla, Betty busca un souvenir para llevarse con ella y así probar que no estaba loca. Se encontró con un libro lleno de símbolos escritos en columnas largas y angostas. Luego de bromear sobre el asunto, el líder estuvo de acuerdo en darle a Betty esta prueba que necesitaba para confirmar que su abducción fue real. Cuando el resto de la tripulación descubrió que ella había tomado el libro, se lo arrebataron. Ante el enojo de Betty, el líder se disculpó explicándole que no veía mayor problema en que se lo llevase, pero que no dependía de él. Los humanoides habían decidido no permitir que Betty y Barney recuerden la experiencia, y, por lo tanto, el libro debía quedarse en la nave.

Cuando Betty le preguntó al líder sobre su planeta de origen, éste sacó un mapa estelar del muro. El mismo contenía numerosos puntos de luz, conectados mediante líneas curvas. Algunas eran gruesas, otras finas; algunas se cortaban, y otras conectaban las estrellas con otra serie de líneas. El ser mostró una actitud sarcástica bastante humana cuando ella le dijo que señalara donde estaba nuestro sol. Entonces, se rehusó a hacerlo y guardó el mapa en su lugar.

En el sueño de Betty, luego de completar los exámenes de Barney, todos los seres acompañan a los Hill de vuelta a su vehículo, donde los abducidos observan a la nave brillar intensamente y luego despegar hasta perderse en los cielos.

La Hipnosis

Dr. Benjamin Simon.

Producto de la experiencia, Barney comenzó a desarrollar ansiedad junto con otros trastornos psicológicos. Trataba de recordar lo que les había sucedido a su esposa y a él en aquel viaje interrumpido, y adónde habían ido esas horas perdidas. Ambos estaban comenzando a destrabar algunos de los recuerdos reprimidos por medio de “flashbacks”. Barney estaba siendo afectado al punto que su salud se deterioró y comenzó a tener problemas en el trabajo. La ansiedad sobre su aparente amnesia y las pesadillas de Betty, continuaban, por lo que el matrimonio decidió buscar ayuda con un psiquiatra competente en técnicas de hipnosis. Por medio de recomendaciones de otros médicos, terminaron en manos del Dr. Benjamin Simon.

En la mañana del Sábado 14 de Diciembre de 1963, los Hill tuvieron su consulta inicial con el Dr. Simon, el cuál era escéptico en cuanto a la existencia de los OVNIs y naves extraterrestres, pero, aún así, decidió atender a la pareja para resolver los problemas de salud de Barney. También estaba al tanto que Betty estaba buscando respuestas al porqué de las pesadillas bizarras que sufría, por lo que se dio cuenta que ambos necesitaban de su ayuda profesional. El doctor les aclaró, ante todo, que la hipnosis no es ninguna solución mágica o necesariamente un camino objetivo hacia la verdad. Por otro lado, es la verdad tal como el sujeto la percibe, y puede o no puede ser consistente con la realidad objetiva.

El Dr. Simon comenzó con un periodo de tres semanas en el cual entrenó a los Hill para lograr en ellos un trance hipnótico —la etapa de sonambulismo. De no haber estado predispuestos a ser buenos individuos para la hipnosis, el profesional tendría que haber utilizado la narcosíntesis para abrir el área de conflicto, y tendría que haberles suministrado amital sódico o pentotal sódico, usualmente conocidos como suero de la verdad, a menudo en conjunción con la hipnosis. Aunque esta última opción hubiera sido poco recomendable ya que el área de conflicto sería abierta bajo condiciones no tan controlables como la hipnosis. Por ende, se optó por la hipnosis como método de tratamiento.

Se establecieron indicaciones que eliminarían cualquier secuencia de inducción que consumiera tiempo, acelerando de esta manera el sonambulismo, el nivel requerido para imponer la amnesia post-hipnótica. Al emplear esta última herramienta se aseguraría que Betty y Barney no compartieran memorias propias de las sesiones de hipnosis. Además serviría como escudo emocional para proteger a los Hill de los recuerdos traumáticos hasta que estuvieran listos para integrarlos a nivel consciente. El proceso demandaría varios meses.

Betty y Barney Hill a finales de los 1950’s.

Como mencionamos antes, el matrimonio se dio cuenta del tiempo perdido en la mañana del 20 de Septiembre, cuando arribó a su hogar luego de toda una noche de viaje a lo largo de las White Mountains de New Hampshire. Cuando Barney miró su reloj de pulsera al llegar, notó con estupor que éste se encontraba detenido. Por lo que fue hasta el reloj que se encotraba colgado en la cocina para echar un vistazo a la hora, el reloj marcaba las 5 a.m. pasadas. Habían llegado mucho más tarde de lo esperado, incluso considerando los periodos de paseo y paradas.

Consecuencia de la amnesia traumática, Barney experimentó un estrés extremo y una negación de su incapacidad para dar cuenta de lo sucedido durante el aparente tiempo perdido. Seis días después del evento, Betty escribió una carta al director de NICAP Donald Keyhoe, reportando el encuentro cercano con una nave anómala y la reacción emocional de su esposo ante este lapso de amnesia. La carta decía: “En este momento nos encontramos en la búsqueda de cualquier pista que pueda ser de ayuda para la memoria de mi esposo y estimule sus recuerdos sobre lo que sea que le causo pánico. Su mente está completamente en blanco en lo que refiere a la experiencia. Cada intento por recordar lo sucedido lo deja en un estado de miedo”. Esta carta prueba que Betty y Barney estaban al tanto del periodo de amnesia asociado con el avistamiento de la enorme y silenciosa nave.

La teoría del Dr. Simon era que Barney había absorbido el material de las pesadillas de Betty y generado fantasías para llenar el periodo de tiempo perdido. Durante la hipnoterapia utilizó la persuasión y la sugestión para intentar convencer a los Hill que sus recuerdos sobre una abducción no eran verdad. No obstante, tanto Barney como Betty permanecieron firmes e insistieron que lo que revivían en las sesiones era algo que realmente había sucedido, desde los recuerdos conscientes de la nave haciendo contacto con su vehículo, pasando por el contacto cara a cara entre Barney y seres humanoides a través de los binoculares, hasta el miedo de estar a punto de ser capturados.

Los Tripulantes

Reconstrucción del aspecto de los alienígenas vistos por Betty Hill.

Uno de los puntos del caso que ha desatado más controversia y confusión, es la descripción física que hacen los Hill sobre sus secuestradores. Esto parece provenir de la escasez de información descriptiva en la literatura del incidente. Es un error común el creer que Barney observó a los tripulantes humanoides solo durante un intervalo corto desde su posición en el lugar de los hechos. De hecho, Barney tenía recuerdos conscientes y continuos de haber observado seres humanoides vistiendo uniformes brillantes de color negro y gorras oscuras.

En su reporte inicial hecho a la NICAP mediante el investigador Walter Webb, Barney declaró que la experiencia sacudió tanto su raciocinio y sensibilidad que su mente simplemente no podía hacer el ajuste necesario para asimilarlo. Un bloqueo mental siempre se interponía cuando intentaba recordar las características faciales de los humanoides que lo observaban parados detrás de las ventanillas de la nave. Sin embargo, sí recordaba la inexpresividad del rostro del que parecía ser el “líder” y la sonrisa de uno de los seres que lo miraba de reojo desde el panel de controles.

El 22 de Febrero de 1964, el Dr. Simon exploró detalladamente, bajo una hipnosis profunda, los recuerdos que trataban del encuentro cercano con los humanoides. Barney mencionó: “Parece amigable y me está mirando por sobre su hombro derecho. Está sonriendo. Su rostro es redondo. Es como si fuera un irlandés pelirrojo”. La razón de esta mención que hace es porque le recordaba a alguien que proyectaba calidez en vez de la hostilidad prejuiciosa que Barney estaba acostumbrado a recibir por parte de los irlandeses. No vio literalmente a un irlandés pelirrojo. La figura amenazante meramente le hizo recordar una pasada experiencia con un irlandés. Momentos antes de esta secuencia de la hipnosis, Barney estaba experimentando una compulsión emocional extrema, con alaridos intermitentes, quejas, y respiración acelerada. Evidentemente no quería penetrar ese bloqueo que se había erigido en su mente hace dos años y medio. Vale la pena repetirlo para que quede claro, esta descripción subjetiva fue concebida en un estado emocional precatártico, y por consiguiente no debe ser interpretada como un retrato literal de un irlandés pelirrojo.

La segunda criatura humanoide que Barney pudo observar en la escena, le recordó a un “malvado nazi”. De nuevo, esta era su respuesta emocional subjetiva basada en una anterior experiencia de la época de la 2da Guerra Mundial. Pero lo bueno es que realmente se estaba avanzando en el objetivo de derribar el bloqueo que reprimía los detalles del evento. Esta vez el susodicho fue capaz de notar que el humanoide parado en la ventana, el que identificó como el “líder”, llevaba puesta una especie de bufanda negra. A medida que se enfocaba en el líder, Barney describió su apariencia de la siguiente manera: “Sus ojos eran rasgados. Los veo así que… sus ojos eran rasg… rasga.. dos! [gritando], pero no como los chinos”. De pronto siente terror al darse cuenta que estaba observando ojos de otro mundo.

A parte de esta observación desde el campo, Barney pudo observar las características físicas de los alienígenas en al menos otras dos ocasiones: una cuando ellos se acercaron a pie hacia su vehículo para abducirlo, y otra cuando abrió los ojos mientras lo examinaban. Estos periodos de observación le permitieron la oportunidad de absorber detalles acerca de las criaturas humanoides, fisiognomía, estructura corporal, tamaño, lenguaje y movimientos —elementos descriptivos que fueron parcialmente recordados durante la regresión hipnótica. De todas formas, el Dr. Simon nunca le solicitó a Barney realizar la narrativa acerca de estos detalles característicos; más bien era una mezcla de momentos que Barney recordó conscientemente antes de la hipnosis y detalles que fluyeron después de ésta a medida que volvía a su memoria la información perdida.

A principios de Octubre de 1967, con el fin de retratar a sus secuestradores, los Hill suministraron a David Baker, un prominente artista de New Hampshire, los siguientes detalles que ayudaron a constituir de forma precisa los primeros dibujos forenses sobre las características físicas de los alienígenas:

  • Los ojos de los captores eran rasgados, y se extendían a los lados de sus rostros, lo que se asimilaba a la visión periférica de ojos felinos.
  • Parecían tener grandes pómulos y un mentón débil, algo que sugería rasgos mongoloides.
  • Tenían una estructura craneal alargada, lo cual, en teoría, sería anatómicamente necesario para compensar la pérdida de espacio para el cerebro ante la presencia de ojos tan grandes.
  • Daban la impresión de tener inmovilizados los músculos de la boca. Sin embargo, Barney pudo vislumbrar, a pesar de la distancia a la que se encontraba, una sonrisa por parte del humanoide que le recordó a un “irlandés pelirrojo”. Sus captores, en una inspección más meticulosa, no parecieron registrar las emociones humanas de tristeza o alegría.
  • Se pudo ver una membrana cuando uno de los humanoides abrió ligeramente su boca. Esta membrana vibraba cuando las criaturas se comunicaban entre sí en un lenguaje desconocido mediante “zumbidos”.
  • A pesar que el iris parecía llenar casi la mayoría de los ojos de las criaturas, una pequeña zona blanca se podía ver fundiéndose con un color amarillento. No se observaba parpadeo alguno, lo que sugiere la posibilidad de la existencia de una membrana protectora que mantenía el aire y las impurezas fuera de los ojos, lo cual hace innecesaria la lubricación del área ocular.
  • No se notó ningún cartílago en las orejas; solo agujeros, posiblemente recubiertos con una membrana.
  • No tenían cabello.
  • El color de la piel era gris aluminio.
  • Las piernas eran flacas y el pecho amplio.

Baker conjeturó que aquella membrana delgada e incolora que recubría el cuerpo entero de los alienígenas, podría servir como un traje protector por razones climáticas y/o clínicas.

A mediados de los 1970’s, James Harder, Ph.D., director de la ya extinta Aerial Phenomena Research Organization (APRO), con sede en Tucson, Arizona (un grupo científico y educativo sin fines de lucro dedicado a la eventual solución del misterio de los OVNIs), comenzó a trabajar con Betty para lograr sacar información adicional acerca de la apariencia y características sociales de sus secuestradores.

Harder era profesor de ingeniería hidráulica con funciones en bioingeniería en la Universidad Berkeley de California. Un especialista en casos de encuentros cercanos, y un ducho hipnotista. Luego de ganarse la confianza de Betty y convencerla de hacer una sesión de hipnosis, el 19 de enero de 1976, logró documentar una descripción más detallada de los secuestradores al hacer un cuestionario más específico. Anterior a esto, el temor intenso que tenía Betty sobre la apariencia de sus captores, la hizo alejarse de proveer un relato detallado sobre ellos.

En poco tiempo, a través de una sugestión post-hipnótica, el Dr. Harder condicionó a Betty para tener menos miedo y recordar más.

Betty reveló que había visto entre 10 y 11 seres que se parecían entre sí, pero que al menos uno era físicamente diferente al resto. “Era de poca estatura, aproximadamente 3 1/2 pies de altura (poco más de 1 metro). Su cabeza parecía una pelota de basket, con una estructura craneal alargada, y una cara chata con grandes ojos. La medida de su órbita ocular era ancha y se extendía levemente a los lados más allá de la del ojo humano. El iris o era muy oscuro o bien las pupilas eran extremadamente largas, ya que llenaban casi toda la porción visible del ojo. La nariz era ancha, plana y pequeña, y poseía una pequeña hendidura como boca. Tenía una contextura robusta con un cuello grueso, hombros anchos, y pecho macizo. Sus manos tenían al menos cuatro dedos cortos y un pulgar, sin uñas. Sus dedos estaban muy separados, era como si dos dedos estuvieran juntos, saliendo del mismo lugar, luego un dedo pequeño y el pulgar. No eran como los dedos del líder. Parece como si alguien le hubiera cortado la punta de sus dedos. No sé si tiene tres o cuatro dedos”.

La abducida sintió hostilidad por parte de esta criatura humanoide que esperaba en el oscuro pasillo afuera del cuarto de exámenes. Betty declaró, “No apartaba su vista de mi. Me dan ganas de meterle una patada por la manera en que me está mirando. Da miedo. Si lo pateo sabrá que no le temo.”

Cuando abandonaban la nave, pudo notar que la criatura parecía enojada. Discutía algo con las demás, mientras Betty era despojada del libro con que había logrado hacerse. Lo autoritario de este ser hizo que Betty tuviera que replantearse la jerarquía que tenía el grupo de alienígenas. Sospechaba que tal vez esa criatura fuese en realidad el líder o representante militar, y el ocupante que ella y Barney reconocieron como el líder fuera en realidad solo un intérprete.

En Abril de 1980, por medio de referencias del Dr. James Harder, Betty se comunicó con un científico de renombre quien deseaba permanecer en el anonimato. A continuación citamos parte de ese intercambio de correspondencia:


El “Examinador”. Por Patrick Richard.

El “Líder”. Por el artista David Baker.

El “Supervisor”. Por Patrick Richard.

En cuanto al examinador, el ser que hizo las pruebas médicas en nosotros, era de aproximadamente 1.40 mts de altura; la forma de su cabeza era más parecida a la nuestra y, a diferencia del ‘pequeño’, tenía un cuerpo más proporcionado. Los rasgos del rostro eran similares al ‘pequeño’, pero tenía una apariencia rugosa. Es difícil de describir, pero, en resumen, su piel no era lisa.

El líder era el que lucía mejor, teniendo una semejanza más cercana a nosotros. Su cara era de forma más bien triangular, disminuyendo gradualmente hacia un mentón y mandíbula chica. Observé una boca y nariz pequeñas. Su altura era más o menos como la mía —1.52 mts. Creo que los ocho miembros de la tripulación eran similares al líder y al examinador, a pesar que no los pude observar de cerca, ya que se encontraban en la oscuridad la mayor parte del tiempo. Cuando estaba siendo examinada, ellos permanecían en un corredor sin iluminación. Lucían similares entre sí, o al menos daban esa impresión.

Si mal no recuerdo, todos carecían de cabello, cejas, y pestañas. No vi partes protuberantes en sus orejas. Sus pieles tenían una tonalidad grisásea. Sus manos tenían cuatro dedos y un pulgar, eran largos y delgados. Tampoco recuerdo haber visto uñas, aunque quizás sea debido a que durante el examen estaba muy asustada, por lo que la mayoría del tiempo tuve mis ojos cerrados. Lo abrí ocasionalmente, en particular cuando pensé que ellos estaban sacando alguna clase de equipo para examinarme. En ese punto, mi curiosidad superó mis miedos. Para ser franca, no quería ver como lucían.

Barney y yo intentamos retener algunos aspectos sobre las características físicas de los seres, y no hacerlo público. Pero debido a que Ud. está interesado en la evolución de ellos, le revelaré de forma confidencial algunos de esos detalles.

Cuando Barney yacía en la mesa, boca arriba, pudo ver el interior de la boca del examinador. No había dientes, mas sí una diminuta lengua. También vió una membrana, la cual vibraba cuando el examinador hablaba en su propio idioma al grupo. Aparentemente la usaban para comunicarse. El área de los pectorales parecía ser más extensa que la nuestra en proporción a su tronco, sin embargo sus caderas y piernas parecían más pequeñas. Cuando caminaban fuera del cuarto, lo hacían balancéandose, como si tuvieran que hacer un esfuerzo para mantener el equilibrio. Aún así, dos de ellos cargaron a Barney sin dificultad alguna. Para el tamaño que tenían, debían ser muy fuertes. Tuve pocas oportunidades de verlos caminar a bordo de la nave. Y hay más, afuera, uno de los miembros de la tripulación daba la apariencia de tomar aire por la boca moviéndola casi como si fuera un pez. Me dio la impresión que esta criatura tenía dificultades para respirar nuestro aire.

En cuanto a la nave, el aire era más frío que el de afuera. El aire nocturno era cálido para esa época del año, posiblemente como resultado de un huracán que se acercaba a la costa. Yo tenía puesto un vestido con mangas cortas, sin sweater, y no tenía frío. Pero sí noté la diferencia de temperaturas.

La iluminación del cuarto de exámenes era muy brillante, una luminosidad que indirectamente se propagaba por los muros y el techo. Tanta luz blanca azulada molestó mi vista al principio, lo que en parte contribuyó a que tuviera los ojos cerrados por un rato.

Un aspecto de los exámenes sorprendió a las criaturas. A pesar que no podía entender lo que se decían entre ellos, sentí cierto entusiasmo por su parte cuando me examinaban la piel a través de lo que pienso era alguna clase de microscópio. Parecían atónitos. El examinador miró primero; luego el líder. Después se turnaron. Asumo que estaban inspeccionando mi estuctura celular o código genético. Hubiera deseado preguntarle al líder si nosotros estábamos relacionados genéticamente. ¿Podrían ser ellos nuestros descendientes? Sospecho que sí…

Es imposible escribirle aquí todo lo que he aprendido en estos años. Sin embargo, me he formado una opinión sobre el origen de estos alienígenas. Basada en el trabajo de Marjorie Fish y otros, asumo que ellos son de Zeta Reticuli, un sistema que podría tener una antigüedad de 6 a 11 mil millones de años. Supongo que el hogar de los seres tiene menos luz solar, menos gravedad, y menos agua que la Tierra. Su planeta pudo haberse ajustado a la vida sin necesidad de tener comida como la que conocemos. Pienso que están investigando sistemas estelares cercanos, de los cuales el nuestro es uno, pero estos sistemas varían en antigüedad, desde los primitivos a los más avanzados. Quizás estén transportando formas de vida de un planeta a otro para estudiar la adaptabilidad de los mismos en diferentes ambientes.

Espero no haberlo abrumado con tantas ideas especulativas. Tuve casi 20 años para considerar minusciosamente estas áreas, y no siempre ha sido fácil para mi. Pero está fundamentado en conocimiento adquirido, el cual es demasiado extenso para una carta. Así que si Ud. desea hacer conjeturas, sería interesante.

Atentamente,

Betty Hill.

El 18 de Abril de 1980, la respuesta del científico fue la siguiente:

En la correspondencia que sostuve con Jim [Dr. James Harder, APRO’s], me incliné a opinar que tal vez el Tipo-A de alienígenas (su clasificación), del tipo que Ud. conoció, podrían haber derivado de nuestra especie mediante manipulaciones de otros alienígenas para engendrar una raza, más o menos como nosotros hacemos con animales domésticos para producir las características físicas y mentales deseadas. Pero basado en las descripciones que me envió, ahora me parece poco probable.

Empezaré mi análisis con los alienígenas normales (i.e. no el ‘pequeño’):

1. Las proporciones de la cabeza y el cuerpo del examinador indican un mayor nivel de encefalización que nuestra especie. Quiero revaluar la curva derivada de los máximos niveles terrestres de encefalización, basado en mejores datos, antes de determinar bien esta característica del examinador.

2. ‘Piel no lisa, tonalidad grisásea’— Publicaciones recientes afirman que en algunos animales del desierto, un color oscuro no es señal de una mejor tolerancia al calor, sino de una mejor asimilación de calor durante periodos de frío sin la necesidad de elevar los niveles metabólicos. Desde ya, también hay una relación entre la melanina y la exposición a rayos ultravioleta.

3. La mandíbula débil del líder podría ciertamente interpretarse como evidencia de ingestión de comida blanda o comida pre-procesada. Cf. también el tamaño chico de la boca.

4. El tamaño del cuerpo en la Tierra parece estar relacionado con la abundancia y la ubicua disponibilidad de comida. De igual manera, está inversamente correlacionado con la gravedad.

5. Un pecho amplio sugiere una proporcionalmente mayor necesidad de ventilar. ¿Acaso debido al bajo contenido de oxígeno de una atmósfera enrarecida en su planeta natal? ¿A altos niveles de metabolismo? ¿O a mecanismos de asimilación de oxígeno ineficientes (cf. Octopus)? Las dificultades respiratorias que presenta uno de los miembros de la tripulación al ‘tomar aire por la boca’ quizás sugiera que la mayor (?) densidad de nuestra atmósfera incrementó la turbulencia del aire en su sistema respiratorio, cuyos conductos eran tal vez muy delicados.

6. ‘Balanceo al caminar’— Si ellos realmente cargaron a su esposo sin utilizar ningún artilugio de levitación, esto sugiere que debieron ser muy fuertes. Los miembros del cuerpo tendrían que ser poderosos a pesar del tamaño pequeño. ¿Era este peculiar balanceo el resultado de un ajuste inexacto a una gravedad más débil?

7. Los ojos grandes y el interior brillante de la nave representan cierta paradoja. Trataré de revisar este aspecto de manera indirecta con otros colegas. Aunque cabe destacar que los corredores no estaban iluminados. ¿Podrían esos grandes ojos acomodarse a muchos niveles de iluminación? ¿Debo asumir que no llevaban puesto ningún dispositivo óptico durante los exámenes? Le adjunto unas copias Xerox con fotos de ojos de lagartija que muestran un alto nivel de dilatación de las pupilas. ¿Hay algún parecido entre estos ojos y aquellos de los alienígenas?

El científico adjuntó una foto como esta.

8. La baja temperatura del interior de la nave y la desnudez de sus pieles sugiere una irradación de calor por parte de ellos hacia el ambiente. Esto sería consistente con altos niveles metabólicos.

9. El comentario que Ud. hace sobre la reacción de los seres ante la estructura celular de su piel, es muy interesante. En una situación similar, ¿nuestros científicos estarían más emocionados por diferencias o por similitudes fundamentales? Quizás la última, las similitudes serían entendidas más rápido que las diferencias. Por mi parte, sospecho que en gran medida la disposición de los organismos multicelulares derivan de la naturaleza de una célula. La apariencia de los alienígenas es más similar a la nuestra que a la de cualquier otro organismo de nuestro planeta. Por lo tanto, ¿no debiera la estructura genética tener la misma base? ¡Sería sorprendente si así fuera!

Pongo sobre la mesa algunos paralelismos igual de sorprendentes, e.g.:

1. La presencia de cinco dedos en las extremidades, al igual que los vertebrados terrestres. ¿Sus dedos estaban unidos de forma desigual como en los lagartos, o eran parejos (divididos en segmentos iguales) como en nuestro caso?

2. El hecho que tenían orificios nasales y boca, a través de los cuales el aire pasaba cuando hablaban —cf. ¿la vibración de una membrana que es un segundo paladar funcional? Me pregunto si la membrana sirve para modular sonidos de la misma manera que nuestra lengua. La intercomunicación entre el sistema digestivo y el respiratorio en la cavidad oral, no es de buenas a primeras la clase de coincidencia que uno espera hallar.

Especulando un poco sobre la razón de la adaptibilidad de estas criaturas, deberíamos considerar la posibilidad que hayan estado viviendo en estaciones espaciales por periodos significativos de tiempo. Por lo tanto, ¿podría ser el balanceo al caminar el resultado de una adaptación o aclimatación previa a la gravedad artificial de una estación espacial? ¿Es su amplia caja toráxica producto de los efectos de la selección natural o de la reducida presión del aire en las estaciones espaciales?

Las ideas que Ud. plantea sobre la decadencia evolutiva del sistema biológico de los Zeta Reticulianos [Zetas], me parecen muy atrayentes. Como bien señala Terry Dickinson en uno de sus artículos, Zeta Retículi es escaso en metales en comparación con nuestro sistema solar. Sospecho, pero aun no soy capaz de proponer una relación cuatitativa, que la disponibilidad de nutrientes es directamente proporcional a la rapidez de los niveles evolutivos. Ergo los alienígenas que Ud. vio, asumiendo que realmente sean de ese sistema estelar, están tan encefalizados como nosotros a pesar de la gran antigüedad de su hogar natal.

El 30 de Abril de 1980, Betty hizo los siguientes comentarios contestando la correspondencia del científico citada anteriormente:

En referencia al punto #5, ‘Un pecho amplio sugiere una proporcionalmente mayor necesidad de ventilar’, conozco un par de casos de contacto cara a cara con alienígenas. Luego de estar en nuestra atmósfera por aproximadamente 20 minutos, ambos grupos experimentaron grandes dificultades respiratorias. En las dos ocasiones, un alien dijo, ‘Ayuda, mis energías se están agotando’. Ellos tienen grandes inconvenientes al caminar, necesitan aferrarse a cosas para moverse, y arrastraban lentamente sus pies, caminan y se mueven con gran esfuerzo. Se presentaban aunque estuvieran por colapsar.

Comentario #6 —en relación a la fuerza para cargar a Barney, a pesar que los seres eran más pequeños que nosotros, tenían una gran fortaleza. Mi marido fue cargado por dos alienígenas, uno a cada lado de él, los cuales lo llevaban de las axilas. Lo levantaban para hacer esto. Barney pesaba cerca de 73 kilos. Otro ejemplo se dio cuando me rehusé a entrar a la nave y luché para escaparme. Un alienígena me tomó de cada brazo y me arrastró directo hacia la nave. Peleé al punto que mi vestido se desgarró seriamente.

Comentario #7 —sus ojos: Barney y yo observamos repetidamente esos extraños ojos que jamás habíamos visto antes. De algún modo, ambos bloqueamos en nuestras mentes la descripción completa de los mismos. Cada vez que el Dr. Simon mencionaba los ‘ojos’, me largaba a llorar. Algo acerca de los ojos me perturbaba de sobremanera. Ahora, tengo un indicio en cuanto a porqué me molestaba tanto. Cuando observé los ojos de la foto que me envió de la lagartija, me sentí físicamente enferma, una sensación de horror. No puedo asegurar con certeza que los ojos sean los mismos, pero teniendo en cuenta mi reacción, sospecho que lo son. A menudo dije que [los ojos] tenían una similitud con los de un gato, pero ahora me parecen más similares a los de una lagartija. En este momento, mientras estoy escribiendo estas líneas, siento la misma impresión —me enferma, me pone molesta, me asusta mucho. Sin embargo, no le tengo miedo a los reptiles, lagartijas, serpientes, etc…, así que estoy segura que no es eso. Crecí en un área donde hay muchas serpientes sueltas e incluso las he manipulado.

Respecto a los dedos, recuerdo que eran similares a los nuestros, pero tuve una sensación de frialdad cuando fui tocada. Si era debido a una fría temperatura corporal de los seres o a mis propios miedos, no lo sé.

No noté ninguna diferencia en la rapidez de su respiración. Yo estaba agitada de tanto pelear para escapar, pero ellos parecían respirar normalmente. Tampoco vi señal alguna de fatiga por parte de las criaturas al final del encuentro. No puedo asegurar que sus piernas fueran delgadas, gordas, musculosas, etc. Estaban cubiertas, pero parecían más pequeñas que nuestras piernas; no llenaban esos pantalones tan bien como un hombre promedio, así que asumo que más bien eran flacas.

Pienso que tenían un orificio en el lugar de las orejas. Tanto el líder como el examinador tenían puestas unas gorras, y no había nada protuberante en la parte externa de las orejas.

En total, Betty y el científico se comunicaron a través de cartas por un periodo de seis meses. Esta curiosidad intelectual y profundización del conocimiento científico ha sido de gran valor para el entendimiento de posibles medios ambientes alienígenas. Lamentablemente este tipo de especulaciones no pueden ser presentadas ante el público ya que el establishment científico es de por sí extremadamente conservador. Cualquiera que se aparte demasiado del estrecho camino del dogma aceptado, se arriesga a la controversia intelectual y al ostracismo de la comunidad científica.

El Mapa Estelar

Los astrónomos en los 1960’s y principios de los 1970’s no hablaban precisamente de viajes estelares. De hecho, hoy en día aún muchos de ellos se resisten a tal idea. No importaba, al observar las estrellas con un telescopio, que tan lejos estaban, sino que lo crucial era modelar el patrón que se daba en la disposición de las mismas. En el caso del mapa estelar que Betty decía recordar haber observado en la nave secuestradora, ella lo describía como de apariencia tridimensional, de 90 cm de largo por 60 cm de ancho, y similar a un holograma reflectivo. Las estrellas estaban coloreadas y brillaban como si las viera directo en una porción del cielo, por lo que aquello que se observaba en el mapa eran seguramente solo estrellas locales o bien un grupo selecto de ellas.

El objetivo era intentar encontrar un patrón tridimensional (disposición de las estrellas) que coincidiera con lo que Betty dibujó en 2-D.

Dibujo del mapa que recuerda haber visto Betty Hill a bordo de la nave.

La astrónoma aficionada, Marjorie E. Fish, quien trabajaba como maestra de una escuela primaria en Ohio y era versada en varias ciencias, se interesó en el caso y, al no disponer en aquel tiempo del acceso a una computadora, tuvo que ir a la biblioteca de la Universidad y copiar todas las coordenadas a mano, ya que no estaba permitido llevarse los catálogos astronómicos a casa.

Fish encontró que había cerca de 1,000 estrellas en un área de 55 años luz, en todas las direcciones posibles, desde nuestro sol. Obviamente lo advertido por Betty apunta a solo 16 estrellas conectadas entre sí por líneas que denotan rutas de comercio y expediciones ocasionales. La astrónoma inicialmente pensó que iba a dar con muchos patrones que coincidieran con los que Betty había dibujado. Miraba a cada modelo desde diferentes direcciones. Fish utilizó bolitas (cuentas de un collar o pulsera) de colores para marcar los diversos tipos de estrellas. Muchas de las estrellas de nuestro vecindario galáctico eran enanas rojas, las cuales eran pobres candidatas a tener un sistema solar habitado. Las estrellas tenían que poseer planetas en zonas habitables propicias para el desarrollo de la vida. Pero no solo eso, las condiciones deberían ser las adecuadas para el desarrollo de vida inteligente que evolucionara a un nivel de civilización tecnológica como la nuestra. Debido a que los niveles de energía que emitían las estrellas hacia los planetas eran demasiado bajos, las enanas rojas quedaron descartadas.

La maestra, en su curiosidad, también se dio cuenta que la energía de muchas estrellas varía con el tiempo. Muchos científicos creen que el desarrollo de la vida en un planeta requiere largos períodos de temperatura estable: alternar congelarse y rostizarse no sería algo bueno para el desarrollo de la vida. Además, gran cantidad de estrellas están asociadas a otras como un par, e incluso hasta como un trío. Parecería que, debido a las complicaciones del campo gravitacional de dos estrellas demasiado juntas, las órbitas estables planetarias, a escala cósmica, no existirían en un sistema doble o triple de estrellas.

Al mirar los modelos desde diferentes direcciones, Fish esperaba encontrar muchos patrones que se acercaran a los provistos por Betty. En un principio, no encontró ninguno. Se fueron eliminando ciertas categorías de estrellas (variables, enanas, etc.) a medida que los patrones fallaban en coincidir. Fue solo luego de obtener datos de un nuevo Catálogo de Estrellas Cercanas publicado en 1972 por Wilhelm Gliese, y construir otro modelo basado en esta nueva información, que la astrónoma aficionada encontró un —y sólo un— patrón tridimensional que encajaba, ángulo por ángulo, línea por línea, con lo que Betty había dibujado… sin dudas, ¡un verdadero momento eureka!

El trabajo de Fish fue un ejemplo espléndido de persistencia y objetividad. Ella tuvo que copiar todas las coordenadas, convertir los datos a ángulos y distancias que pudiera utilizar, enlazar las cuentas y ordenarlas. Posteriormente, tuvo que escudriñar los resultados desde diferentes direcciones, buscando un patrón 3-D que coincidiera con lo buscado. Obviamente existían límites, como las vías de entrada, debido al tamaño del modelo. Finalmente, en lo que concernía a Fish, el Catálogo de Estrellas Cercanas de Wilhelm Gliese proveyó los mejores datos acerca de las distancias.

Cabe destacar que mucha gente aún hoy ignora la diferencia entre un sistema solar (como nuestro sol, sus planetas, lunas, asteroides, cometas, etc.) y una galaxia. Algunas estrellas son tan grandes que si las pusieramos en el centro de nuestro sistema solar, la Tierra quedaría dentro de ellas. Otras, por el contrario, no llegan a ser más grandes que nuestro planeta. La distancia a la estrella más cercana es de 4.3 años luz, por lo que nuestro sistema, con el sol en el centro, es mucho menor que la distancia al sistema estelar más cercano. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene cerca de 100,000 años luz de diámetro, y es una espiral chata que contiene unos pocos cientos de billones de estrellas. Nuestro sol está a 28,000 años luz del centro de la galaxia. La galaxia vecina más parecida a la nuestra es Andrómeda, y se encuentra a 2.2 millones de años luz de distancia. El universo, con sus millones de millones de galaxias, está contenido en aproximadamente 13 billones de años luz.

Es importante dejar clara esta información. Es absurdo que algunas personas utilicen términos como “intergaláctico” (entre galaxias) para describir a posibles visitantes del cosmos, para luego concluir que tomaría demasiado tiempo y mucha energía llegar hasta aquí desde alguna parte del universo. En cambio, el viaje intragaláctico dentro de los propios vecindarios estelares tiene mucho más sentido. Solo toma un minuto caminar hacia lo del vecino de al lado para pedir prestada una tacita de azúcar. Un mexicano difícilmente caminaría hasta la casa de un amigo en Australia con el mismo propósito.

Ahora centrémonos en los fascinantes resultados obtenidos por Fish:

  1. Todos los patrones de estrellas (conectados por líneas) son del tipo adecuado para poseer planetas y vida, aún a pesar que menos del 5 por ciento de las estrellas en nuestro vecindario local califican para ello.
  2. Todas las estrellas parecidas a nuestro sol en el volumen de espacio tomado por el modelo 3-D, se incluyen en el patrón. Un poco menos y se perderían algunas. Un poco más, y más tendrían que ser incluidas.
  3. Los patrones de estrellas están, hablando groseramente para que se entienda, en un plano —similar a delgadas rodajas de pepperoni en una pizza, todo lo contrario a pasas de uva o fruta seca en un pomposo pan dulce. Esto no fue conocido hasta el trabajo de Fish. Es mucho más fácil viajar dentro de un mismo plano. Los planetas de nuestro sistema solar se encuentran de esta manera en vez de estar dispersos en todas direcciones desde el sol.
  4. Nadie haciendo lo que Fish hizo antes de 1961, cuando el encuentro de los Hill tuvo lugar, o antes que el catálogo Gliese fuera publicado en 1968, pudo haber logrado los mismos resultados, porque la ciencia no poseía en ese entonces los datos necesarios para las distancias. Entonces, ¿cómo pudo Betty, quien no sabía nada de astronomía, haber evocado tal patrón?
  5. El patrón tridimensional de las rutas de viaje tiene sentido por ser de estrella a estrella más cercana, en lugar de ir y volver, ir y volver. Aún más, es razonable pensar que si las estrellas visitadas son de un mismo tipo, entonces otras estrellas cercanas similares también sean visitadas.
  6. Finalmente, el trabajo de Fish indica que las estrellas base, entre las cuales deben existir grandes rutas de comercio, son Zeta 1 Reticuli y Zeta 2 Reticuli, en la constelación meridional de Reticulum: “La Red”.

En lo que respecta al vecindario galáctico, éstas constituyen un par único de estrellas. Son las que se encuentran más cerca entre sí en nuestra zona de la galaxia, estando a sólo 1/8 de años luz una de otra y solo a 39.2 años luz de nuestro sol (ahora se sabe debido a las mediciones de distancias entre estrellas realizadas por el satélite europeo, Hipparchus).

Zeta Reticuli 1 y 2 dentro del mapa estelar de Betty.

Nuestra estrella, el sol, se encuentra en el medio de la nada; la estrella más cercana a él está tan lejos como 4.22 años luz. En cambio, Zeta 1 y Zeta 2 Reticuli son vecinas de junto; están 34 veces más cerca una de otra que la estrella más próxima al sol (Alfa Centauri, un sistema triple). A la vez, ambas se encuentran lo suficientemente lejos entre sí como para mantener órbitas planetarias estables a su alrededor. Otro hecho importante es que tanto Zeta 1 como Zeta 2 son aprox. mil millones de años más viejas que el sol.

Las implicaciones de la situación anteriormente descrita son evidentes. Los habitantes de un planeta orbitando cualquiera de las estrellas en cuestión podrían observar directamente a la otra estrella durante todo el día, teniendo ante sus ojos algo en el firmamento que brillaría 20 veces más fuerte que lo que brilla Venus en nuestros cielos. Pasados unos miles de años de desarrollo, esos habitantes inventarían telescopios capaces de observar directamente los planetas alrededor de la otra estrella y pronto sabrían cuáles de esos planetas tienen sistemas biológicos en base a la composición de la atmósfera planetaria de los mismos. Y, en caso que ninguno la tuviera, habría lugar para una “terraformación“, tal como ha sido propuesto por nuestra especie para con Marte. Esto último significaría transformar artificialmente un planeta de tal manera que sea un candidato para la colonización. Finalmente, los habitantes de este planeta perteneciente a una de las Zetas tendrían un gran incentivo para desarrollar un programa espacial y así poder visitar a su vecino de junto, el cual se encuentra a un octavo de año luz de distancia. Viajando a 1/4 de la velocidad de la luz, les tomaría solo 6 meses completar el viaje.

Evidencia Física

Aparte de la posible confirmación por radar que mencionamos al principio de este artículo, hay más evidencia física que verifica la historia de los Hill. Está, por supuesto, el mapa estelar recreado por Marjorie Fish, el cual indica el punto de origen de la nave alienígena (Zeta 1 o 2 de la Constelación Reticulum). Pero además también existe un análisis químico llevado a cabo sobre una mancha rosada en el vestido que Betty llevaba aquella noche, con el cual los captores tuvieron bastante interacción debido a la resistencia física que Betty ofreció al verse en una situación de secuestro. El hecho es que la mancha no pudo ser explicada como algo normal.

El análisis científico de la muestra de tela descolorida tomada del vestido que Betty Hill usó aquella noche de Septiembre de 1961, obtuvo resultados más que intrigantes. Todo apunta a la presencia de una substancia biológica anómala que alteró permanentemente las características físicas de la prenda.

El vestido que usó Betty la noche de la abducción, donde pueden observarse las decoloraciones rosadas.

Considerando que Betty guardó el vestido en su closet la mañana siguiente y se olvidó de él, no hay razón alguna para el material biológico encontrado, salvo la abducción. Encima, la prenda presenta un gran daño la cremallera, el dobladillo, y el forro, lo que indica la gran tensión a la que estuvo sometida durante el periodo de tiempo perdido que siguió al encuentro cercano con la nave no convencional y sus ocupantes. Betty reportó que sus secuestradores la tocaron en el área de la manga y la cremallera, donde se encuentra la mayor concentración de la decoloración rosada. Este hecho le da credibilidad a lo que cuenta. La decoloración no pudo ser causada por la transpiración debido a que se encuentra en la parte exterior del vestido.

Todos estos factores juntos, demuestran que Betty no pudo dañar intencionalmente el vestido para tener una prueba.

Siguiendo con la evidencia física que se desprende del caso, también están los relojes del matrimonio, los cuales se detuvieron y no pudieron volver a funcionar. Finalmente, también había puntitos brillantes en el baúl del coche, donde al poner una brújula, ésta se alteraba comenzando a girar rápidamente. De acuerdo a Betty, un físico le sugirió caminar alrededor del coche sosteniendo una brújula y observando hacia donde apuntaba [este físico estaba probablemente informado sobre numerosas historias de efectos electromagnéticos producidos por los OVNIs. Por ejemplo, Fred Johnson, al igual que K. Arnold, en junio de 1947 avistó cerca de Mt. Adams en el Estado de Washington, una serie de objetos voladores en forma de platillo pasando a gran velocidad. El testigo notó que su brújula giraba a medida que pasaban.]

Al caminar con la brújula en mano, Betty no notó nada inusual, hasta que en la zona del baúl divisó unos pequeños puntos brillantes que no estaban allí antes del viaje. Al acercar la brújula hacia el área con los puntos, la aguja comenzó a girar. Pensando que podía deberse a algún temblor de su mano, colocó la brújula sobre el baúl y se alejó dos pasos. Para su sorpresa, la aguja seguía girando de manera descontrolada. Barney repitió el experimento con iguales resultados, y el día posterior varios familiares fueron testigos del extraño efecto.

¿Qué le pudo pasar a esa pequeña área del coche para presentar semejante anomalía magnética? Podemos hacer el simple experimento de colocar una brújula sobre alguna superficie plana del automóvil y ver qué pasa. Al hacerlo seguramente la brújula apunte hacia alguna dirección, pero su aguja no se moverá. Sin embargo, es posible que varias partes del mismo coche estén magnetizadas en diferentes direcciones, por lo que la aguja de la brújula apuntará diferente al ser posicionada en cada una de ellas e incluso puede que gire. Pero con la brújula apoyada en un lugar fijo relativo al automóvil, la aguja se quedará en una sola posición. Solo un campo magnético rotativo podría generar que la aguja gire.

¿Cómo es que un campo magnético rotativo puede ser asociado con el delgado metal de la carcaza de un coche? ¡Parece imposible! Y aún así sucedió. ¿Acaso fueron corrientes giratorias presentes en estos misteriosos puntos brillantes las responsables por la extraña anomalía magnética? Existen varios reportes de automóviles que se detienen súbitamente ante la presencia de un OVNI, entre otros efectos bizarros atribuidos a posibles campos electromagnéticos que se producen durante el encuentro cercano con un no identificado. Pero las anomalías electromagnéticas en el coche de los Hill siguieron allí a pesar que el OVNI ya no estaba presente. Esto último hace remontarnos a otro caso donde un efecto similar sigue vigente luego del encuentro cercano; pueden ver detalles sobre dicho caso siguiendo el enlace: www.brumac.8k.com/MagneticUFO/MagneticUFO.html.

Con toda la evidencia presentada hasta ahora en este artículo, no queda cabo suelto del cual los escépticos puedan agarrarse para debunkear el caso. Simplemente no pueden omitir o minimizar detalles de suma importancia para sostener cosas como que “solo vieron una lucecita que podría ser cualquier cosa”, que todo es “una confusión con un planeta”, o que los Hill confabularon toda la historia en base a sueños y fantasías. Por el contrario, la historia de los Hill sigue siendo, ahora más que nunca, un recordatorio sobre el hecho que no podemos explicar desde lo conocido todo lo que pasa en el universo, y que siempre es mejor estar preparados para futuras sorpresas.

Desinformantes desinformados

El ya fallecido Philip J. Klass, quien por muchos años fue un acérrimo negador de toda la fenomenología OVNI, ha, por supuesto, atacado el caso de los Hill. Muchas veces este reconocido líder del escepticismo ovnilógico, proclamó que no había avistamientos OVNI a los cuales él no pudiera encontrarle una explicación prosaica. Tal ridícula proclamación incluso fue citada en su obituario.

Klass ignoró todos los avistamientos (más de 600) que no pudieron ser explicados en el Reporte Especial Nº 14 del Libro Azul, y más de 35 casos que no pudieron ser explicados por el Reporte Condon de la Universidad de Colorado. También hizo la vista gorda a 41 casos investigados por el Dr. James E. McDonald y presentados en la audiencia al Congreso en 1968. Misma actitud tuvo con los más de 700 encuentros cercanos que se leen en el libro The UFO Evidence, de Richard Hall (1962), libro que, dicho sea de paso, se enfoca en el análisis serio de casos cuyos testigos tienen alta credibilidad, como científicos, profesionales, policías, militares, etc.

En su libro intitulado OVNIs Identificados (1966), P.J. Klass minimiza el caso de los Hill como un simple fenómeno de plasma relacionado de alguna manera con una bola de luz. Décadas después, en el libro “Abducciones: Un Juego Peligroso”, el mismo autor explica lo sucedido al matrimonio Hill como una fantasía compartida que se originó en los recurrentes sueños de Betty que contó una y otra vez mientras Barney leía el periódico o miraba la televisión. Klass cita grabaciones que el mismísimo Dr. Simon le habría facilitado. En comparación con el terror que muestra Barney en las grabaciones de las sesiones de hipnosis, dice que la voz de Betty parece calmada, “como si estuviera describiendo un viaje al supermercado”. Es evidente que Klass no leyó la transcripción del terror que siente Betty en el libro de John Fuller, El Viaje Interrumpido. Tampoco debe haber escuchado con atención los intensos cambios emocionales que quedaron registrados en las cintas a medida que la abducida revivía el secuestro durante la hipnosis.

El ídolo escéptico también agrega que “los alienígenas estaban lo suficientemente familiarizados con la cremallera del vestido de Betty, pero quedaron completamente asombrados con el hecho que la dentadura de Barney podía ser removida mientras que la de su mujer no”. Seguramente para variar, Klass no tenía conocimiento sobre el estado maltrecho de la cremallera de Betty o sobre la decoloración presente en el área donde las manos del captor forcejearon con la ropa. Por consiguiente, tampoco debe haberse enterado de los varios análisis llevados a cabo en la prenda con el fin de determinar la causa de la degradación sufrida producto de una misteriosa substancia rosada.

Siguiendo con la tediosa tarea de poner en evidencia el “trabajo” de un desinformador, cabe recordar aquel debate en el cual Philip J. Klass desafió al científico e investigador Stanton Friedman en pleno escenario y ante todo un auditorium en la Universidad Trinity de San Antonio, Texas. Klass caminó hasta la mesa de Friedman y desplegó una lámina de papel con un montón de puntos al tiempo que le preguntaba al científico si estaba dispuesto a hacer un simple experimento que demostraría sin duda alguna que Betty Hill no pudo ser capaz de recordar con precisión un mapa estelar. Pretendía claramente que Friedman mirara el patrón de puntos en la lámina unos segundos para luego recordarlo y dibujarlo. Con la sabiduría que lo caracteriza, Friedman se negó a participar, y explicó pacientemente cómo lo que intentaba hacer su interlocutor no constituía para nada un experimento científico válido. Las razones que dio Friedman fueron las siguientes:

  • Stanton Friedman no es Betty Hill. Al ser dos personas diferentes, tienen diferentes percepciones, memorias, y estilos de aprendizaje.
  • Betty fue cuidadosamente condicionada, bajo circunstancias controladas, por un hipnotista/psiquiatra de renombre mundial para recordar precisamente lo que observó dentro de la nave, para luego de la sesión dibujar lo visto solo sí podía recordarlo con detalle.
  • Betty afirmó que el mapa tenía apariencia tridimensional, algo que no se veía en la lámina de papel que Klass tan capciosamente elaboró.
  • Betty recordaba que en el mapa habían líneas que representaban rutas de comercio pesado y rutas de visitas ocasionales. No había línea alguna en el mapa que el escéptico le mostró a Friedman.

Y si hablamos del mapa estelar, unos de los ataques más inesperados al trabajo de Marjorie Fish, vino de una fuente sorprendente: Allan Hendry. Hendry fue, por varios años, el primer investigador de campo para el Centro de Estudios OVNI del Dr. J. Allan Hynek. Aunque su educación principal correspondía a una carrera artística, más tarde se interesó por la astronomía. Su esposa era, de hecho, una astrónoma. Hendry es autor del libro: Manual OVNI: Una Guía para la Investigación y Reporte de Avistamientos OVNI (1979), y publicó un artículo en la revista Fate, más tarde reproducido y modificado por la revista OMNI, la cual era más ostentosa y popular. La principal controversia se produjo cuando citó como argumento parte de un artículo perteneciente a una publicación astronómica, cuyo autor era el francés Dr. David Bonneau, y en donde se mostraba que Zeta 2 Reticuli era una ¡estrella doble! Esto no coincidía con lo que presentaba Fish, es decir, patrones de estrellas simples responsables por órbitas planetarias estables. Por ende, si Zeta 2 Reticuli era doble, eso ponía en tela de juicio el famoso mapa estelar.

El investigador Stanton Friedman contactó a Hendry y determinó que lo citado tenía una nota de referencia al pié de página donde se aclaraba que era un “dato aún no publicado”. Los trabajos no publicados, como es de suponer, no han sido sujetos a la llamada revisión por pares. Cuando Friedman le preguntó a Hendry si había contactado al astrónomo francés acerca de esa referencia, éste dijo que no lo había hecho. Más tarde, el mismo Bonneau aclararía que dicha estrella nunca había sido demostrada como binaria o doble. La declaración original quizás fue el resultado de un error producido al usar métodos experimentales con cierta técnica instrumental para determinar duplicidad, conocida como “interferometría Speckle“. A pesar que la revista OMNI mencionaba que Hendry había utilizado el término “hoax” para referirse al mapa estelar de Fish, esto no es cierto, y fue desmentido posteriormente por el astrónomo. Pero el daño ya estaba hecho, y todavía hoy en día alguna gente desinformada apunta a lo citado por Hendry como argumento para probar que la explicación de Zeta Reticuli no puede ser cierta.

Izquierda, dibujo de Betty sobre el mapa estelar; derecha, dibujo de Barney sobre la nave alienígena antes y después de aterrizar.

El mapa estelar también fue blanco del “Asombroso Randi“, un afamado mago y ocupado miembro del Comité para la Investigación Científica de lo Paranormal (CSICOP) —ahora conocido como Comité para Pesquisas Escépticas. También fueron miembros de este comité, Carl Sagan, P.J. Klass, y el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov (también un debunker), entre otros escépticos. Randi trató la experiencia de los Hill en su libro intitulado de manera despectiva Flim-Flam (Patrañas). En él puede leerse: “Fue inmortalizado en el libro de John Fuller, Incidente en Exeter. ¡Difícilmente! Hay 6.5 páginas dedicadas al caso en Incidente Exeter, mientras que en libro El Viaje Interrumpido hay 350… Randi sigue despotricando: “Parece evidente que la Sra. Hill vio el planeta Júpiter, le habló a su esposo sobre la creencia que se trataba de un OVNI, acto seguido imaginó que fue llevada a bordo para luego olvidar lo ocurrido y solo recordarlo después de tener sueños recurrentes con el supuesto evento. Una vez que floreció la historia completa, Betty Hill fue capaz de recordar repentinamente —3 años después— que había observado un mapa de navegación en la sala de controles de la nave, mapa que posteriormente dibujó para la posteridad. Este mapa es uno de los tantos dichos que apoyan las afirmaciones de los Hill”.

El atento lector podrá reconocer que lo que Randi proclama es totalmente erróneo, falso, y tergiversa la descripción del caso Hill. Tanto Betty como Barney observaron el OVNI a través de los binoculares. Dibujos sobre lo que vieron ilustran el presente artículo de Mystery Planet. Un reporte del avistamiento fue realizado poco después que tuvo lugar. Las sesiones con el Dr. Simon duraron un periodo de varios meses —¿recordar repentinamente? Betty en ningún momento utilizó el término “mapa de navegación”, y ¿quién dijo que estaba en la sala de controles y no en sala médica de exámenes? Es sabido que existen muchas clases de mapas. Cuando nosotros viajamos nos valemos de mapas de la ciudad, del estado, del país, e incluso uno mundial. Este último sería de poco valor al intentar hallar una calle en una gran ciudad, pero sería de gran utilidad si, por ejemplo, queremos planear un viaje a Hong Kong y luego a Dalian, China.

Acerca de Marjorie Fish, Randi dice: “Ella de alguna manera modificó la perspectiva y volvió a dibujar una sección de la constelación Reticulum para que coincida”. Cualquiera que haya examinado los modelos y publicaciones reconocerá que Fish hizo un monumental trabajo construyendo con exactitud más de 25 modelos 3-D de nuestro vecindario galáctico local, algunos con más de 250 estrellas. A pesar que las estrellas base pertenecen de hecho a la constelación Reticulum, las demás no. Randi parece ignorar que una constelación es en realidad una pequeña región del firmamento cuyas estrellas se encuentran en la misma dirección angular con respecto a la Tierra, pero, en la mayoría de los casos, no necesariamente cercanas unas a otras. Randi, al igual que Sagan, mostró esquemas totalmente engañosos con puntos y líneas de puntos rectas, sin líneas curvas o sólidas, para intentar reafirmar su filosofía escéptica en vez de sus argumentos.

Dentro de la nave, Betty se encontró con un libro lleno de símbolos escritos en columnas largas y angostas, pero su intento por llevárselo como evidencia fue infructuoso.

Uno de los ataques más contemporáneos y poco científicos contra el tema OVNI y en particular las abducciones, puede ser hallado en el libro Abducidos: Como la gente llega a creer que fue raptada por extraterrestres (2005) de la Dra. Susan Clancy. La autora es una psicóloga con doctorado de Harvard y ha estado involucrada en otros ensayos publicados que demuestran las mismas ínfulas de negar sistemáticamente cualquier noción que apunte a que las abducciones son perpetradas por inteligencias no humanas. Debido a esto último, fue invitada a varios programas estadounidenses de TV, como el ABC UFO Show de Peter Jennings (24 de Febrero de 2005) y el Larry King UFO Show (6 de Julio de 2005). En tales programas afirmaba que todas las abducciones podían ser explicadas como parálisis del sueño, y parecía ignorar por completo cualquier evidencia que probara lo contrario, como la gente que reporta haber sido abducida en diferentes lugares fuera de su habitación mientras conducían, caminaban, trabajaban, etc.

En su libro, Clancy explica que estudió el síndrome de falsa memoria en gente que probablemente fue abusada en su infancia; y pensó que en cuanto a abducciones respecta, debería ser más sencillo porque: “un grupo de abducidos con memorias reprimidas tendría dosis de trauma y dolor mucho menores que las presentes en memorias de gente abusada sexualmente”. Empero, la Dra. no provee ningún dato substancial que apoye tan ligera elucubración.

El Dr. Simon mencionó al Dr. James E. McDonald que la intensidad de las emociones durante las sesiones de hipnosis llevadas a cabo sobre ambos integrantes del matrimonio Hill, excedieron por mucho las de cualquier soldado con un post-trauma con el que hubiera trabajado. Clancy sigue: “Mejor aún, los abducidos por alienígenas son gente que ha desarrollado memorias de un evento traumático del que podría estar segura que jamás existió. Necesito repetir el estudio [de falsa memoria] en una población que en verdad haya recobrado los falsos recuerdos. La abducción extraterrestre parece encajar en esta categoría”. Es decir, la Dra. utilizaría las mismas técnicas que con gente que sufrió abuso sexual, y procedería con la “corroboración del asunto, ya que tiene la certeza que el evento jamás ocurrió”.

Es poco serio pensar que un estudio científico sobre abducciones alienígenas pueda comenzar desde la premisa que éstas jamás ocurrieron. Clancy además convocó a sus individuos de estudio mediante anuncios en periodicos tales como “Se buscan individuos: ¿Haz sido abducido por aliens?”

Considerando que el Dr. John Mack (1929-2004), un psiquiatra, profesor en Harvard, ha trabajado con más de 200 abducidos, uno supondría que la autora, en caso de no investigar por cuenta propia las abducciones (lo cual no hizo), podría haber lidiado con gente cercana cuyas experiencias hayan sido previamente investigadas por un notable profesional. De hecho, en general, hubieran estado más cerca de Boston que la mayoría de los sujetos ayudados por Budd Hopkins en Nueva York o el Dr. David Jacobs en Filadelfia, como se describe en sus respectivos libros.

En cambio, Clancy proclama alegremente que cree “haber leído cada caso de abducción alienígena que fue publicado y todo lo que los psicólogos sociales, psicoanalistas, postmodernistas, periodistas, físicos, biólogos, y ex personal militar [sic] tienen para decir sobre ellos”. Y agrega: “he mirado todas las películas y series norteamericanas sobre alienígenas”. Esto último indica claramente la falta de sentido profesional de lo que afirma la psicóloga.

Al parecer ella piensa que ha estudiado exhaustivamente tanto el fenómeno OVNI como las abducciones: “Hasta donde sabemos, no hay evidencia de la existencia de extraterrestres. No se pueden descartar las abducciones alienígenas. Todo lo que puedes hacer es decir que son improbables”. Obviamente no da ningún argumento para lo que dice, y ella misma proporciona una buena razón para su desprecio por los hechos y los datos reales: “La confirmación parcial, la tendencia a buscar o interpretar evidencia favorable a una creencia existente o una reinterpretación desfavorable de la evidencia, es ubicua, incluso entre científicos”. Lo que provee Clancy es, además de hilarante, una muestra de su propia parcialidad. Con una frase más que arrogante declara: “No aceptamos la explicación alienígena de las abducciones porque no hay evidencia externa que la apoye”…

Sospechosamente, Clancy nunca discute sobre los miles de casos en los que aparecen marcas y huellas físicas, incidentes que Ted Philips ha recolectado a lo largo de 70 países, muchos de los cuales son encuentros cercanos superiores al tercer tipo (avistamiento de entidad alienígena). Tampoco hace mención de los casos de “tiempo-perdido” donde terceros los confirman. Y, haciendo gala de la omisión de datos, tampoco menciona el mapa estelar reproducido por Marjorie Fish, a pesar que nombra el caso Hill.

Clancy dice que “Betty avistó una estrella brillante que parecía estar persiguiédolos y los nervios hicieron que se desviaran del camino principal, llegando así dos horas tarde a la casa”. Si esta “Dra.” hubiera leído El Viaje Interrumpido, se habría dado cuenta de la falsedad de sus dichos. Además que este argumento suena similar a uno reproducido en un artículo de Carl Sagan, en la revista Parade Magazine, el cual de igual manera es demostrablemente falso.

El hecho es que el matrimonio Hill observó un gran objeto a corta distancia y con binoculares. Ambos notaron sus inusuales movimientos, ciertamente no los de una estrella. Se cruzó en frente de la Luna. El objeto tenía una doble fila de ventanas a través de las cuales Barney, sin ayuda alguna de la hipnosis regresiva, recordó haber visto extrañas criaturas. ¡Hasta ahora se desconoce el tipo de estrella que tiene esas características y movimientos!

Continuando la seguidilla de falacias lanzadas al aire de forma gratuita, también agrega que “Betty era una creyente de larga data, una fan de la ciencia ficción y los alienígenas (según Clancy, Betty vio ‘Aliens from Mars’), y que había leído en ese entonces el libro de Donald Keyhoe, ‘Flying Saucers Are Real’“. Estos comentarios no solo carecen de evidencia que los soporten, sino que son puro invento. Betty leyó el libro DESPUÉS de su experiencia, no era para nada fan de películas de ciencia ficción, y jamás vio la película que menciona Clancy. Y sigue con “a Betty y Barney se les aconsejó hacer hipnosis para determinar algo que firmemente ella sospechaba, que habían sido abducidos”. Esto tampoco es cierto, el propósito para ver al Dr. Simon era librarse de las úlceras de Barney y saber qué había pasado durante el tiempo perdido del viaje a casa.

Como los clásicos argumentos debunkers no eran suficientes —ni tampoco originales—, Clancy menciona que Barney miró el capítulo “The Bellero Shield”, una historia de ciencia ficción de la serie de TV “The Outer Limits”, y que por lo tanto sus dibujos sobre los alienígenas estaban basados en este episodio. Sin embargo, tanto él como Betty eran personas demasiado ocupadas como para ver series y películas de ciencia ficción. Varios artistas a los cuales se les consultó sobre este asunto y tuvieron la posibilidad de ver ese capítulo de la serie, han indicado que las características de los alienígenas no coinciden con aquellas mostradas en los dibujos y descripción que Barney hizo sobre ellos, y que eran mucho más altos. Obviamente la gran psicóloga de Harvard no hizo bien la tarea. Ni siquiera se molestó en examinar los artículos de John Fuller en los archivos de la Universidad de Boston, no muy lejos de Harvard; éstos contienen muchos comentarios del Dr. Simon.

Más demostraciones sobre la actitud poco profesional e ignara de Clancy de repetir sofismas del escepticismo más recalcitrante y desinformador, se pueden apreciar en su afirmación que “Betty y Barney Hill, la mamá y el papá de los abducidos… se volvieron famosos en los 60’s por su historia de la abducción porque, en las palabras de Seth Shostak, un astrónomo asociado a Instituto SETI, ‘ellos eran más o menos el Sr. y la Sra. promedio americanos’.” Ellos fueron los primeros abducidos, y en la era moderna no había registrado ningún caso anterior similar. Asimismo, una pareja interracial en la New England de 1961 difícilmente puede ser considerada una pareja “promedio” americana. Se pone en consideración también aquello de citar a Seth Shostak, a quien ninguna persona seria y razonable podría considerar, bajo ningún aspecto, como un experto en ufología, y mucho menos en el tema de las abducciones. Sus libros y artículos mantienen aquello que no hay nada interesante sobre los OVNIs, sin hacer referencia alguna a los extensos estudios publicados por científicos que, a diferencia de Shostak, han investigado los OVNIs en profundidad.

Tampoco menciona los estudios científicos a gran escala; aunque lo roza superficialmente al irse hacia el lado del Reporte Condon: “En 1969 la Academia Nacional de Ciencias (NAS) patrocinó un estudio de toda la evidencia OVNI disponible. La conclusión fue que, en base al conocimiento presente, la explicación menos posible para los objetos voladores no identificados, es la hipótesis extraterrestre”. Estos comentarios pertenecen a un breve sumario de la NAS a principio de la página 965 del Reporte Condon. Pero el comité de la NAS no patrocinó el estudio, de hecho no investigó ni un solo caso. La USAF lo hizo. El hecho es que de acuerdo al Subcomité OVNI del Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica, 30 por ciento de los 117 casos estudiados por la gente de Condon, pertenecen a objetos que NO pudieron ser identificados.

Clancy también tergiversa los hechos de la famosa abducción de Travis Walton tal como se reporta en Fire in the Sky y en UFOs Are Real. Dice que Kenneth Arnold, en su archiconocido avistamiento del 24 de Junio de 1947, vio los objetos en formación desde su jet privado, a pesar que siempre se aclaró que era un avión a hélice. Cuando habla de Roswell, mete la pata muy profundo al dar fechas y eventos equivocados acompañados de la proclamación: “la evidencia sobre una nave espacial estrellada y sus tripulantes extraterrestres muertos es anecdótica, consistiendo en solo testimonios de primera mano de gente que desea permanecer en el anonimato, junto con aquellos testimonios de segunda y tercera mano menos creíbles aún (este me dijo aquello, y este lo otro, sobre algo que ocurrió hace décadas)”. Para alguien que afirma haber leído y visto todo sobre el fenómeno OVNI, esto es un sin sentido. En el libro del científico Stanton Friedman, “Crash at Corona: Un Estudio Definitivo sobre el Incidente Roswell” y numerosos otros libros, se mencionan un montón de nombres. Asimismo, la Fundación para Investigación OVNI llevó a cabo el documental Recollections of Roswell con declaraciones de primera mano de 27 testigos, todos los cuales son nombrados.

No es sorpresa que Elizabeth Loftus, una de la líderes del grupo de síndrome de falsas memorias, diga que el libro de Clancy “es muy valiente, inteligente y original”. Será valiente en difundir tanta desinformación, pero para nada original ya que solo repite falacias propagadas por el porfiado escepticismo de época y mentiras instaladas oficialmente por debunkers pagos y amateurs.

Otro libro contemporáneo, enfocado casi en su mayoría en el mapa estelar del caso Hill, es “Interpretaciones de un Mapa Estelar Alienígena” (2005), de William McBride. Es bastante corto, solo 131 páginas. No tiene ni bibliografía ni introducción. En el libro se hace mención de varias estrellas anfitrionas, un breve manual de astronomía, se discute acerca del trabajo de Marjorie Fish sobre la explicación del sistema solar de Joachim Koch, el mapa de James Randi, el estudio de Charles Atterberg, y además McBride presenta su propia interpretación. Al parecer, este escritor cree que Betty y Barney Hill fueron abducidos, pero que el trabajo de Marjorie Fish tiene fallas ineludibles. Él arranca desde la premisa que, de acuerdo a Einstein, nada puede ir más rápido que la velocidad de la luz, 39 años luz es demasiado lejos, y entonces el autor busca estrellas más cercanas, con la brillante estrella Sirio (a solo 8.6 años luz de distancia) como base. Pero McBride parece desconocer que a medida que uno se acerca a la velocidad de la luz, el tiempo disminuye desde el punto de vista del piloto, ergo recorrer largas distancias no llevaría tanto. También ignora la lógica que una base a 39 años luz no significa que los alienígenas tengan que venir necesariamente desde ese punto del espacio.

McBride también ignora el hecho que el patrón de estrellas de Fish está en un plano, que Zeta 1 y Zeta 2 Reticuli son el par más cercano (entre sí) de estrellas parecidas al sol en ese vecindario, y que son un billón de años más antiguas que nuestro Sol. El autor de este libro supone que la astrónoma aficionada que critica limitó su atención a estrellas como el sol, y parece desconocer los comentarios del Dr. George Mitchell sobre la exactitud del trabajo de Fish. Como corolario, cita algunas de las objeciones de Carl Sagan sin sentido crítico alguno

Por otro lado, McBride utiliza catálogos de Internet, pero no pone referencias a sus fuentes específicas; no obstante, al menos menciona que hay muchos catálogos diferentes. La historia nos cuenta que, hasta que los datos recolectados por el satélite Hipparcos estuvieron disponibles, la mayoría de los datos correspondientes a distancias no eran muy precisos. A pesar de esto, McBride da distancias con tres lugares decimales tales como 8.163 años luz. Le da igual si los alienígenas viven cerca de cualquier tipo de estrella: vieja, nueva, caliente, o helada. Destaca, como si importara, que los planetas aún no han sido hallados alrededor de los muchos patrones de estrellas, implicando que no debe haber. Pero el quid de la cuestión es que con nuestras técnicas de detección planetaria extra-solar, planetas del tamaño de la Tierra apenas y con mucha suerte pueden ser detectados; al contrario de los gigantes gaseosos que orbitan a menudo cerca de una estrella. La ausencia de evidencia, no es evidencia de ausencia. Hasta hace un tiempo, los virus no podían ser observados bajo el microscopio.

El Veredicto

Un objeto distante en el suelo o en el cielo no representa una amenaza, pero las abducciones conllevan una pérdida de control, y alguna gente se siente incómoda con la idea de perder el control sobre la “realidad”. Si una señal de radio es recibida desde algún punto del espacio exterior a miles de años luz de distancia, entonces difícilmente es una amenaza. Si en cambio los alienígenas han llegado a nuestro planeta y abducido terrícolas en las calles, es un asunto totalmente diferente. Es allí cuando la negación se convierte en la respuesta natural ante situaciones amenazantes. Es así que las agencias espaciales y otras instituciones como SETI destinadas a la búsqueda de vida alienígena, siempre intentan buscar lo más lejos posible de nuestro querido planeta, eludiendo la incómoda noción que otras civilizaciones del cosmos nos hayan encontrado, estudiado y visitado primero.

El matrimonio Hill sosteniendo un ejemplar del libro “El Viaje Interrumpido”.

Los fervientes ataques al tema OVNI en general, y a las abducciones en particular, están motivados en el miedo, la ignorancia, la vagancia mental, y la falta de voluntad para echar un vistazo a la abundante evidencia. También hay que considerar a los llamados “debunkers”, personajes entrenados con una serie de estratagemas de descrédito, muchas veces pagos y funcionales a la maquinaria mediática de encubrimiento, quienes son los encargados de propagar la desinformación reconfortante, la cual a su vez es recogida por aquella gente con miedo e ignorancia que deja chantajear su intelecto y emociones con tal de no perder su visión antropocentrista del Universo.

Teniendo en cuenta todos los puntos presentados en este artículo, y habiendo rebatido con creces cada objeción o intento de objeción a la veracidad del caso Hill, es que concluimos que efectivamente este matrimonio sufrió una experiencia real y fue víctima de un secuestro perpetrado por inteligencias no-humanas procedentes de fuera de nuestro mundo, cuyo fin era probablemente la experimentación científica en miembros de nuestra especie.

 

Se permite la reproducción parcial o total de este artículo con la única condición de mencionar la fuente: MysteryPlanet.com.ar (www.mysteryplanet.com.ar)

 

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 13 comentarios
Comentarios
Oct 7, 2012
3:37
#1 HORACIO:

– soy partidario tambiem de que este fue un caso real .recuerdo haber visto hace años un video basado en este hecho..muy buena pelicula pero nunca mas encontre ese video . me pregunto cuanta gente desaparece en el mundo como evaporada y jamas hallan el cuerpo..podrian ser casos como estos pero sin rtorno.saludos

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Oct 8, 2012
1:35
#2 gastonadonay:

Extraordinario artículo. Hace tiempo que andaba por ahí tratando de encontrar algo claro de esta experiencia del matrimonio Hill. Sería interesante leer el libro El Viaje Interrumpido.
Saludos y felicitaciones

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Oct 8, 2012
4:17
#3 Arkantos:

@gastonadonay: Gracias! Recopilar toda la información mostrada y resumida en este artículo nos ha llevado varios meses de trabajo, pues la idea era armar un artículo de referencia sobre este caso. Esperamos haberlo logrado ;)

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Oct 8, 2012
14:58
#4 HORACIO:

– Si realmente da gusto leer un articulo tan bien detallado del tema. 10 puntos master.!!!

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Oct 9, 2012
1:20
#5 Luis Alvarez.:

HASTA EL DIA DE SUS MUERTES,NUNCA DEMANDARON NINGUN TIPO DE PUBLICIDAD,SOLO LA QUE AMERITABA EL CASO,TAMPOCO SACARON PROVECHO DE ESA SITUACION;TAMPOCO SE BENEFICIARON ECONOMICAMENTE,COMO OTROS QUE LA HAN SACADO PROVECHO A CIERTAS SITACIONE;NUNCA VARIARON SU HISTORIA,POR ESO YO LE CREO PORQUE PUSIERON ,CON LA VERDAD UN REALIDAD QUE ,TANTO LA IGLESIA COMO LOS GOBIERNOS NOS OCULTAN.

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Oct 9, 2012
16:24
#6 Sergio M.:

Que excelente trabajo de recopilación y objetividad, impecable. Muchas gracias por difundir su trabajo, hacen que los debunkers tiemblen. Un abrazo.

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Oct 9, 2012
19:07
#7 Patricia:

Este caso me fascina y fue el primero que leí cuando me interesé por la temática OVNI….considero que una experiencia genuina la que vivió esta pareja. Muy lindo el artículo …

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Ene 21, 2013
17:18
#8 Alejandro:

Me parece inceible que toda esta informacion se haya recabado de una manera tan completa y simple, excelente reportaje!!!

Creo que son estos casos tan bien documentados lo que le da un poco de seriedad a estos temas de estudio…

Con respecto a los relojes que parecieran atrasarse, el que siempre den horas diferentes, es porque estas naves deben doblar el espacio tiempo para poder moverse a esas volecidades y rocerrer esas distancias… el campo magnetico debe ser tan fuerte que aun sin moverse actua sobre relojes y brujulas.

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Jul 20, 2015
1:11
#9 gustavo:

De chico me entusiasmo este caso Parece real Ellos eran personas muy serias. Excelente trabajo

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Abr 24, 2018
23:52
#10 Carlos Carrero:

Para dar mi comentario creo que es real aparte de no ganar nada al contar su historia, existe un punto importante y es que eran una pareja interracial y si se remontan a esa epoca ese tipo de uniones trataban de pasar lo mas desapercibidos posibles por lo poco aceptados que eran esas uniones. Para mi 100% eral.

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Dic 2, 2018
22:42
#11 iban:

impecable trabajo

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Sep 21, 2019
12:02
#12 Marco A. Silva Montaner:

Excelente historia. Yo lo creo muy al 100 % pues cuando niño vivo algo parecido y aún lo recuerdo. Por este motivo es que soy seguidor del caso ovni.
Gracias por subir esta historia.

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Oct 17, 2019
14:09
#13 RAMÓN PEÑA:

¡¡Excelente Trabajo!!…Me he quedado maravillado de la SERIEDAD y OBJETIVIDAD en el tratamiento del caso de los Esposos HILL, que considero 100 % REAL!!

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