En el espacio, nadie puede oírte gritar porque el sonido no puede viajar en el vacío. Pero si convertimos la actividad electromagnética en sonido, de pronto se vuelve un lugar muy ruidoso. Y la Tierra no es la excepción, especialmente en los alrededores del campo magnético generado por el núcleo de nuestro planeta.

Simulación del campo magnético terrestre siendo golpeado por una tormenta solar.

Esta barrera, llamada magnetosfera, se piensa es uno de los ingredientes vitales para que la vida pueda abrirse camino, protegiéndonos de la dañina radiación del viento solar. Y cuanto más fuerte el viento es, más fuerte «canta» la magnetosfera.

A medida que las partículas cargadas del viento solar fluyen hacia este escudo protector, son reflejadas desde la región de impacto en el frente del campo magnético de vuelta hacia el Sol. Este «rebote» luego interactua con el viento solar que sigue llegando, generando inestabilidades en el plasma y resultando en ondas magnetoacústicas.

Los científicos en Tierra pueden, entonces, traducir estas ondas magnetoacústicas en sonido para entender la dinámica de las interacciones entre el viento solar y la magnetosfera.

Ahora, por primera vez, la canción de la Tierra y el Sol ha sido grabada. Para lograrlo, los un equipo internacional de científicos analizó los datos de seis tormentas solares en la región espacial donde las partículas del viento solar chocan por primera vez contra la magnetosfera. Los datos fueron recolectados por cuatro aparatos espaciales que orbitan alrededor del planeta en el marco de la misión Cluster, de la Agencia Espacial Europea.

Los investigadores señalan que la magnetosfera nunca está en silencio. Las partículas y la radiación siempre están fluyendo desde el Sol, produciendo ondas de baja frecuencia cuando el clima espacial está tranquilo. Sin embargo, durante las tormentas solares, las ondas de frecuencias más altas se superponen en una red compleja, resultando en un chirriante sonido agudo.

«Nuestro estudio demuestra que las tormentas solares modifican profundamente la región de choque», señala el físico Lucile Turc de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y autor principal. «Es como si la tormenta le estuviera cambiando su sintonía».

Según los especialistas, estos cambios se propagan hasta la superficie de la Tierra en unos minutos y pueden causan perturbaciones geomagnéticas, afectando a las telecomunicaciones y los sistemas eléctricos y de navegación.

En este momento, Turc y su equipo están trabajando para comprender cómo se generan estas complejas superposiciones de las ondas.

Fuente: ScienceAlert. Edición: RT.

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