Xelhua, un gigante de los tiempos del diluvio universal según la cultura azteca, fue presuntamente el responsable por construir la pirámide más grande sobre la faz de la Tierra.

Xelhua.

La construcción referida es nada más y nada menos que la Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtépetl (del náhuatl ‘cerro hecho a mano’), ubicada siete kilómetros al oeste de Puebla de Zaragoza, capital del estado mexicano de Puebla. Y es tan grande que puede pasar desapercibida, sobre todo por el hecho de estar sepultada bajo siglos de vegetación que crecieron sobre ella.

De hecho, en 1519, los conquistadores españoles se establecieron en la zona y lo llenaron todo con sus edificios coloniales y sus iglesias, arrasando y construyendo de nuevo; pero en Cholula no se dieron cuenta que había un templo, solo pensaron que se trataba de una colina en cuya cima decidieron construir una iglesia dedicada a la Virgen de los Remedios. La confusión de los europeos salvó a la pirámide de su destrucción.

Pirámide Récord

No fue hasta 1881 que un arqueólogo suizo llamado Adolph Bandelier, a través de la expedición Lorillard bajo la supervisión de Désiré Charnay —fotógrafo y arqueólogo de civilizaciones precolombinas en México—, estudió este asentamiento oculto creado por las civilizaciones mesoamericanas.

Vista de la Pirámide con el santuario.

Desde entonces, las medidas obtenidas con el transcurrir de las investigaciones en la zona han impresionado por su magnitud. Si bien la estructura subyacente a esta «montaña» no alcanza la altura de la Gran Pirámide de Guiza —de originalmente 146 metros—, ciertamente la supera en volumen. Tlachihualtépetl tiene unos 65 metros de alto y mide 450 por 450 metros —casi el doble que la Gran Pirámide en Egipto—, dando como resultado un volumen total de 4.500.000 m³.

Pirámide de Cholula. Crédito: Google Maps.

De acuerdo a los expertos, semejante trabajo megalómano fue producto de siete pirámides superpuestas, cada una de las cuales cubría la totalidad de la pirámide anterior. Ello motivó el agrandamiento paulatino de la base, dando como consecuencia las vastas medidas que observamos hoy en día y que le valieron el título de la pirámide más grande del mundo, tal como está registrado en el libro Guinness de los Récords Mundiales.

Maqueta de la pirámide oculta y sus niveles. También se ha detectado una compleja red de túneles subterráneos que recorrería hasta 8 kilómetros desde la estructura.

Cabe destacar que, de estos siete niveles, los arqueólogos solo han logrado estudiar tres. La razón principal es que el templo católico en la cima ha sido declarado patrimonio histórico de la nación mexicana, lo cual por ahora impide hacer las excavaciones pertinentes.

Xelhua

Al igual que con las pirámides de Guiza en Egipto, no existen registros que describan cuándo y cómo se erigió la Gran Pirámide de Cholula. Los arqueólogos solo han logrado esbozar estimaciones, ubicando su construcción hacia el 300 a.C.

No obstante, dentro de los mitos sobre la fundación de la milenaria y teocrática Cholula, la maravilla arquitectónica se atribuye a un gigante llamado Xelhua, quien se salvó del diluvio universal al guarecerse en las grutas de la montaña de Tláloc (Dios de la lluvia), para después dirigir sus paso hacia el Valle de Cholula, donde ordenó a los hombres levantar una pirámide en conmemoración.

Códice de la fundación de Tollan Cholollan.

Según los escritos de monjes dominicos que visitaron el lugar en 1566, la leyenda dice lo siguiente:

«En la época del diluvio moraban sobre la tierra los gigantes, muchos perecieron sumergidos en las aguas, algunos quedaron convertidos en peces y solo siete hermanos se salvaron en las grutas de la montaña Tlaloc…

»Xelhua el gigante fue al sitio que después se llamó Cholollan y con grandes adobes fabricados en Tlalmanalco, sitio muy distante, y conducidos de mano en mano por una fila de hombres tendida entre ambos puntos comenzó a construir la pirámide en memoria de la montaña en donde fue salvado.

»Irritado Tonacatecutli, padre de todos los Dioses, que la obra amenazaba con llegar a las nubes lanzó el fuego celeste y con una gran piedra en forma de sapo mató a muchos de los constructores dispersándose los demás. El trabajo fue así descontinuado y el monumento fue dedicado posteriormente a Quetzalcóatl».

¿Quién fue Xelhua realmente? ¿Acaso un supervivente de la mítica Atlántida que escapó al continente americano? ¿Uno de los últimos sabios en legar la cultura de las pirámides a nuestra actual civilización? ¿Acaso estructuras como la de Cholula —y otras esparcidas alrededor del mundo— son el testimonio ancestral de una humanidad de «gigantes» que nos precedió?

Leyendas y mitos similares en otras culturas que respalden tal noción no faltan…

Fuente: Curiosmos/LV. Edición: MP.

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